¿Estamos preparados para tanto color?
Miércoles 16 de Julio de 2014
Antes de comenzar, les adelanto que mi respuesta es: ojalá que sí. Podría aplicar para varios temas, pero como lo hacemos habitualmente aquí vamos a hablar de marketing deportivo. En esta materia, Europa y Estados Unidos, son generalmente vidriera y adelanto de lo que luego llegará a nuestras tierras. Proyectos más grandes, acciones particulares con los socios, relacionamiento con la prensa. Todo lo que sucede allí, luego de alguna u otra manera, se ve replicado por aquí. Obviamente, esa tendencia también se ve en las camisetas.
Temporada tras temporada, los hinchas de cada institución viven ese momento único que es el lanzamiento de las nuevas camisetas del club de sus amores. Hace un tiempo, no muy lejano, se trabajaba con la camiseta titular, la suplente, y eventualmente, una tercera. Todas respetaban “los colores” de la bandera.
Con el paso del tiempo esta situación fue cambiando. Las empresas de indumentaria deportiva empezaron a presionar a los clubes para que ellos dejen un poco de lado esos colores históricos, y les permitan a las compañías cambiar un poco y pensar modelos diferentes para las camisetas alternativas. Todo tiene un fin: aumentar las ventas.
Cada uno en su casa o en la oficina si cierra los ojos podrá recordar varias camisetas alternativas de clubes europeos que se alejan de lo clásico, y buscaron ser más revolucionarias. Muchas de ellas, seguro las quieren tener en sus roperos para poder utilizarlas en el picado con sus amigos.
Pero, ¿qué pasa cuando esa tendencia llega a nuestros clubes? Ahí la situación cambia. “¿Qué va a decir mi clásico rival?”, “¡Nosotros somos “azul y oro”, nada más!”, “Cambien lo que quieran, pero los colores no!”. Por el momento, estas son las frases que más escuchamos en la Argentina, cuando alguna marca como Nike por ejemplo, lanzó modelos violeta o rosa para la tercera camiseta del club Xeneize. La ecuación se complica más cuando uno de los máximos ídolos del club se niega a jugar con esa casaca, y eso se hace vox populi. Igual, vale la aclaración, ambas fueron un éxito en ventas.
Ahora, quien da la nota es Velez Sarfield, que junto a Topper, también se prende a la movida rosa que adoptó el Real Madrid. Desde mi punto de vista, excelente diseño, gran camiseta. Al fanático, le cuesta más aceptarla. Seguramente, también será un éxito de ventas.
De a poco, esta tendencia se va haciendo más fuerte en la Argentina, va llegando a más clubes.
Y a los hinchas, a los hinchas les gustan…pero tienen que decir que no, porque acá la cultura del aguante todavía no está preparada para tanto color, en cambio, nosotros…nosotros sí.
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Temporada tras temporada, los hinchas de cada institución viven ese momento único que es el lanzamiento de las nuevas camisetas del club de sus amores. Hace un tiempo, no muy lejano, se trabajaba con la camiseta titular, la suplente, y eventualmente, una tercera. Todas respetaban “los colores” de la bandera.
Con el paso del tiempo esta situación fue cambiando. Las empresas de indumentaria deportiva empezaron a presionar a los clubes para que ellos dejen un poco de lado esos colores históricos, y les permitan a las compañías cambiar un poco y pensar modelos diferentes para las camisetas alternativas. Todo tiene un fin: aumentar las ventas.
Cada uno en su casa o en la oficina si cierra los ojos podrá recordar varias camisetas alternativas de clubes europeos que se alejan de lo clásico, y buscaron ser más revolucionarias. Muchas de ellas, seguro las quieren tener en sus roperos para poder utilizarlas en el picado con sus amigos.
Pero, ¿qué pasa cuando esa tendencia llega a nuestros clubes? Ahí la situación cambia. “¿Qué va a decir mi clásico rival?”, “¡Nosotros somos “azul y oro”, nada más!”, “Cambien lo que quieran, pero los colores no!”. Por el momento, estas son las frases que más escuchamos en la Argentina, cuando alguna marca como Nike por ejemplo, lanzó modelos violeta o rosa para la tercera camiseta del club Xeneize. La ecuación se complica más cuando uno de los máximos ídolos del club se niega a jugar con esa casaca, y eso se hace vox populi. Igual, vale la aclaración, ambas fueron un éxito en ventas.
Ahora, quien da la nota es Velez Sarfield, que junto a Topper, también se prende a la movida rosa que adoptó el Real Madrid. Desde mi punto de vista, excelente diseño, gran camiseta. Al fanático, le cuesta más aceptarla. Seguramente, también será un éxito de ventas.
De a poco, esta tendencia se va haciendo más fuerte en la Argentina, va llegando a más clubes.
Y a los hinchas, a los hinchas les gustan…pero tienen que decir que no, porque acá la cultura del aguante todavía no está preparada para tanto color, en cambio, nosotros…nosotros sí.