Columnistas

La sociedad de los poetas muertos

El fútbol español sufre las consecuencias de sus errores de gestión y de una coyuntura social y económica que condiciona a Europa y, en especial, al país campeón del mundo. Por Daniel Mancini.
Martes 8 de Abril de 2014
Andrés Iniesta es un artista. A él también lo debería abarcar la definición que el periodista español Santiago Segurola hizo del fantástico medio centro del Barcelona al escribir que “Xavi nos ha trasladado de lo obvio a lo sutil”. El artista se trasladó al mundo virtual donde cuenta una vida óptima, idílica, que sugiere algunos interrogantes. Por ejemplo, ¿es posible creer que la felicidad de Iniesta representa al resto de sus colegas? De ser así, ¿la actualidad de la Liga se opondría a la saga dantesca que protagoniza la sociedad española?

La primera respuesta es concluyente. “De ninguna manera está alejado el fútbol español y sus futbolistas de la crisis histórica que viven Europa en general y España en particular”, dice el periodista free lance Ramiro Martín, un argentino radicado en España y autor de un libro soberbio: “Messi, un genio en la Masía”. Luego, amplía. “Como en toda coyuntura económica crítica, los poderosos y más ricos no aumentan en número pero sí en riqueza y privilegios. Pasa con una determinada élite en España y, trasplantado al fútbol, con el Real Madrid y el FC Barcelona, los únicos dos gigantes que cumplen con creces la actual premisa básica en términos de mercadotecnia: su mercado es todo el mundo. Circunstancia que no se repite con ningún otro equipo de la Liga, cuyo destino es esperar que el mercado al que van dirigido, el local, mejore para que sus aficionados/consumidores vuelvan a sostener el negocio”.

El segundo veredicto surge de la deuda de los clubes, que alcanza €3.596 millones según el informe del doctor en Economía y profesor de la universidad de Barcelona, José María Gay de Liébana. Es que el fútbol español tiene una geografía simétrica: tan cierta es la influencia de la crisis como lo son sus antecedentes de ineficacia de gestión.
Primero el mundo, después España

La globalización guarda cierta perversidad en la transmisión de sus epidemias. La tragedia del 11 de septiembre de 2001 condujo a la desaceleración de la economía y a la imposición definitiva de las corporaciones. La Reserva Federal reaccionó orientando inversiones hacia el mercado inmobiliario con el fomento de créditos hipotecarios de riesgo a tasas variables (subprimes), un sistema cautivador que se deshizo en 2005 mediante el incremento dirigido de las tasas de interés, que también decidió la Reserva Federal. El quiebre del sistema fue urgente y generó en los Estados Unidos una grieta de €200 mil millones, antes que el colapso se traslade frontalmente de la actividad financiera a la economía real. De hecho, luego de las consecuencias de la avalancha, por primera vez coincidieron mundialmente tres crisis combinadas: la financiera, la energética y la alimentaria.

“La explicación que nos ofrece el gobierno es que estamos en una crisis internacional, provocada por las hipotecas subprimes y cuyas consecuencias nos afectan negativamente”, afirmó el analista español Víctor Herraez y luego puso en duda la génesis de la idea. “El detonante de la crisis internacional se produce en los Estados Unidos, pero la actual crisis española es consecuencia de muchos errores pasados y presentes de nuestra economía”.

La crisis y el fútbol

La vitalidad social del fútbol en España se advierte en datos antiguos aunque concluyentes como el resumen ejecutivo realizado por la Liga de Fútbol Profesional (LFP) tras la temporada 2003-2004, que detalla la generación por parte de los clubes de €8.066 millones de movimiento económico, equivalentes al 1,7% del Producto Interior Bruto Total de la época y al 2,5% del PBI del sector Servicios, permitiéndole al estado ingresar €831 millones. En la actualidad, un trabajo tan determinante debería integrar los inconvenientes que sufre España en su producción medular (construcción, turismo y rubro automotriz), lo que ha depreciado en un 36% la relación de competitividad con Alemania, el principal productor europeo, y deteriorado el frente exportador. Los problemas históricos con el agua junto a la obtención de energía cara debido a la dependencia externa para conseguir combustibles sólidos más la disminución drástica del crédito, una desocupación del 27% y la consecuente agitación social, son también temas a evaluar para saber cómo la realidad ha erosionado el peso específico que el fútbol tiene en el país.

El periodista Aser Falagán describió parte de la crisis. ”En 1986 al fútbol se le condonó una deuda de 20.700 millones de pesetas y en 1992, a las sociedades anónimas las acompañó otro rescate, este de 31 mil millones. Nada de esto ha conseguido terminar con un axioma inconcebible: gastar por encima de los ingresos y endeudarse hasta el límite sin pensar en el futuro”.

Las raíces de la brecha entre los €1.669 millones de ingresos declarados en la Liga y los €1.830 de gastos tienen comprensiones precisas. Gay de Liébana insiste en motivos duales como los salarios de los jugadores y lo que perciben los clubes y las SAD por derechos de televisación. La LFP es una de las cinco Ligas más importantes de Europa (junto a la inglesa, la alemana, la italiana y la francesa) y la única donde se permite la venta individual de derechos audiovisuales. La coincidencia general es que el tamaño de las instituciones consolida la inequidad, resguardada en el poder de negociación del Madrid y del Barcelona por encima del resto de los equipos. Lo concreto, que hace permisivo el razonamiento habitual, es que entre los dos clubes suman el 41,04% de los ingresos globales de la Liga mientras sus gastos promedian el 44,90% y la deuda acumulada de ambos llega al 28,05% de la totalidad.

Aquello que se mira

La empresa Mediapro pagó por el período 2009-2013, €350 millones por los derechos audiovisuales de 18 de los 20 equipos de la primera división española y la sociedad Madrid Deporte le aporto €60 millones a las otras dos instituciones (Atlético Madrid, €42 millones y Getafe, €18 millones). Desde la firma de esos convenios a esta realidad afectada, la escena se ha modificado. Hoy Mediapro (su plataforma es Gol TV, tiene 290.246 abonados, un 25% menos respecto a los 383 mil que poseía en 2011, y su producto oscila en los €25 mensuales) conserva 11 de los 20 equipos de la Liga (Barcelona, Real Madrid, Valencia, Málaga, Rayo Vallecano, Sevilla, Levante, Valladolid, Mallorca, Deportivo La Coruña y Granada) y los otros nueve pertenecen al grupo Prisa (la plataforma es Digital +, cuenta con 1.691.281 clientes, 28 mil menos que a fines de 2012, bajas quizá condicionadas por el aumento del IVA del 8% al 21% que realizó el gobierno español al incrementar los impuestos indirectos al consumo y que alcanzó a la televisión paga, vendiendo a €43 promedio el servicio) que posee, luego de ofertar entre un 20% y un 40% más de lo que pagaba Mediapro, los derechos del Atlético de Madrid, Celta de Vigo, RCD Espanyol, Getafe, Osasuna, Real Sociedad, Real Zaragoza, Athletic de Bilbao y Real Betis. En tanto, la disparidad cuidada del sistema (el presidente de la LFP, Javier Tebas, declaró que “no se pueden debilitar a nuestras locomotoras”), permite que Real Madrid y Barcelona perciban €135 millones de ingresos por sus juegos televisados en la Liga mientras los cambios de contratos entre las dos empresas y las instituciones atraviesan episodios sinuosos como el que corporiza el Atlético Madrid que, tras una sentencia judicial, le deberá abonar a Mediapro €5,365 millones en forma inmediata como parte de los €10 millones que le ha costado desvincular un convenio que los unía para venderle sus derechos a Prisa, el grupo que afronta una crisis circular por no poder cancelar los €258 millones comprometidos con los clubes (€760 millones en total hasta la temporada 2014-2015).

Los más pequeños de la LFP miran como ejemplos a la Ligue 1 francesa, que distribuye en partes iguales el 50% de lo que perciben sus clubes por derechos de televisación o a la Bundesliga, que segmenta el 32%. Pero el espejo donde se reflejan es la Premier League, que también reparte en forma equilibrada el 50% de un ingreso aproximado a los €1.026 millones por temporada, producto de la venta de sus derechos nacionales e internacionales.
Ferrán Soriano, ex vicepresidente del Barcelona, apuesta por un mercado regulado. “La venta individual de derechos televisivos tiene consecuencias a largo plazo: el atractivo comercial del equipo es el principal factor que marca el precio de venta de los derechos, lo que lleva al desequilibrio competitivo interno a causa del desequilibrio económico entre clubes, que permite a unos fichar a los mejores jugadores y a los otros no. Por lo tanto, se puede cuestionar si el citado círculo virtuoso sería posible en competiciones con un mercado mucho más regulado … Real Madrid y FC Barcelona se han beneficiado durante años a causa del cambio de modelo de venta de derechos televisivos en la Liga, de colectivo a individual, en 1996”.

Historias de la historia

Mientras la UEFA ha informado que los grandes equipos europeos perdieron en conjunto €1.542 millones, la Fundación Marcet aportó más datos de la crisis al detallar que España ha exportado en el último año 432 futbolistas, que militan en las Ligas de 25 países diferentes, y 120 entrenadores. “Un tsunami de desapariciones de clubes ha inundado el fútbol español que, a partir del 1º de julio, si finalmente se cumple lo previsto, asistirá a la desaparición masiva de entidades deportivas por la política de Tolerancia Cero aplicada por el Consejo Superior de Deporte. Su titular, Miguel Cardenal, logró en el último año que la deuda de los clubes con Hacienda se redujese un 8% gracias a un control trimestral. Los 42 equipos de la LFP están obligados a acudir ante una comisión especial para dar cuenta de sus números. El 1° de julio dicha comisión dirá qué equipos están suficientemente saneados para continuar compitiendo y qué equipos quedan fuera de la LFP por resultar económicamente inviables”, apunta Ramiro Martín al tiempo que el periodista español Javier Torres recurre a la historia cercana. “El origen del virus de esta situación nos traslada a los años noventa. La conversión de todos los clubes en sociedades anónimas deportivas (menos Real Madrid, Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna) en junio de 1992, obligados por la Ley del Deporte, no consiguió frenar la tendencia derrochadora”, observa Torres y enfoca uno de los temas apremiantes planteado por Gay de Liébana: los montos que cobran los jugadores profesionales.

Hacienda y créditos

“Las cuentas de los clubes están condicionadas por los elevados gastos de personal, donde se incluyen los salarios de los futbolistas. Si en un sector económico medio, esta partida supone el 30% de los gastos, en los clubes españoles está en torno al 70%”, admite Torres y luego reconoce dos cuestiones sensibles. “Para poder pagar los salarios y traspasos de los futbolistas, las entidades no dejaron de endeudarse. Un proceso favorecido por la bonanza económica de la época que infló la burbuja del fútbol al mismo tiempo que otras como la inmobiliaria. ¿Y cómo se endeudaron los clubes? A través de dos fórmulas. Por un lado, la negociación con Hacienda para aplazar las deudas tributarias, lo que se convirtió en una práctica constante. Unos aplazamientos que han provocado que la deuda actual de los clubes con la Administración Tributaria supere los €700 millones. Por otro lado, el grifo del crédito privado estuvo abierto de par en par. Procedente sobre todo de las cajas de ahorro, ligadas a los poderes regionales” explica Javier y finaliza con una advertencia. “Cerca de la mitad de los clubes que integran la Primera y Segunda División están o han estado en concurso de acreedores”. Un ejemplo de la lectura de Torres sería el Espanyol de Barcelona, cuyo pasivo oscila en los €100 millones. Según su presidente, Augusto Lendoiro, “el 80% de la deuda está contraída con Hacienda y con entidades bancarias”.

“El fútbol es espejo de lo que pasa. Antes, en la opulencia del derroche y la burbuja inmobiliaria, el fútbol, los clubes, fueron plataformas para que las nuevas fortunas del ladrillo se dieran a conocer públicamente. Hoy, ante la más grave recesión que se recuerda en España desde la Guerra Civil, el fútbol genera apenas para los dos gigantes. El resto parece condenado a reinventarse o desaparecer”, acierta Ramiro Martín.

La actualidad tiene una referencia formidable que le corresponde a Gay de Liébana. “El fútbol es el vivo reflejo de la economía y los que tiran del carro de Europa son Alemania y Francia”, reza el profesor, induciendo a una reflexión breve: ¿la verdadera noticia será la crisis de su fútbol o lo es, como lo presume el resto de Europa, la sociedad española? Para juzgar la veracidad del cuestionamiento, la historia podrá recurrir a ciertos rasgos de perversidad que mantiene la globalización.
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