Elecciones. Ahora a trabajar
Lunes 16 de Diciembre de 2013
Se termina el año. Es tiempo de empezar a hacer balances, y lógicamente también, analizar todo lo ocurrido en este 2013.
Sin lugar a dudas, ha sido un año sumamente intenso. Con muchísima actividad deportiva, y con muchos eventos que han marcado el rumbo, de este espacio que compartimos en Marketing Registrado.
Esta, no es una columna que hable estrictamente de deportes. Pero sí, toma lo que ocurre en el deporte como base. Y sin dudas, desde aquí, trato de buscarle otra perspectiva y análisis, a situaciones que ocurren fuera del campo de juego.
La dirigencia deportiva en general, es un tema que me preocupa y mucho, y que hemos abordado en reiteradas oportunidades. Soy un entusiasta promotor de la capacitación de los dirigentes, y un hombre muy critico de la liviandad con la que en gran cantidad de casos se administra el deporte, en la Argentina, y en el continente.
Pero también, creo que “la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer”, y cuando digo esto, lo digo por quienes eligen a los dirigentes, que luego los representaran.
Este fin de semana, en la Argentina, al menos, ha sido un fin de semana sumamente importante en ese aspecto, ya que hubo elecciones en San Lorenzo y en River Plate.
Era fundamental la participación de los socios en esas elecciones.
En San Lorenzo, hoy campeón del fútbol argentino, porque había que ratificar o no, el rumbo de la actual conducción que llegó al club después de un triste final para el presidente en ejercicio, Carlos Abdo, y que rápidamente pudo enderezar el barco para encontrarse con este presente.
Pero no nos olvidemos lo del párrafo anterior: la gente del Ciclón lo eligió a Abdo. Y en el medio de su mandato, se tuvo que ir. O, lo fueron.
Con el equipo en descenso y una situación económica caótica. Marcelo Tinelli, rápido de reflejos se involucró en el club, y las cosas empezaron a mejorar. Deportivamente el equipo empezó creció y la situación económica se fue acomodando.
El sábado, el socio del San Lorenzo ratificó el rumbo. Y la fórmula Lammens – Tinelli, arrasó. Buen augurio. Buen síntoma. Sobretodo la llegada de gente, que no era del riñón del fútbol clásico, que demuestre capacidad, y se quede.
Tienen mucho por hacer. Pero da la sensación, que van por el buen camino.
Lo de River era distinto. Porque los últimos 12 años de la administración del club, fueron malos, muy malos.
Aguilar y Pasarella destruyeron a River. Y los candidatos que se presentaban, manifestaban en conjunto, la necesidad del cambio. Un cambio radical, trabajo serio, rápido, y sin flaquezas.
Un club que tiene un pasivo de 440 millones de pesos, y una estructura monstruosa con un déficit operativo de 8 millones al mes.
Era necesario que el socio vaya a votar. Lo pedían a gritos todos los candidatos. Era necesario que el socio se haga escuchar, que haga valer sus derechos. Que se ocupe de ser parte del club.
En los clubes no es obligatorio el voto. Y eso, lo aprovechan los aparatos, las estructuras políticas, para ganar.
Ayer el socio de River, fue, y dijo basta. Se tomó su tiempo, se lo dedicó a su club, se lo dedicó al futuro.
Seguro pensó en él, en sus hijos, en sus nietos, y en la historia de un gigante como River, que de verdad, no merece estar así.
Votación record, y triunfo de Rodolfo D’Onofrio. Abrumadora diferencia, y abrumadora responsabilidad.
Gobernar, y trabajar, YA, para los que lo votaron, y para millones de hinchas, que esperan, suplican, que llegue alguien que trabaje en serio por el club.
D’Onofrio lo repitió hasta el cansancio en su campaña. Tiene equipo. Tiene gente. Hay profesionales dispuestos a poner a River, otra vez en su lugar.
Se lo ve serio. Aplomado. Con ganas de trabajar. Sin ánimos revanchistas, y con ganas de trabajar por el bien de River.
Él pidió que la gente vaya a votar. Y la gente lo acompañó. La gente le hizo caso.
Ahora es el momento, que recoja el guante, y demuestre, que todo lo que el dijo en la previa, se puede hacer.
Seria perfecto. Porque D'Onofrio, es sangre nueva en el fútbol, al menos desde el cargo que ocupará desde esta semana. Y en este cambio, en este lavado de cara que necesita el fútbol Argentino, esta nueva clase de dirigentes no tradicionales, tiene el deber, de demostrar que realmente se puede.
Lo importante aquí, es que con su voto, definitivamente gane el socio y gane el club.
Celebro por las elecciones. Celebro por los socios. Celebro por la democracia. Y levanto la copa, porque creo, que San Lorenzo y River, van por el camino correcto….
Quiero creer…
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Sin lugar a dudas, ha sido un año sumamente intenso. Con muchísima actividad deportiva, y con muchos eventos que han marcado el rumbo, de este espacio que compartimos en Marketing Registrado.
Esta, no es una columna que hable estrictamente de deportes. Pero sí, toma lo que ocurre en el deporte como base. Y sin dudas, desde aquí, trato de buscarle otra perspectiva y análisis, a situaciones que ocurren fuera del campo de juego.
La dirigencia deportiva en general, es un tema que me preocupa y mucho, y que hemos abordado en reiteradas oportunidades. Soy un entusiasta promotor de la capacitación de los dirigentes, y un hombre muy critico de la liviandad con la que en gran cantidad de casos se administra el deporte, en la Argentina, y en el continente.
Pero también, creo que “la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer”, y cuando digo esto, lo digo por quienes eligen a los dirigentes, que luego los representaran.
Este fin de semana, en la Argentina, al menos, ha sido un fin de semana sumamente importante en ese aspecto, ya que hubo elecciones en San Lorenzo y en River Plate.
Era fundamental la participación de los socios en esas elecciones.
En San Lorenzo, hoy campeón del fútbol argentino, porque había que ratificar o no, el rumbo de la actual conducción que llegó al club después de un triste final para el presidente en ejercicio, Carlos Abdo, y que rápidamente pudo enderezar el barco para encontrarse con este presente.
Pero no nos olvidemos lo del párrafo anterior: la gente del Ciclón lo eligió a Abdo. Y en el medio de su mandato, se tuvo que ir. O, lo fueron.
Con el equipo en descenso y una situación económica caótica. Marcelo Tinelli, rápido de reflejos se involucró en el club, y las cosas empezaron a mejorar. Deportivamente el equipo empezó creció y la situación económica se fue acomodando.
El sábado, el socio del San Lorenzo ratificó el rumbo. Y la fórmula Lammens – Tinelli, arrasó. Buen augurio. Buen síntoma. Sobretodo la llegada de gente, que no era del riñón del fútbol clásico, que demuestre capacidad, y se quede.
Tienen mucho por hacer. Pero da la sensación, que van por el buen camino.
Lo de River era distinto. Porque los últimos 12 años de la administración del club, fueron malos, muy malos.
Aguilar y Pasarella destruyeron a River. Y los candidatos que se presentaban, manifestaban en conjunto, la necesidad del cambio. Un cambio radical, trabajo serio, rápido, y sin flaquezas.
Un club que tiene un pasivo de 440 millones de pesos, y una estructura monstruosa con un déficit operativo de 8 millones al mes.
Era necesario que el socio vaya a votar. Lo pedían a gritos todos los candidatos. Era necesario que el socio se haga escuchar, que haga valer sus derechos. Que se ocupe de ser parte del club.
En los clubes no es obligatorio el voto. Y eso, lo aprovechan los aparatos, las estructuras políticas, para ganar.
Ayer el socio de River, fue, y dijo basta. Se tomó su tiempo, se lo dedicó a su club, se lo dedicó al futuro.
Seguro pensó en él, en sus hijos, en sus nietos, y en la historia de un gigante como River, que de verdad, no merece estar así.
Votación record, y triunfo de Rodolfo D’Onofrio. Abrumadora diferencia, y abrumadora responsabilidad.
Gobernar, y trabajar, YA, para los que lo votaron, y para millones de hinchas, que esperan, suplican, que llegue alguien que trabaje en serio por el club.
D’Onofrio lo repitió hasta el cansancio en su campaña. Tiene equipo. Tiene gente. Hay profesionales dispuestos a poner a River, otra vez en su lugar.
Se lo ve serio. Aplomado. Con ganas de trabajar. Sin ánimos revanchistas, y con ganas de trabajar por el bien de River.
Él pidió que la gente vaya a votar. Y la gente lo acompañó. La gente le hizo caso.
Ahora es el momento, que recoja el guante, y demuestre, que todo lo que el dijo en la previa, se puede hacer.
Seria perfecto. Porque D'Onofrio, es sangre nueva en el fútbol, al menos desde el cargo que ocupará desde esta semana. Y en este cambio, en este lavado de cara que necesita el fútbol Argentino, esta nueva clase de dirigentes no tradicionales, tiene el deber, de demostrar que realmente se puede.
Lo importante aquí, es que con su voto, definitivamente gane el socio y gane el club.
Celebro por las elecciones. Celebro por los socios. Celebro por la democracia. Y levanto la copa, porque creo, que San Lorenzo y River, van por el camino correcto….
Quiero creer…