Lunes 4 de Mayo de 2026
Franco Colapinto cerró un fin de semana casi perfecto en el Gran Premio de Miami con un séptimo puesto —tras la penalización a Charles Leclerc— que lo dejó como el mejor piloto fuera de los equipos grandes. El argentino no cometió errores en todo el fin de semana, mejoró el rendimiento del Alpine A526 desde el viernes y superó consistentemente a su compañero Pierre Gasly, quien además contaba con una actualización en el alerón trasero que Colapinto recién incorporará en el Gran Premio de Canadá. El cambio de chasis le sentó bien al #43 en un circuito que solo había recorrido en el simulador.
El sábado tuvo revancha tras un décimo puesto en la Sprint, donde un leve roce con el Red Bull de Max Verstappen en la primera curva le costó terreno. Por la tarde clasificó octavo y corrigió uno de sus puntos débiles de los primeros tres grandes premios: la búsqueda de la vuelta rápida. Ya el domingo, con Lionel Messi y miles de argentinos en las tribunas, fue prolijo y constante para plantarse como el mejor del resto detrás de los Mercedes, los McLaren, las Ferrari y el propio Verstappen, en una carrera que por tercera vez consecutiva se la quedó Kimi Antonelli, cómodo líder del campeonato a sus 19 años.

En la carrera, Colapinto manejó muy bien el neumático medio y mantuvo un ritmo sólido tras el Safety Car provocado por el vuelco de Gasly y el incidente de Isack Hadjar. La lluvia prometida nunca llegó —pese a que adelantó el horario de la carrera y podría haberlo favorecido— y paró en la vuelta 32 para montar el compuesto duro. Desde ese momento navegó con buena consistencia y no sufrió la presión de los Williams de Carlos Sainz y Alexander Albon, que terminaron noveno y décimo respectivamente, mientras Alpine escalaba al quinto lugar en el campeonato de Constructores por encima de Haas.
El propio Colapinto reconoció haber encontrado el "buen camino", esa sintonía entre piloto, auto y equipo que se tradujo en el mejor resultado de su carrera, igualando su actuación en Azerbaiyán 2024 con Williams. La penalización a Leclerc, que se conoció después de la carrera, le sumó dos puntos extra y convirtió un gran fin de semana en uno histórico. Todo ganancia para el piloto argentino, que llega con impulso renovado a las próximas fechas del calendario.
El sábado tuvo revancha tras un décimo puesto en la Sprint, donde un leve roce con el Red Bull de Max Verstappen en la primera curva le costó terreno. Por la tarde clasificó octavo y corrigió uno de sus puntos débiles de los primeros tres grandes premios: la búsqueda de la vuelta rápida. Ya el domingo, con Lionel Messi y miles de argentinos en las tribunas, fue prolijo y constante para plantarse como el mejor del resto detrás de los Mercedes, los McLaren, las Ferrari y el propio Verstappen, en una carrera que por tercera vez consecutiva se la quedó Kimi Antonelli, cómodo líder del campeonato a sus 19 años.

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En la carrera, Colapinto manejó muy bien el neumático medio y mantuvo un ritmo sólido tras el Safety Car provocado por el vuelco de Gasly y el incidente de Isack Hadjar. La lluvia prometida nunca llegó —pese a que adelantó el horario de la carrera y podría haberlo favorecido— y paró en la vuelta 32 para montar el compuesto duro. Desde ese momento navegó con buena consistencia y no sufrió la presión de los Williams de Carlos Sainz y Alexander Albon, que terminaron noveno y décimo respectivamente, mientras Alpine escalaba al quinto lugar en el campeonato de Constructores por encima de Haas.
El propio Colapinto reconoció haber encontrado el "buen camino", esa sintonía entre piloto, auto y equipo que se tradujo en el mejor resultado de su carrera, igualando su actuación en Azerbaiyán 2024 con Williams. La penalización a Leclerc, que se conoció después de la carrera, le sumó dos puntos extra y convirtió un gran fin de semana en uno histórico. Todo ganancia para el piloto argentino, que llega con impulso renovado a las próximas fechas del calendario.

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