Clásico de exportación
Lunes 2 de Junio de 2014
Solamente cuatro veces en su rica y larga historia se habían enfrentado River y Boca fuera de su país.
Entre los dos equipos, existe un historial riquísimo y tan extenso como la propia historia del fútbol argentino.
Para muchos, es el Clásico del mundo, para los mas terrenales, uno de los más importantes y calientes del planeta tierra.
Quienes aman al fútbol dicen que nadie puede morirse sin ver un Superclásico al menos una vez en la vida.
Cuantos partidos memorables guardan en su retina fanáticos de uno y otros equipos. Definiciones cerradas, goles históricos, jugadores exquisitos y otros no tanto. Goles fabulosos, goleadas abrumadoras, resultados justos y otros insólitos. De eso se trata el River – Boca, Boca – River.
Y en este camino, en donde algunos en el fútbol de nuestro continente trabajan profesionalmente y seriamente, para intentar que este deporte esté realmente a la altura de las circustancias y al nivel que en este caso clubes de la talla de River y Boca se merecen, es que este fin de semana que pasó, tuvimos un Súperclásico en la Ciudad de México, muy lejos de la Argentina, pero con la calidad y la calidez que un partido de este nivel tiene.
El escenario anfitrión fue, nada mas y nada menos que el estadio Azteca, aquel gigante que se roba parte de la historia del fútbol argentino.
Aquel escenario que fue testigo de los goles de Maradona a los ingleses primero, a los belgas después y que encontró en aquella corrida de Jorge Burruchaga el tercer gol de Argentina en la final contra Alemania, para que los dirigidos por Bilardo levanten la Copa del Mundo.
Hasta allí fueron los dos equipos más importantes del fútbol argentino. Sin renegar, aunque la temporada en su país ya hubiera terminado.
Y sin renegar porque, desde los clubes, los dirigentes entienden que este es parte del trabajo de hacer crecer aún mas las instituciones que dirigen, y que en sintonía con los planes de marketing y comunicación que ambos tienen, “internacionalizar“ sus marcas es parte de un proyecto muy ambicioso.
Es así que en sintonía con el BBVA Banco Francés, patrocinador de ambos clubes, es que se llevó a cabo la Copa que se puso en juego en territorio mexicano, y que ya había tenido antecedentes, en la provincia de Córdoba, en Argentina en 2013 y este febrero de 2014, también.
Una organización impecable por parte de World Eleven, empresa argentina dedicada a la organización de partidos de fútbol internacionales. Una comunión perfecta entre River y Boca, en todos los sentidos, y la idea del BBVA Banco Francés de potenciar y usufructuar su activo principal de su sponsoreo, hizo, que más allá de la lluvia, el evento haya sido perfecto.
Festejaron los de River. Alguien tenia que festejar.
Pero independientemente del resultado, ambas instituciones deben quedar mas que satisfechas, por entender la importancia de vuestras marcas. De la buena recepción que hubo en México, más allá de que el seleccionado local se despedía de su público antes de viajar a Brasil.
Y que sin lugar a dudas, es un partido, como decía Guillermo Tofoni, CEO de World Eleven, que no tiene “techo" de destino, ya que todos en el mundo desean tener un Súper Clásico en su país, y de hecho ya hay varias ofertas de distintas ciudades para replicar el modelo del estadio Azteca.
Aquí, se entiende de rivalidad, y está muy bien que así sea. Pero también se entiende el negocio.
Y claramente, ambas instituciones entienden de que se trata esta historia, y por algo, hoy, después de mucho tiempo, han terminado primera y segunda en el campeonato de su país.
Clubes, Sponsors en común, potenciar la marca juntos, buena relación entre los dirigentes, jugadores que entienden que jugar en el exterior también les permite mostrarse, y dinero para todos, es la ecuación perfecta para que esta idea original pensada por el BBVA Banco Francés y ejecutada por World Eleven, se replique al corto plazo, y sea tomado como un caso de éxito para imitar.
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Entre los dos equipos, existe un historial riquísimo y tan extenso como la propia historia del fútbol argentino.
Para muchos, es el Clásico del mundo, para los mas terrenales, uno de los más importantes y calientes del planeta tierra.
Quienes aman al fútbol dicen que nadie puede morirse sin ver un Superclásico al menos una vez en la vida.
Cuantos partidos memorables guardan en su retina fanáticos de uno y otros equipos. Definiciones cerradas, goles históricos, jugadores exquisitos y otros no tanto. Goles fabulosos, goleadas abrumadoras, resultados justos y otros insólitos. De eso se trata el River – Boca, Boca – River.
Y en este camino, en donde algunos en el fútbol de nuestro continente trabajan profesionalmente y seriamente, para intentar que este deporte esté realmente a la altura de las circustancias y al nivel que en este caso clubes de la talla de River y Boca se merecen, es que este fin de semana que pasó, tuvimos un Súperclásico en la Ciudad de México, muy lejos de la Argentina, pero con la calidad y la calidez que un partido de este nivel tiene.
El escenario anfitrión fue, nada mas y nada menos que el estadio Azteca, aquel gigante que se roba parte de la historia del fútbol argentino.
Aquel escenario que fue testigo de los goles de Maradona a los ingleses primero, a los belgas después y que encontró en aquella corrida de Jorge Burruchaga el tercer gol de Argentina en la final contra Alemania, para que los dirigidos por Bilardo levanten la Copa del Mundo.
Hasta allí fueron los dos equipos más importantes del fútbol argentino. Sin renegar, aunque la temporada en su país ya hubiera terminado.
Y sin renegar porque, desde los clubes, los dirigentes entienden que este es parte del trabajo de hacer crecer aún mas las instituciones que dirigen, y que en sintonía con los planes de marketing y comunicación que ambos tienen, “internacionalizar“ sus marcas es parte de un proyecto muy ambicioso.
Es así que en sintonía con el BBVA Banco Francés, patrocinador de ambos clubes, es que se llevó a cabo la Copa que se puso en juego en territorio mexicano, y que ya había tenido antecedentes, en la provincia de Córdoba, en Argentina en 2013 y este febrero de 2014, también.
Una organización impecable por parte de World Eleven, empresa argentina dedicada a la organización de partidos de fútbol internacionales. Una comunión perfecta entre River y Boca, en todos los sentidos, y la idea del BBVA Banco Francés de potenciar y usufructuar su activo principal de su sponsoreo, hizo, que más allá de la lluvia, el evento haya sido perfecto.
Festejaron los de River. Alguien tenia que festejar.
Pero independientemente del resultado, ambas instituciones deben quedar mas que satisfechas, por entender la importancia de vuestras marcas. De la buena recepción que hubo en México, más allá de que el seleccionado local se despedía de su público antes de viajar a Brasil.
Y que sin lugar a dudas, es un partido, como decía Guillermo Tofoni, CEO de World Eleven, que no tiene “techo" de destino, ya que todos en el mundo desean tener un Súper Clásico en su país, y de hecho ya hay varias ofertas de distintas ciudades para replicar el modelo del estadio Azteca.
Aquí, se entiende de rivalidad, y está muy bien que así sea. Pero también se entiende el negocio.
Y claramente, ambas instituciones entienden de que se trata esta historia, y por algo, hoy, después de mucho tiempo, han terminado primera y segunda en el campeonato de su país.
Clubes, Sponsors en común, potenciar la marca juntos, buena relación entre los dirigentes, jugadores que entienden que jugar en el exterior también les permite mostrarse, y dinero para todos, es la ecuación perfecta para que esta idea original pensada por el BBVA Banco Francés y ejecutada por World Eleven, se replique al corto plazo, y sea tomado como un caso de éxito para imitar.