Columnistas

El Mundial desde adentro

Lunes 6 de Octubre de 2014
Un Mundial, a diferencia de las otras competiciones que disputé (Mundiales juveniles, Eliminatorias y Juegos Olímpicos), fue una experiencia única sin lugar a dudas. Desde el momento en el que llegamos a Brasil lo vivimos de una manera intensa, viendo la cantidad de argentinos que nos acompañaban. Obviamente que uno percibe muchas cosas y así se da cuenta de la dimensión que tiene jugar un Mundial con respecto al resto de los torneos, y fue algo increíble.

Cidade do Galo fue, realmente, un lugar de primera. Con instalaciones muy buenas, a nivel totalmente europeo. La infraestructura era excelente, no nos faltaba nada y tuvimos todo a nuestro alcance. La concentración tuvo habitaciones muy buenas y cómodas, con algunos juegos que nos permitieron pasar los ratos libres.

En cuanto al público, tuvimos poco contacto. En Cidade do Galo había gente afuera pero no pudimos tener contacto con ellos. Durante todo el mes tuvimos tres o cuatro horario de visita, y ese fue nuestro único contacto con la familia. En ese sentido todo estuvo bastante bien y por suerte no tuvimos muchos problemas.

Otro aspecto importante, fue el tema de las marcas y los patrocinadores. Previo al Mundial, de la marca Sony, como sponsor oficial, nos trajeron unos auriculares para utilizarlos en los traslados. Además, nos dijeron que si no utilizábamos esa marca podíamos ser sancionados. Esa fue la única charla que tuvimos con sponsors oficiales. Con el tema de las marcas personales no tuvimos restricciones, pero sí con los auriculares fueron estrictos en explicarnos cómo debíamos usarlos.

En cuanto a la organización, creo que en términos generales estuvo bastante bien. No tuvimos ningún problema con los traslados a los entrenamientos o a los partidos. Siempre estuvimos bien resguardados, lo cual nos permitió tener un rápido acceso a cada lugar que íbamos. En los hoteles sucedió lo mismo, y en ese sentido creo que este aspecto fue positivo.

Al margen de lo futbolístico, creo que representamos al país con un grupo de gente humilde y trabajadora, y se vio reflejado con la actitud propia de todos. Alejandro dejó un mensaje bien claro. Para él era importante pensar en el grupo, saber que teníamos que ser un grupo donde existiera el respeto y la disciplina por el trabajo. Siempre fue bastante claro en ese sentido y le dio mucho privilegio al equipo fuera de la cancha. Por ejemplo, con la elección de los jugadores para que el equipo siempre estuviese bien, además de contar con los jugadores de su confianza para que hubiese un grupo sólido. En este último tiempo, y sobre todo en el último proceso de la Selección, Alejandro decidió darle la cinta de capitán a Leo y él fue el líder de este equipo.

Se disfrutó mucho la posibilidad de compartir cosas con Lionel en las concentraciones e integrar el mismo equipo. En lo personal, tuve la oportunidad de conocerlo hace mucho tiempo y vivir mucho con él. Uno sabe todo lo que consiguió y logró en este tiempo, además de ser uno de los mejores del mundo.

Jugar un Mundial es algo único en todo sentido: personal, deportivo y organizativo. Todo lo vivido fue una experiencia única y, espero, poder volver a repetirla.
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