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​Perder la cabeza

La NFL le pagará u$s765 millones a ex jugadores que sufrieron daños cerebrales mediante la competencia, conformando así uno de los arreglos económicos más altos de la historia del deporte en los Estados Unidos. Por Alejandro Casar González.
Miércoles 21 de Mayo de 2014
Junior Seau ganó u$s30 millones dándose golpes en la cabeza. No era sadomasoquista, sino un jugador de fútbol americano que estuvo en los equipos de San Diego, New England y Miami. Seau no lo sabía, pero cada vez que chocaba con un rival, su cerebro se corroía. A los 43 años, Junior ya no podía dormir. Es que, sin sospecharlo, padecía una enfermedad degenerativa parecida al mal de Alzheimer: encefalopatía crónica traumática. Una mañana de mayo de 2012, Seau se disparó un tiro en el pecho.

La muerte de Junior originó una serie de estudios e investigaciones en torno al fútbol americano. El deporte y, sobre todo, el negocio, viven a los golpes. Hay que ser rudo y hay que soportarlo todo para poder jugarlo. Por eso, más allá de aumentar las protecciones a los jugadores y de disponer una batería de análisis clínicos, los directivos de la NFL comprendieron que la necesidad de evitar que los jugadores se conviertan en autitos chocadores desnaturalizaría, finalmente, al juego. Y, lo que es peor, tendría consecuencias devastadoras para una actividad que mueve u$s10 mil millones al año.

Casos como el de Seau se repiten desde la década del ´40. Haber jugado al fútbol americano implica tener las neuronas revueltas. No hay chance de llegar a la vejez con el cerebro intacto. Gary Plummer, ex compañero de Junior en San Diego, estimó que si un jugador de futbol americano no ve las estrellas cinco veces por partido, “está haciendo mal su trabajo”. Pero la tarea repercute en el cuerpo. Y por esa razón, alrededor de 4.800 jugadores (y sus familias) interpusieron demandas ante la NFL para que la liga se hiciera cargo de los gastos médicos generados por las diversas enfermedades ocasionadas por los golpes con los rivales. Entre los demandantes hay al menos diez miembros del salón de la Fama del fútbol americano.

El acuerdo

Tras largas negociaciones, la NFL accedió a pagar u$s765 millones para evitar un juicio que podría haber drenado aún más sus finanzas. Eso sí, en ningún lugar del acuerdo (ni siquiera en la letra chica), la liga admite un mínimo grado de culpabilidad en las lesiones que causaron el suicidio o la muerte natural de varios exjugadores. El convenio establece que no sólo los demandantes accederán al dinero, sino también aquellos que acrediten un problema cerebral. Claro que, según los expertos, los billetes recién estarán acreditados a partir de enero de 2014. Además, u$s75 millones serán destinados para la realización de exámenes médicos a jugadores actuales y retirados. Otros u$s10 millones se usarán para un fondo de investigación, dedicado a curar las enfermedades derivadas de los choques de cabezas. Se especula con que la mitad de los u$s765 millones serán usados en los primeros tres años, mientras que el resto servirá para los siguientes 17. Es decir, el acuerdo tendrá una vigencia de 20 años.

La distribución del dinero variará de acuerdo con la enfermedad. Habrá un tope de u$s5 millones para quienes sufran el mal de Gehrig, el de Parkinson o un problema cerebral severo; u$s4 millones serán para los damnificados con encefalopatía crónica traumática (que sólo puede diagnosticarse tras la muerte, por lo que serán los familiares de los ex jugadores damnificados los que reciban esta indemnización), y u$s3 millones se destinarán para los atletas con demencia. Un jugador podrá recibir el máximo de la indemnización (u$s5 millones) si jugó durante, al menos, cinco temporadas. Si lo hizo durante cuatro, recibirá el 80%; por tres temporadas, el 60%; por dos, el 20% y por el resto (una temporada o menos), el 10%.

4.800 afectados

Claro que los jugadores, si lo desean, podrán apartarse del convenio colectivo y continuar por las suyas con las disputas legales. “El acuerdo no compensa las muertes tempranas, los olvidos de los nombres de tus hijos y el resto de los síntomas de las enfermedades cerebrales”, escribió en su perfil de twitter Aaron Curry, un ex jugador que seguirá la demanda en forma individual. Otro ex jugador, Kevin Mawae, criticó el acuerdo: “Es una gran pérdida para los jugadores actuales y los futuros. La facturación estimada de la NFL para 2025 es de u$s27 mil millones”, protestó en la misma red social.

Otros ex atletas estuvieron de acuerdo con la resolución: “Los beneficios de este acuerdo harán la diferencia, no sólo conmigo y mi familia, sino también en millones de hermanos atletas que necesitan ayuda hoy o pueden necesitarla algún día en el futuro”, dijo Kevin Turner, ex jugador de Philadelphia y New England, diagnosticado con el mal de Gehrig. “Estoy agradecido de que la NFL haga una contribución a los hombres que hicieron del juego lo que es hoy”, continuó Turner.

Más allá del beneplácito de Turner, los abogados de los 4.800 jugadores querían más dinero: la suma inicial era de u$s2 mil millones. A principios de mayo, cuando la justicia norteamericana ordenó a ambas partes acudir a una mediación, la oferta de la NFL era nula. Cero, nada. Tras varios meses de deliberaciones, los abogados llegaron al número final, que la NFL pagará en 20 años. Según Barry Sanders, un ex jugador, el fútbol americano “es físico. No hay garantías. Nadie está obligado a jugar. Y todo lo que se puede hacer es explicarles a los jugadores cuáles son los peligros. Como en cualquier otro deporte, hay que dejar que los jóvenes tomen sus propias decisiones”, dijo Sanders, cuyo hijo juega en la Universidad de Stanford, en ESPN.

Aunque Junior Seau haya muerto atormentado por los golpes y el insomnio, muchos creen que su suicidio sirvió de algo. “Si un jugador de perfil alto como él no se hubiese suicidado, no creo que hubiéramos arribado a este arreglo. Me recuerdo hablando de esto y diciendo: ‘Si se consigue algo bueno de esto, al menos Junior no murió en vano’.
Y, obviamente, es muy bueno que se haya conseguido este acuerdo”, dijo Plummer, ex compañero de Seau, al diario USA Today. Y agregó, “Está claro: me gustaría tener a Junior con nosotros y que la NFL hubiese acordado sin necesidad de ser empujada por un mediador. Pero si miramos las cosas positivamente, tenemos que estar contentos”. Es probable que, ahora sí, Seau pueda descansar en paz.
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