Columnistas

​Una embajadora de primera: Pilar Geijo

Le preguntamos a la nadadora Pilar Geijo cómo se siente ser una número 1 y cómo se ve en esta nueva experiencia de compromiso solidario.
Viernes 18 de Abril de 2014
¿Qué significa para mi volver a ocupar el 1° puesto del ranking mundial?

Elegir una canción que me gusta ha sido la mayoría de las veces el primer paso para sentarme a escribir. Y así lo estoy haciendo. Una grata melodía de mi grupo preferido me acompaña en mi tipeo, y hasta por momentos el ruido del teclado se entrelaza con la música y pareciera ser parte de la canción. Creo que de hecho, lo está siendo.
Escribir me gusta. Me hace pensar. Me hace poner en palabras, a veces exactas, otras veces no tanto, diferentes sensaciones y emociones que me invaden, aún sin ser consciente del todo que están allí latentes, para salir y expresarse.

La consigna que recibí fue clara..."¿Qué significa volver a ocupar el número 1 en el Ranking Mundial?" Y aquí voy...

Lamento decepcionar a aquellos que esperan una respuesta apasionante... pero volver a ocupar el 1° puesto, al menos temporariamente, ya que aún restan carreras para que termine el circuito mundial 2014, significa para mí una emoción muy similar a la que tuve cuando me consagré campeona metropolitana por primera vez a mis 8 años.
Sé que no es fácil de entender... a mí también me ha costado, pero he trabajado duramente y he estado acompañada por maravillosas personas que me ayudaron en mi trabajo para conseguir que esto ocurriera.

Algunas personas me han comentado:

“Vamos... no puede ser lo mismo ganar un Campeonato Metropolitano que ser campeona del mundo”... Pero les aseguro que para mi sí lo es y haré mi mejor esfuerzo por ponerlo en palabras. Ha sido mi mayor objetivo los últimos años recuperar para luego conservar, proteger y cuidar aquellas emociones, sensaciones, deseos, pasiones, entusiasmo, que tenía y sentía a mis 8 años.

En aquel entonces todo era un juego. Mi actividad deportiva en pleno estado lúdico. ¡Qué Maravilla!... Los miedos no me invadían, no tenía expectativas, me despreocupaba la mirada de los otros, fluía todo el tiempo, disfrutaba del agua, de los amigos, del entrenamiento, me encantaba estar cansada, me encantaba superarme a mí misma.
Durante el largo trayecto que recorrí me he desviado varias veces de ese sentimiento tan puro, preciado, mágico que solía tener a mi corta edad… pero he logrado recuperarlo con mucho esfuerzo.

Hoy puedo decir que durante los últimos 6 años he conseguido volver a jugar y a divertirme cada día, en cada entrenamiento, en cada competencia..... ¡Vaya coincidencia!... Fueron los 6 años más exitosos de mi vida deportiva. He estado ocupando los primeros puestos del ranking mundial durante todos estos años y he conseguido cosas que cuando las digo en voz alta no dejan de sorprenderme a mí misma.

Estar primera en el ranking mundial me recuerda que para esto tuve que participar de varias fechas. Cuando recuerdo estas fechas recuerdo en detalle cada una de las carreras. Cuando recuerdo en detalle cada una de estas carreras me veo feliz, disfrutando de competir, de nadar fuerte, armando estrategias, tomando decisiones, asumiendo riesgos, divirtiéndome, riéndome. Es esto último lo que me provoca una inconmensurable felicidad.

Tengo 29 años, pero vivo el deporte como si tuviera 8... Ya no tengo miedo a perder... porque me di cuenta que ganar no significa nada si en el camino no han habido momentos de felicidad.

Mi función social nació con Weber.

Cuando me propusieron la idea de elegir un lugar para ayudar no lo dudé, sabía a quién quería darle una mano. Fue nuevo para mí. Nunca había hecho nada similar. Los deportistas nos movemos siempre en ambientes lindos, confortables, sanos, con pocas necesidades. Nos acostumbramos a eso. Nos parece que eso es lo normal. Pero nos olvidamos que lo que es básico para nosotros, como un vaso de agua o un pedazo de pan para muchos otros es un lujo.

Hice mi primer acción solidaria en Francisco Solano, un gimnasio de box que también funciona de comedor donde más de 140 familias retiran sus comidas tres veces por semana. Una especie de club-comedor, aunque también funciona como un refugio para otros.

La sensación que tuve fue sumamente reconfortante. Por fin mis resultados deportivos ahora tenían sentido. Por mis logros una empresa se acercó a mí, decidió sponsorearme y acompañarme y esto me permitió a mí poder ayudar a otros.

Ahora si habían valido la pena tantos años de entrenamiento. Ahora si todo tenía sentido. Ahora si el círculo se cerraba. Me faltaba esa parte... la parte del motivo más profundo. Ahora ya lo tengo, y quiero conservarlo.
Este año ya elegí otro lugar, esta vez será un club de barrio, quizá con necesidades menos básicas que el club de boxeo, pero con necesidades en fin.

Vamos a encargarnos de las paredes y pisos de los vestuarios de la pileta. Es sumamente importante que el lugar a donde los chicos asisten sea un lugar limpio y cuidado.

¡Estoy feliz de poder hacer esto! ¡Gracias a Weber por esta inmensa oportunidad!

Pilar Geijo.
Ir a la versión original de la nota »

Más noticias