Juego Cruzado

Mario Tennis Fever - Buen party game, pero una oportunidad desaprovechada

Nintendo sale rápido con un nuevo juego deportivo de Mario pero se pierde de ofrecer un paquete a la altura del momento.
Martes 3 de Marzo de 2026

Por qué un plomero se convirtió en uno de los personajes más icónicos de la historia del mundo es un misterio (bueno, supongo que debe haber mil análisis al respecto, pero no viene al caso). Lo que no es un misterio es que Nintendo sabe cómo capitalizar a Mario para hacer juegos con su cara todos los años. Una de estas vetas han sido los juegos de deporte y este 2026 arrancó con una nueva entrada: Mario Tennis Fever.

Mario Tennis es la subfranquicia de deportes más popular de Mario y su edición anterior, Mario Tennis Aces, el más vendido de todos esos juegos. Por eso no sorprende que Nintendo haya decidido lanzar una nueva edición durante el primer año de su flamante Nintendo Switch 2. Lo que sí sorprende, y un poco decepciona, es lo poco que evoluciona la serie.

Vamos a ser justos: Mario Tennis Fever es un excelente juego de tenis. El nuevo título se juega tan bien como uno esperaría de Nintendo y Camelot, encargados de desarrollar los juegos deportivos de Mario desde 1999. El movimiento es ágil e intuitivo y con la sensibilidad justa para meterte en el gameplay. A nivel gráfico es lo mejor que hemos visto de este estilo de juegos hasta el momento, aprovechando la exclusividad para Switch 2 para llenar la pantalla de efectos y animaciones en alta resolución.


Además, Fever está inundado de cosas para hacer. Desde jugar tenis clásico ya sea libre o en formato torneo, hasta desafíos como disparar al aro, jugar en un pinball gigante o en un bosque que va cambiando de dimensiones. Estos modos son muy divertidos y son una excelente manera de explotar la mecánica principal de esta entrega: las raquetas “fever”.

Se trata de 30 raquetas seleccionables antes de comenzar una partida que tienen distintas habilidades. Al llenarse una barra de energía (que se va acumulando al responder lanzamientos del oponente), se puede lanzar un tiro que activa un poder especial. Estos van desde obstáculos para el jugador contrario (incendiar la cancha o colocar un tornado) hasta mejoras para el propio jugador (volverse un fantasma o recorrer la cancha de manera acelerada). La posibilidad de combinar estas 30 raquetas con los 38 personajes y sus distintas habilidades en la cancha generan una variedad de juego y una capa de estrategia muy bienvenida. Aun así, no hay que dejar de mencionar que también vuelven los partidos de tenis algo más similar a una plataforma de party games que a un juego de deportes.

Si bien la oferta de un party game mezclado con tenis puede ser llamativa, Mario Tennis Fever tiene un aspecto del juego en el que falla casi por completo: el modo aventura. La campaña para un solo jugador está muy lejos de los días del Mario Tennis de Game Boy Color, que ofrecía una mezcla de deporte con RPG. En cambio es solo un tutorial extendido disfrazado de RPG dónde la experiencia y la evolución de los personajes no tiene impacto alguno. Una hora y media después de recorrer la misma área una y otra vez, el tutorial termina y continúa una historia (o más una serie de viñetas) durante otra hora y media pero ya sin ninguna herramienta para mantener el interés del jugador en verlo hasta el final, que tampoco ofrece nada especial.

Nintendo hizo de Mario Tennis una tradición en un mal sentido de la palabra. Un clásico cantado que sale en cada generación y del cual pareciera que no se debe esperar nada más que una vuelta de tuerca con un nuevo gimmick, un update gráfico y no mucho más. A pesar de ser la mejor versión de este tipo de juegos hasta ahora, ¿por qué alguien que se lo quiere jugar Mario Tennis decidiría comprar Fever y no seguir jugando Aces? Si pensamos que los mercados más importantes para Nintendo, Japón y Estados Unidos, siguen esperando una nueva edición de Mario Baseball (cuya última entrada fue en 2008), queda flotando la sensación de oportunidad desaprovechada.

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