Citroën Saxo VTS: 30 años de un icono deportivo
En 1996, Citroën lanzó el Saxo VTS de 16 válvulas. Propulsado por un motor de 1,6 litros y 120 CV y con un peso de tan solo 935 kg, se convirtió en uno de los pequeños deportivos más populares de su generación.
Jueves 30 de Abril de 2026
Hace treinta años, Citroën dejó su huella en el mundo de los pequeños deportivos con el Saxo VTS. Lejos de ser un simple utilitario adornado con un bonito emblema, encarnaba una visión clara: ofrecer a todos los amantes de la conducción un auténtico kart de carretera, fiable, asequible y diseñado para divertirse. Treinta años después, Citroën celebra el aniversario del pequeño deportivo francés que supo combinar el placer de conducir con unas prestaciones accesibles.
DEL AX AL SAXO VTS: EL DEPORTE EN LOS GENES
Para comprender el nacimiento del Saxo VTS, hay que remontarse al AX. Lanzado en 1986, el AX había logrado situar a Citroën en el segmento de los utilitarios deportivos, con el AX Sport y el AX GTi, gracias a su temperamento y su formidable relación peso/potencia. Comercializado en febrero de 1996, el Saxo tomó inicialmente el relevo del AX como modelo de entrada de gama de la marca. Ese mismo año, aparece el Saxo VTR con el motor de 1,6 litros y 8 válvulas de 90 CV. Luego llega el que debe perpetuar la identidad del AX GTi: el Saxo VTS, propulsado por el motor TU5J4 de 1,6 litros y 16 válvulas con 120 CV.
Si bien las líneas generales del Saxo son obra del diseñador italiano Donato Coco, es a un joven diseñador a quien se le confía la versión deportiva. La primera misión de Gilles Vidal en Citroën, en 1996, es precisamente elaborar el kit de carrocería del VTS. Un trabajo minucioso, caracterizado por unos ensanchadores de pasos de rueda cuidadosamente integrados en los bajos de la carrocería, así como en los paragolpes ensanchados. En los guardabarros traseros, la extensión se prolonga por delante de la rueda hasta el corte de la puerta, deslizándose con elegancia bajo la moldura de protección lateral.
120 CV, 935 KG: LA RECETA GANADORA DE TODO UN DEPORTIVO
El Saxo VTS se guarda bien sus cartas. Con una línea que, en general, se mantiene sobria: insignia 16V en los guardabarros traseros, embellecedor de escape cromado, llantas de aleación específicas, no alardea de sus ambiciones a los cuatro vientos. Y, sin embargo, bajo el capó, el motor TU5J4 desarrolla 120 CV a 6.600 rpm, con un régimen máximo de 7.300 rpm. Combinado con una caja de cambios de 5 velocidades con una relación de transmisión más corta y un peso de apenas 935 kg, impulsa al VTS hasta una velocidad máxima de 205 km/h y le permite bajar de los 30 segundos en el kilómetro desde parado.
Pero es sobre todo su chasis lo que marca la diferencia: un tren delantero de precisión quirúrgica, una dirección asistida bien dosificada y un tren trasero juguetón que no duda en dejarse llevar en cuanto se le provoca. En carreteras sinuosas, el Saxo VTS planta cara a automóviles mucho más grandes y potentes que él. Los discos ventilados en la parte delantera completan el cuadro de un pequeño deportivo pensado para el auténtico placer de conducir.
El Saxo VTS nunca se dormirá en los laureles. A finales de 1997, un primer ajuste de la gama reorganiza la familia deportiva y el 16 válvulas recupera la insignia «16v» que antes lucía el ZX. Es también la ocasión para que Citroën democratice la denominación VTS. Si bien la versión 16v de 120 caballos sigue siendo el santo grial, el aspecto deportivo y el chasis afilado del VTS se asocian ahora a motorizaciones más accesibles para seducir a una clientela más amplia, deseosa de dinamismo estético sin buscar necesariamente el rendimiento puro. La gama VTS incorpora así el 1.6i de 90 CV (hasta entonces reservado al VTR), el 1.6i de 100 CV e incluso el 1.4i de 75 CV.
En 1999, un marcado rediseño transforma su aspecto con faros almendrados, un capó abombado y una parrilla con grandes chevrones. El VTS se moderniza así sin perder nada de su carácter. Fabricado hasta junio de 2003 en la planta de Aulnay-sous-Bois antes de ceder su lugar al C2, el Saxo VTS se retira tras una brillante carrera comercial de 7 años.DEL AX AL SAXO VTS: EL DEPORTE EN LOS GENES
Para comprender el nacimiento del Saxo VTS, hay que remontarse al AX. Lanzado en 1986, el AX había logrado situar a Citroën en el segmento de los utilitarios deportivos, con el AX Sport y el AX GTi, gracias a su temperamento y su formidable relación peso/potencia. Comercializado en febrero de 1996, el Saxo tomó inicialmente el relevo del AX como modelo de entrada de gama de la marca. Ese mismo año, aparece el Saxo VTR con el motor de 1,6 litros y 8 válvulas de 90 CV. Luego llega el que debe perpetuar la identidad del AX GTi: el Saxo VTS, propulsado por el motor TU5J4 de 1,6 litros y 16 válvulas con 120 CV.
Si bien las líneas generales del Saxo son obra del diseñador italiano Donato Coco, es a un joven diseñador a quien se le confía la versión deportiva. La primera misión de Gilles Vidal en Citroën, en 1996, es precisamente elaborar el kit de carrocería del VTS. Un trabajo minucioso, caracterizado por unos ensanchadores de pasos de rueda cuidadosamente integrados en los bajos de la carrocería, así como en los paragolpes ensanchados. En los guardabarros traseros, la extensión se prolonga por delante de la rueda hasta el corte de la puerta, deslizándose con elegancia bajo la moldura de protección lateral.
120 CV, 935 KG: LA RECETA GANADORA DE TODO UN DEPORTIVO
El Saxo VTS se guarda bien sus cartas. Con una línea que, en general, se mantiene sobria: insignia 16V en los guardabarros traseros, embellecedor de escape cromado, llantas de aleación específicas, no alardea de sus ambiciones a los cuatro vientos. Y, sin embargo, bajo el capó, el motor TU5J4 desarrolla 120 CV a 6.600 rpm, con un régimen máximo de 7.300 rpm. Combinado con una caja de cambios de 5 velocidades con una relación de transmisión más corta y un peso de apenas 935 kg, impulsa al VTS hasta una velocidad máxima de 205 km/h y le permite bajar de los 30 segundos en el kilómetro desde parado.
Pero es sobre todo su chasis lo que marca la diferencia: un tren delantero de precisión quirúrgica, una dirección asistida bien dosificada y un tren trasero juguetón que no duda en dejarse llevar en cuanto se le provoca. En carreteras sinuosas, el Saxo VTS planta cara a automóviles mucho más grandes y potentes que él. Los discos ventilados en la parte delantera completan el cuadro de un pequeño deportivo pensado para el auténtico placer de conducir.
El Saxo VTS nunca se dormirá en los laureles. A finales de 1997, un primer ajuste de la gama reorganiza la familia deportiva y el 16 válvulas recupera la insignia «16v» que antes lucía el ZX. Es también la ocasión para que Citroën democratice la denominación VTS. Si bien la versión 16v de 120 caballos sigue siendo el santo grial, el aspecto deportivo y el chasis afilado del VTS se asocian ahora a motorizaciones más accesibles para seducir a una clientela más amplia, deseosa de dinamismo estético sin buscar necesariamente el rendimiento puro. La gama VTS incorpora así el 1.6i de 90 CV (hasta entonces reservado al VTR), el 1.6i de 100 CV e incluso el 1.4i de 75 CV.
EN COMPETICIÓN, EL SAXO VTS CONFIRMA LO QUE LA CARRETERA YA DEJABA INTUIR
Desde su lanzamiento al mercado, el Saxo VTS demuestra en competición lo que la carretera ya dejaba entrever. En rally, en rallycross, en circuito o sobre hielo, el pequeño Citroën se revela como un vehículo tremendamente eficaz, accesible y versátil.
Citroën Sport creó en torno a él todo un ecosistema de competición: Saxo Cup, Saxo Challenge, Saxo Rallycross, Saxo Glace, cada uno con sus propias reglas, para que el mayor número posible de personas pudiera iniciarse en las carreras con un coche diseñado específicamente para ello. Un dato destacable: estas categorías exigían el motor de serie, lo que demuestra que el chasis del Saxo VTS era, por sí solo, un arma suficiente.
Este marco de competición sirvió así de formación para toda una generación de pilotos. Nombres como Patrick Henry, Yoann Bonato, Marc Amourette o Pierre Llorach dieron sus primeros pasos en este universo, antes de emprender carreras mucho más amplias. El Saxo VTS no era, por tanto, solo un coche de competición, sino también una escuela de conducción deportiva. En 2001, Sébastien Loeb y Daniel Elena se proclamaron campeones del mundo junior de WRC a bordo de un Saxo Super 1600.
TRENTA AÑOS DESPUÉS, UN MODELO QUE NO ENVEJECE
Hoy en día, el Saxo VTS se ha convertido en una auténtica pieza de colección. Los ejemplares bien conservados son cada vez más escasos, y los aficionados no dudan en recorrer Europa para encontrar uno en buen estado. En las listas de inscritos de los rallies europeos, el nombre Saxo VTS sigue presente, prueba de una longevidad deportiva fuera de lo común. Al celebrar sus 30 años, Citroën rinde homenaje a un modelo que supo, a su manera, encarnar el espíritu de la marca: creativo, accesible y tremendamente eficaz. El Saxo VTS es la historia de un coche pequeño que nunca pensó en pequeño.
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