La otra cara del tenis profesional
Lunes 6 de Abril de 2015
El glamour que el tenis profesional muestra al ver a los jugadores top del circuito, alojándose en lujosos hoteles de ciudades espectaculares o viajando en primera clase, no deja ver todo el esfuerzo previo que los deportistas tienen que realizar para llegar a esos lugares de privilegio.
Este brillo esconde la gran desproporción que tiene el tenis profesional en las ganancias que sus deportistas perciben. La realidad muestra que hoy un tenista que está en la posición 200 del ranking de la ATP no puede vivir de su deporte. Tiene un ingreso anual promedio de USD 30.000 que ni siquiera alcanza para cubrir sus gastos.
Necesita de terceros que lo ayuden económicamente para poder competir en condiciones profesionales, que le den los medios para llegar al primer objetivo que es meterse dentro del top 100 del ranking. A partir de este punto, el tenista se garantiza jugar el circuito mayor de la ATP, que le brinda mayores ingresos para poder pagar el costo anual que ronda los USD 130.000 por año y así ganar dinero.
El ranking de la ATP tiene 2173 puestos. Hay cerca de 3000 jugadores en el mundo con puntos dentro del mismo. Es decir, que solo el 5% de los tenistas logran vivir de su deporte.
Esta es la gran preocupación de la Federación Internacional de Tenis y de la ATP. En los países que organizan torneos de Grand Slam, y en muchos países de Europa las federaciones locales cuentan con los ingresos suficientes para poder solventar este desarrollo en sus tenistas locales, pero lamentablemente, esta no es la realidad de la mayoría de los países sudamericanos por ejemplo.
Hay un plan de la ATP junto con la Federación Internacional de Tenis de ir subiendo paulatinamente los premios en los torneos, que se viene implementando desde hace un par de años para que los premios aumenten, pero con una distribución de los mismos más equitativa y tratando de aumentar los premios de las primeras rondas proporcionalmente en mayor medida que el resto.
Así, se logra mayores ingresos para los jugadores fuera de los principales puestos del ranking. Si bien esto es una buena iniciativa, se necesita que se siga pensando aún en mayores cambios para que el jugador de tenis pueda desarrollar una carrera más sustentable.
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Este brillo esconde la gran desproporción que tiene el tenis profesional en las ganancias que sus deportistas perciben. La realidad muestra que hoy un tenista que está en la posición 200 del ranking de la ATP no puede vivir de su deporte. Tiene un ingreso anual promedio de USD 30.000 que ni siquiera alcanza para cubrir sus gastos.
Necesita de terceros que lo ayuden económicamente para poder competir en condiciones profesionales, que le den los medios para llegar al primer objetivo que es meterse dentro del top 100 del ranking. A partir de este punto, el tenista se garantiza jugar el circuito mayor de la ATP, que le brinda mayores ingresos para poder pagar el costo anual que ronda los USD 130.000 por año y así ganar dinero.
El ranking de la ATP tiene 2173 puestos. Hay cerca de 3000 jugadores en el mundo con puntos dentro del mismo. Es decir, que solo el 5% de los tenistas logran vivir de su deporte.
Esta es la gran preocupación de la Federación Internacional de Tenis y de la ATP. En los países que organizan torneos de Grand Slam, y en muchos países de Europa las federaciones locales cuentan con los ingresos suficientes para poder solventar este desarrollo en sus tenistas locales, pero lamentablemente, esta no es la realidad de la mayoría de los países sudamericanos por ejemplo.
Hay un plan de la ATP junto con la Federación Internacional de Tenis de ir subiendo paulatinamente los premios en los torneos, que se viene implementando desde hace un par de años para que los premios aumenten, pero con una distribución de los mismos más equitativa y tratando de aumentar los premios de las primeras rondas proporcionalmente en mayor medida que el resto.
Así, se logra mayores ingresos para los jugadores fuera de los principales puestos del ranking. Si bien esto es una buena iniciativa, se necesita que se siga pensando aún en mayores cambios para que el jugador de tenis pueda desarrollar una carrera más sustentable.