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Los arquitectos uruguayos y sus proyectos para volver a convertir al Centenario en un estadio mundialista

Los arquitectos uruguayos y sus proyectos para volver a convertir al Centenario en un estadio mundialista

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A 10 años de su centenario, las autoridades analizarán si conviene remodelarlo o derrumbarlo y construir un estadio nuevo desde cero.
Martes 4 de Agosto de 2020

El estadio Centenario es un monumento de la historia del fútbol mundial. Haber albergado la primera Copa del Mundo de la FIFA le ha dado un lugar muy importante dentro de los fanáticos y es un punto de peregrinación. Pero es cierto que en los últimos años, con los modernos estadios que se han construido tanto en Sudamérica como en Europa y Medio Oriente, su figura ha perdido peso.

Con el objetivo de que el recinto vuelva a ocupar aquel lugar que le pertenece y pueda volver a albergar partidos de gran calibre, como finales de copas CONMEBOL y eventos internacionales, un grupo de arquitectos uruguayos han presentado un informe en el que explican cómo hacer del Centenario un estadio FIFA.

Entre los principales conceptos a tener en cuenta a la hora de remodelar un estadio o construir desde cero uno, están: seguridad, confort y sustentabilidad. Esos son los 3 pilares en los que primero se tendrían que poner manos a las obras si se quiere recuperar el nivel de la casa de la Selección uruguaya.

Según el grupo de arquitectos, el Centenario está a cientos de millones de dólares de volver a ser un estadio FIFA y, hoy en día, el sueño de que este recinto albergue la final de la Copa del Mundo de 2030 es muy lejano.

A partir de esto, la Comisión Administradora del Field Oficial (CAFO), que está a cargo del monumento al fútbol mundial, presentó hace algunos días un plan de trabajo. La primera medida que se tomará tendrá que ver con qué hacer con el estadio, si se lo destruye manteniéndose la Torre de los Homenajes y se construye uno desde cero o se lo remodela.

Ricardo Lombardo, presidente de CAFO, augura que el futuro del estadio puede ser mucho mejor que su presente y que las empresas privadas podrían sacar buenos réditos a futuro si invierten ahora en él. “En Estados Unidos, en las canchas de baseball, las tribunas son de las marcas. Es necesario replicar ese modelo. Nosotros ya tenemos un plan. La idea es llamar a empresas interesadas en cuatro áreas de negocios: las tribunas, los espectáculos, el Museo del Fútbol y la parte comercial y cultural”, comentó a El País.

Para él, el apoyo de la FIFA y la CONMEBOL es indispensable en este tipo de empredimiento, el problema es que ninguna de estas dos entidades suelen ayudar económicamente en este tipo de proyectos.

En cuanto a los arquitectos, estos opinan que una obra de la envergadura necesaria para volver el Centenario un estadio seguro, confortable y sustentable, no se puede realizar sin el apoyo del Estado.

Para controlar que estos aspectos se cumplan, durante las obras y una vez terminadas estas, la FIFA requiere una certificación especial que es otorgada por el Consejo de la Construcción Verde de Estados Unidos y que lo que garantiza es la sustentabilidad de los edificios. Esta certificación no fue necesaria en las construcciones de los estadios para Qatar 2020, ya que allí existe una certificación especial para los países que forman parte del Golfo.

El proyecto diseñado por el arquitecto Carlos Arcos plantea: que todo el público pueda salir en un lapso no mayor a los 6 minutos, que los 2 equipos salgan al campo de juego por el mismo lugar, que el recinto sea sustentable tanto económicamente como ecológicamente y que todo el recinto sea techado mediante un techo retráctil.

Arcos fue el arquitecto que llevó a cabo el diseño del Arena da Baixada, uno de los estadios construidos para Brasil 2014, que hoy en día es la casa del Athletico Paranaense.

El proyecto contempla que el Centenario, que hoy en día tiene capacidad para 60.000 personas, pase a tener lugar para 80.000 espectadores, y luego de una competencia como el Mundial de 2030, se demonte un parte y baje su cifra a 40.000.

Si bien es muy temprano para analizar costos, dependiendo el tipo de obra que se lleve a cabo, los gastos no bajarían de menos de U$S 200 millones ni superarían los U$S 600 millones.

Fuente: El País

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