La Copa Manifestaciones "El gran DIL-e-MA"
Miércoles 3 de Julio de 2013
Hace poco más de 48 horas finalizó la Copa Confederaciones. Para la FIFA, un nuevo producto, el cual fue tomando forma con el correr de sus ediciones; básicamente con dos objetivos muy claros: ofrecer una vidriera aún mayor a sus patrocinadores; pero por sobre todas las cosas, servirse, la entidad madre del fútbol mundial, de un plan de contingencias; un ensayo comercial a prueba y error de lo que un año más tarde, será la gran cita del Fútbol mundial.
Desde lo deportivo, fue el resurgir de Brasil, y un nuevo posicionamiento de Neymar, que venia de celebrar su vínculo con el FC Barcelona generando un movimiento sísmico en el mercado del fútbol. Fue un claro e indiscutido ganador del torneo. México, tal vez, la gran decepción, no solo por su performance en el certamen, sino por seguir sin rumbo y equilibrio de cara a los desafíos que el equipo tricolor tiene por delante.
Pero no solo desde lo deportivo, fue el resurgir de Brasil. Conmocionados por una delicada situación política, económica y social, el pueblo brasilero aprovecho la magnitud y exposición que genera este tipo de eventos, para salir a las calles en reclamo por la alta corrupción de sus funcionarios públicos, los elevados costos de las inversiones para llevar a cabo grandes eventos deportivos, y por diferentes aumentos en las tarifas del transporte público. Este mix, genero un antes y un después en un pueblo que venia relativamente calmo, pero que en un abrir y cerrar de ojos, puso en jaque no solo a un evento, sino también a las autoridades políticas.
San Pablo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte, y varias ciudades, alzaron su voz para ser escuchados. Más de 1 millón de personas salieron a la calle para decir presente. Inicialmente fueron reclamos pacíficos pero con el correr del tiempo recrudeció la violencia dejando mas de 5 muertos, miles de heridos y varios destrozos.
Prácticamente se hablo tanto o más de las protestas, como del evento. El caos gano la calle. Los estadios sufrieron las protestas; los equipos sintieron los reclamos; los organizadores pagaron las consecuencias.
Se hablo de que se suspendía el evento. Se puso en duda la plaza de Brasil.
La realidad más allá de los rumores, indica que una Copa del Mundo, con los estándares que exige FIFA, no puede ser posible, si las condiciones sociales y políticas del país, son las mismas que reinaron en la Copa Confederaciones.
Millones de personas se trasladarán para la futura Copa del Mundo de Brasil 2014. Falta menos de un año, y el desafío de Brasil, su presidenta y la gente, es enorme.
En menos de un año, la sensible variable política, económica y social, deberá encontrar un lugar privilegiado para que el Mundial de Fútbol pueda llevarse a cabo allí.
No será tarea sencilla para Dilma y su equipo. Su imagen, que contaba con un 57% de apoyo, luego de las protestas, bajo casi 30 puntos porcentuales.
Como toda líder, deberá negociar con la sensibilidad del caso, para apoyar el cumplimiento gubernamental de lo pautado con el ente rector del fútbol, pero a su vez, no podrá descuidar a su pueblo. Un pueblo que ya aviso que puede hacerse oir, y con mucha fuerza.
Sonaron las campanas de alarma en el ente organizador. No es para menos. A los problemas internos propios de la organización del evento, como ser, infraestructura sin las facilidades recomendadas y exigidas, estadios ¨casi¨ terminados, y graves inconvenientes con el ticketing, entre otros, surgió un imprevisible de lo más delicado para controlar y mitigar. Un descontento popular que genero, para el partido final disputado por Brasil y España en el mítico estadio Maracana, que 10 mil policías entren en acción. Medidas extraordinarias de último momento, para paliar las protestas y alejarlas del lugar. Con ello la violencia; el caos.
Y si hablamos de marketing deportivo, la imagen del evento. La marca de las marcas, que se posiciona de esa manera en el mercado. Siempre son interesantes los datos. Hablar de que el 81% de los encuestados apoya las manifestaciones, es un dato. Hablar de que durante el evento, aumento la seguridad un 30%, es un dato.
El mundial de fútbol para la FIFA reporta ingresos por casi 4 mil millones de dólares. Pero me animo a correr las cifras a un lado. ¿Cuál es el valor de la marca? ¿Cuál es el valor del activo más importante que tiene el ente rector del fútbol ?
El mundial es el producto estrella, y su cuidado debe adquirir proporciones inauditas. De hecho, la FIFA realiza la Copa Confederaciones como excusa, como Plan B de lo que será su Plan A.
Podríamos hablar horas de lo sucedido en la Copa Confederaciones. De hecho, que las protestas llegaron hasta dentro de la ceremonia de cierre, donde manifestantes que iban a actuar en ella, en medio del evento, mostraron su descontento.
Pero más que detenerme en ello, me quedo en la reflexión. En el aprendizaje que para todos, y cuando digo todos, hablo de FIFA, de Dilma, y hasta de ustedes lectores y de mi, de los que queremos hacer un producto deporte cada día mejor; esto puede suceder; de hecho, esta sucediendo, y en el camino debemos tomar decisiones. Decisiones que de no ser las correctas, no nos dejan margen para un nuevo Plan B. Y allí de nuevo, el valor de la marca. Nuestro activo más valioso en jaque.
Un cálido abrazo para todo el continente,
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Desde lo deportivo, fue el resurgir de Brasil, y un nuevo posicionamiento de Neymar, que venia de celebrar su vínculo con el FC Barcelona generando un movimiento sísmico en el mercado del fútbol. Fue un claro e indiscutido ganador del torneo. México, tal vez, la gran decepción, no solo por su performance en el certamen, sino por seguir sin rumbo y equilibrio de cara a los desafíos que el equipo tricolor tiene por delante.
Pero no solo desde lo deportivo, fue el resurgir de Brasil. Conmocionados por una delicada situación política, económica y social, el pueblo brasilero aprovecho la magnitud y exposición que genera este tipo de eventos, para salir a las calles en reclamo por la alta corrupción de sus funcionarios públicos, los elevados costos de las inversiones para llevar a cabo grandes eventos deportivos, y por diferentes aumentos en las tarifas del transporte público. Este mix, genero un antes y un después en un pueblo que venia relativamente calmo, pero que en un abrir y cerrar de ojos, puso en jaque no solo a un evento, sino también a las autoridades políticas.
San Pablo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte, y varias ciudades, alzaron su voz para ser escuchados. Más de 1 millón de personas salieron a la calle para decir presente. Inicialmente fueron reclamos pacíficos pero con el correr del tiempo recrudeció la violencia dejando mas de 5 muertos, miles de heridos y varios destrozos.
Prácticamente se hablo tanto o más de las protestas, como del evento. El caos gano la calle. Los estadios sufrieron las protestas; los equipos sintieron los reclamos; los organizadores pagaron las consecuencias.
Se hablo de que se suspendía el evento. Se puso en duda la plaza de Brasil.
La realidad más allá de los rumores, indica que una Copa del Mundo, con los estándares que exige FIFA, no puede ser posible, si las condiciones sociales y políticas del país, son las mismas que reinaron en la Copa Confederaciones.
Millones de personas se trasladarán para la futura Copa del Mundo de Brasil 2014. Falta menos de un año, y el desafío de Brasil, su presidenta y la gente, es enorme.
En menos de un año, la sensible variable política, económica y social, deberá encontrar un lugar privilegiado para que el Mundial de Fútbol pueda llevarse a cabo allí.
No será tarea sencilla para Dilma y su equipo. Su imagen, que contaba con un 57% de apoyo, luego de las protestas, bajo casi 30 puntos porcentuales.
Como toda líder, deberá negociar con la sensibilidad del caso, para apoyar el cumplimiento gubernamental de lo pautado con el ente rector del fútbol, pero a su vez, no podrá descuidar a su pueblo. Un pueblo que ya aviso que puede hacerse oir, y con mucha fuerza.
Sonaron las campanas de alarma en el ente organizador. No es para menos. A los problemas internos propios de la organización del evento, como ser, infraestructura sin las facilidades recomendadas y exigidas, estadios ¨casi¨ terminados, y graves inconvenientes con el ticketing, entre otros, surgió un imprevisible de lo más delicado para controlar y mitigar. Un descontento popular que genero, para el partido final disputado por Brasil y España en el mítico estadio Maracana, que 10 mil policías entren en acción. Medidas extraordinarias de último momento, para paliar las protestas y alejarlas del lugar. Con ello la violencia; el caos.
Y si hablamos de marketing deportivo, la imagen del evento. La marca de las marcas, que se posiciona de esa manera en el mercado. Siempre son interesantes los datos. Hablar de que el 81% de los encuestados apoya las manifestaciones, es un dato. Hablar de que durante el evento, aumento la seguridad un 30%, es un dato.
El mundial de fútbol para la FIFA reporta ingresos por casi 4 mil millones de dólares. Pero me animo a correr las cifras a un lado. ¿Cuál es el valor de la marca? ¿Cuál es el valor del activo más importante que tiene el ente rector del fútbol ?
El mundial es el producto estrella, y su cuidado debe adquirir proporciones inauditas. De hecho, la FIFA realiza la Copa Confederaciones como excusa, como Plan B de lo que será su Plan A.
Podríamos hablar horas de lo sucedido en la Copa Confederaciones. De hecho, que las protestas llegaron hasta dentro de la ceremonia de cierre, donde manifestantes que iban a actuar en ella, en medio del evento, mostraron su descontento.
Pero más que detenerme en ello, me quedo en la reflexión. En el aprendizaje que para todos, y cuando digo todos, hablo de FIFA, de Dilma, y hasta de ustedes lectores y de mi, de los que queremos hacer un producto deporte cada día mejor; esto puede suceder; de hecho, esta sucediendo, y en el camino debemos tomar decisiones. Decisiones que de no ser las correctas, no nos dejan margen para un nuevo Plan B. Y allí de nuevo, el valor de la marca. Nuestro activo más valioso en jaque.
Un cálido abrazo para todo el continente,