El caso CR7 vuelve a poner bajo la lupa la inversión del PIF en Arabia Saudita
La baja de Cristiano Ronaldo en el partido de este lunes ante Al-Riyadh no responde a una lesión ni a una cuestión física. Según el diario A Bola, la ausencia está vinculada a un desacuerdo interno con la dirigencia de Al-Nassr, relacionado con el rumbo deportivo del proyecto y, en particular, con el nivel de inversión recibido en comparación con otros clubes del país.
Desde el entorno del jugador se interpreta que Al-Nassr se encuentra en desventaja frente a otras instituciones también controladas por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF), lo que limita su capacidad para competir por títulos. Desde su llegada al fútbol saudí, Ronaldo solo ha conquistado la Copa Árabe de Campeones 2023, un balance menor al esperado para una de las figuras centrales del proyecto de internacionalización de la liga.
El malestar también se explica por la política de refuerzos. En el actual mercado, el club apenas incorporó al joven mediocampista Haydeer Abdulkareem, pese a los pedidos públicos del entrenador Jorge Jesus para fortalecer la plantilla. Esta postura contrasta con la de otros equipos bajo el mismo paraguas financiero, que han mostrado mayor agresividad en el mercado.
El caso más citado es el de Al-Hilal, que avanzó con fichajes de peso como Pablo Marí y Darwin Núñez, además de negociar por Karim Benzema y proyectar una inversión cercana a los 30 millones de euros por Kader Meité. Estas diferencias ya habían sido señaladas por Jorge Jesus a comienzos de año, cuando afirmó que no todos los clubes del PIF contaban con la misma influencia institucional, una declaración que generó tensión dentro del fútbol saudí.
El debate se da en un contexto más amplio. El PIF, uno de los fondos soberanos más grandes del mundo, atraviesa un proceso de revisión estratégica tras informes que advierten sobre desafíos financieros y proyectos que no cumplieron expectativas. En ese escenario, la decisión de Ronaldo se suma a otros episodios recientes, como la ausencia de Benzema en Al-Ittihad y refuerza la discusión sobre cómo se distribuyen los recursos en una liga que busca consolidarse globalmente sin perder competitividad interna.