River, 12 años después
Lunes 19 de Mayo de 2014
Difícil no caer en la obviedad cuando por estas horas y en los próximos días, River Plate ocupará gran parte del espacio periodístico adonde sea.
Es difícil no caer en la obviedad y NO hablar de River Plate.
Porque es un grande. Porque lo destruyeron. Porque lo lastimaron, y porque hoy está de pie.
River Plate, después de 6 años vuelve a consagrarse campeón del fútbol Argentino, cortando la segunda racha más ineficaz en su historia, después de aquellos fatídicos 18 años.
Pero desde este espacio, nos obligamos siempre a tratar de hacer una lectura más profunda. Diferente, a lo que muchos ven hoy en un primer impacto, que es el resultado deportivo, y el campeonato.
Debemos fijarnos en la gestión. En el trabajo afuera de la cancha, que definitivamente termina repercutiendo adentro. Nadie puede medir ni sabe lo que va a pasar en el partido ni en el campeonato. Pero, si, hay elementos que pueden ayudar. Sobre todo, para llevar tranquilidad, y dejar trabajar en paz.
Y en estos 5 meses. River Plate, fue todo lo contrario a los últimos 12 años, aunque haya ganado títulos también.
Rápidamente, la gestión de Rodolfo D’Onofrio se diferenció de las de Aguilar y Pasarella. No solo hablando. Sino actuando.
Tal como lo prometió en su campaña. Armó un equipo, y ese equipo trabajó con el Presidente. Y no hablo de fútbol. Se rodeó con lo mejor que él creía para poder afrontar 5 meses cruciales para el club.
Afrontando deudas millonarias que dejó un presidente impune como Pasarella, hoy denunciado por D’Onofrio ante la justicia. Y agudizando el ingenio para ver cómo podía afrontar el día a día del club.
Ese es el River que no se ve tanto. Pero el que ayudó a que haya paz en la institución. En que hoy #rivervuelvaaseriver como dice el hashtag elegido por el equipo de prensa y Marketing del club.
Volvieron los ídolos. Amadeo, Enzo, Beto, el Pato. ¡Se quedó Ramón! Lo trajeron a Cavenaghi.
El club empezó a respirar, y a vivir en paz. Se empezó a trabajar pensando en los proyectos. Se empezó a trabajar en equipo, y se empezó a pensar en el equipo, y en el club.
Ir a River Plate, hoy es otra cosa. Se respira otro ánimo. Se vive otro clima. Con las limitaciones y la austeridad de un presidente que llegó para gobernar y trabajar. Con un mensaje claro y predicando con el ejemplo.
River, volvió a ser River. River es un club. No solo un equipo de fútbol. Pero el fútbol, es su motor. Y si los resultados deportivos se dan. Se benefician todos.
En estos meses, River, sin haber sido campeón, logró duplicar su contrato de sponsoreo con el Banco Francés. Cambió de sponsor en su manga por el doble de plata que pagaba el que estaba antes. Ahora, es Netshoes. Fortaleció su vínculo con Coca Cola y Adidas. Y Fravega se sumó con un contrato importante para estar en la manga de la salida de los jugadores y carteles que dan hacia Lugones.
Se renovaran brevemente los televisores que hay en las plateas, por plasmas, adecuándose a la tecnología de hoy. Y así innumerables proyectos, como el de socio virtual y River Federal que avanzan y serán presentados a la brevedad.
Ni hablar lo que significa volver a jugar la Copa Libertadores. La presencia internacional y la proyección que ello tiene.
El título 35 viene con ese pan bajo el brazo. Y cuando se trabaja bien y seriamente, ese es el punto de partida para que todo se direccione a poder cumplir los objetivos.
No me quiero olvidar del socio y del hincha. Hace varias semanas, cuando hubo elecciones en el club, les dediqué una columna entera. Porque ellos se animaron al cambio. Ellos fueron a votar, rompiendo todos los récords de asistencia haciéndose escuchar. Por eso, también son responsables de este momento, y ahora, relajados, tienen todo el derecho de sentirse parte y disfrutar.
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Es difícil no caer en la obviedad y NO hablar de River Plate.
Porque es un grande. Porque lo destruyeron. Porque lo lastimaron, y porque hoy está de pie.
River Plate, después de 6 años vuelve a consagrarse campeón del fútbol Argentino, cortando la segunda racha más ineficaz en su historia, después de aquellos fatídicos 18 años.
Pero desde este espacio, nos obligamos siempre a tratar de hacer una lectura más profunda. Diferente, a lo que muchos ven hoy en un primer impacto, que es el resultado deportivo, y el campeonato.
Debemos fijarnos en la gestión. En el trabajo afuera de la cancha, que definitivamente termina repercutiendo adentro. Nadie puede medir ni sabe lo que va a pasar en el partido ni en el campeonato. Pero, si, hay elementos que pueden ayudar. Sobre todo, para llevar tranquilidad, y dejar trabajar en paz.
Y en estos 5 meses. River Plate, fue todo lo contrario a los últimos 12 años, aunque haya ganado títulos también.
Rápidamente, la gestión de Rodolfo D’Onofrio se diferenció de las de Aguilar y Pasarella. No solo hablando. Sino actuando.
Tal como lo prometió en su campaña. Armó un equipo, y ese equipo trabajó con el Presidente. Y no hablo de fútbol. Se rodeó con lo mejor que él creía para poder afrontar 5 meses cruciales para el club.
Afrontando deudas millonarias que dejó un presidente impune como Pasarella, hoy denunciado por D’Onofrio ante la justicia. Y agudizando el ingenio para ver cómo podía afrontar el día a día del club.
Ese es el River que no se ve tanto. Pero el que ayudó a que haya paz en la institución. En que hoy #rivervuelvaaseriver como dice el hashtag elegido por el equipo de prensa y Marketing del club.
Volvieron los ídolos. Amadeo, Enzo, Beto, el Pato. ¡Se quedó Ramón! Lo trajeron a Cavenaghi.
El club empezó a respirar, y a vivir en paz. Se empezó a trabajar pensando en los proyectos. Se empezó a trabajar en equipo, y se empezó a pensar en el equipo, y en el club.
Ir a River Plate, hoy es otra cosa. Se respira otro ánimo. Se vive otro clima. Con las limitaciones y la austeridad de un presidente que llegó para gobernar y trabajar. Con un mensaje claro y predicando con el ejemplo.
River, volvió a ser River. River es un club. No solo un equipo de fútbol. Pero el fútbol, es su motor. Y si los resultados deportivos se dan. Se benefician todos.
En estos meses, River, sin haber sido campeón, logró duplicar su contrato de sponsoreo con el Banco Francés. Cambió de sponsor en su manga por el doble de plata que pagaba el que estaba antes. Ahora, es Netshoes. Fortaleció su vínculo con Coca Cola y Adidas. Y Fravega se sumó con un contrato importante para estar en la manga de la salida de los jugadores y carteles que dan hacia Lugones.
Se renovaran brevemente los televisores que hay en las plateas, por plasmas, adecuándose a la tecnología de hoy. Y así innumerables proyectos, como el de socio virtual y River Federal que avanzan y serán presentados a la brevedad.
Ni hablar lo que significa volver a jugar la Copa Libertadores. La presencia internacional y la proyección que ello tiene.
El título 35 viene con ese pan bajo el brazo. Y cuando se trabaja bien y seriamente, ese es el punto de partida para que todo se direccione a poder cumplir los objetivos.
No me quiero olvidar del socio y del hincha. Hace varias semanas, cuando hubo elecciones en el club, les dediqué una columna entera. Porque ellos se animaron al cambio. Ellos fueron a votar, rompiendo todos los récords de asistencia haciéndose escuchar. Por eso, también son responsables de este momento, y ahora, relajados, tienen todo el derecho de sentirse parte y disfrutar.