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Río fascina, sufre y late

Lo Juegos Olímpicos de 2016 seducen tanto por ser los primeros que se desarrollarán en América del Sur como por la problemática política y económica que los envuelve. Por Hernán Castillo.
Martes 23 de Junio de 2015
La página oficial de los Juegos Olímpicos 2016 invitan a introducirse en su mundo mediante un mensaje ameno: será el mayor evento deportivo del planeta. Pura verdad. Y lo más atractivo de esta invitación es que sucederá en Río de Janeiro, en Brasil, muy cerca de la Argentina, en el marco de los primeros Juegos de la historia que se desarrollarán en América del Sur, del 5 al 21 de agosto del próximo año. Todo un hito.

La inauguración y la clausura del mismo serán en el estadio Maracaná y solamente el fútbol se desarrollará tanto dentro como fuera de Río. El resto de las disciplinas competirán en una ciudad que es mágica, soñada. Los 10.903 atletas de los 205 países participantes, desfilarán casi todos en esa mítica arena (por una cuestión de tiempo, los del fútbol femenino y masculino, que empieza dos días antes de la inauguración, no estarán) y para ese día, las entradas costarán hasta u$s2 mil cada una. Claro que los precios para otras competiciones del evento serán más accesibles y se podrán adquirir desde u$s15,38 hasta llegar a la cifra mencionada, que se repetirá para las súper finales del atletismo, el evento prioritario de los Juegos.

Habrá en juego 306 medallas. Y la Argentina intentará aumentar la cosecha de cuatro preseas obtenidas en Londres, recordando a Sebastián Crismanich (que ganó la medalla de oro en taekwondo), a Juan Martín del Potro (perdió una semifinal antológica ante Roger Federer y luego se quedó con el bronce al derrotar al serbio Novak Djokovic), a Las Leonas (se subieron al podio por cuarta vez consecutiva en los Juegos tras caer en la final ante Holanda por 2-0, con el plus de que Luciana Aymar fue la abanderada de la delegación nacional en la ceremonia de apertura) y los regatistas Juan de la Fuente y Lucas Calabrese, los cuales se colgaron la medalla de bronce al finalizar en el tercer puesto de la clase 470 de yachting.

Organización
Brasil gastará alrededor de 37,5 mil millones de reales, con el siguiente detalle: siete mil millones destinados al Comité Organizador para hospedaje, viáticos y cuestiones administrativas como pasajes y demás; 6,5 mil millones en infraestructura para estadios y 24 mil millones en transporte, una transformación que quedará como legado de estos Juegos y que consiste en una de las grandes apuestas del gobierno para el post evento pues hay que recordar que en el Mundial del año anterior, las manifestaciones de protesta por pedido de mejoras en la educación y el transporte público fueron la nota negra de la competición y eso quedó como cuenta pendiente de la administración de Dilma Roussef, la cual, ahora, se promete saldar.

Así, en el espacio donde estará ubicada la cancha de handball habrá, tras las competencias, cuatro escuelas municipales mientras que quedará como herencia para la ciudad un centro de deportes acuáticos, canchas de tenis, un velódromo y un hotel, sumando a la Villa Olímpica, que será transformada en unidades habitacionales dirigidas a quienes pretendan acceder a su primera vivienda.

La seguridad de Río es una de las grandes preocupaciones del gobierno. Alrededor de u$s127 millones serán utilizados en esa materia, en un trabajo conjunto entre la policía local, la nacional y la correspondiente a las carreteras, con el detalle de que casi no se utilizará seguridad privada, algo que si sucedió en la Copa del Mundo de 2014 y que subió los costos del evento en forma innecesaria, según calculan hoy sus organizadores.

Las nuevas competencias serán el golf y el rugby, en su versión seven (siete jugadores). Dos deportes en los que la Argentina puede tener esperanzas para obtener medallas. Y que han marcado todo un hecho en la historia de los Juegos por su aceptación. El golf recibió 63 a votos a favor y 27 contrarios, con dos abstenciones, mientras que la inclusión del rugby fue aprobada por 81 asambleístas, con ocho votos negativos y una abstención.

COI-COB
Salvo la excepción citada del fútbol, Deodoro, Maracaná, Barra y Copacabana serán las cuatro zonas en las que se dividirán las competencias de Río. En tanto, el Corredor Olímpico sigue construyéndose contra reloj por lo que el Comité Olímpico Internacional (COI) ya advirtió a su par local y a los organizadores de un atraso evidente en las obras, pero Carlos Nuzman, titular del Comité Olímpico Brasileño (COB), asegura que no habrá inconvenientes con los tiempos de finalización de los trabajos. Hasta el presente, el COI realizó ocho inspecciones para controlar la marcha de las obras. Una muestra concreta de cómo se controla al COB.

La observación sobre la construcción de los estadios nuevos es tremenda. Por ejemplo, para probar el nuevo de handball se convocará a dos selecciones nacionales de primer nivel mundial para que lo evalúen, a la espera de su crítica posterior para mejorar lo que sea necesario. Lo mismo sucederá con las piscinas, la cancha de beach vóley, la pista de atletismo, la cancha de golf y la pista de BMX, aunque ya hay protestas como la de Rafael Nadal, enojado porque el tenis se disputará en canchas duras. “Me extraña que en un país de especialistas en tierra batida (arcilla), se elija jugar en superficie dura”, dijo el español abriendo una de las tantas polémicas que, seguramente, se multiplicarán hasta que terminen la competencia.

Precios
Habrá un total de 7,5 millones de entradas a la venta, de las cuales el 70% estarán destinadas sólo al público brasileño. Un ticket para la apertura de los Juegos en el Maracaná, costará entre 200 y 4,6 mil reales (entre u$s87 y u$s2 mil) y en la clausura, oscilarán entre 200 y 3 mil reales (entre u$s87 y u$s1,3 mil). Un asiento preferencial en las finales de básquet, vóley, vóley de playa y atletismo se conseguirá a 1,2 mil reales (u$s522). Los precios varían según los deportes y las cinco diferentes categorías de entradas. Los montos más baratos serán cobrados en disciplinas que no despiertan interés en los brasileños como el remo, el hockey sobre césped y el bádminton, por ejemplo, y los más caros corresponderán al fútbol, la natación, la gimnasia y los saltos ornamentales (unos 900 reales o u$s390), además del básquet, el atletismo y el vóley.

¿Datos curiosos de la Villa Olímpica? Se entregarán 60 mil perchas, habrá 40 mil sillas disponibles, ocho mil mesas, se repartirán 11 millones de meriendas (entre atletas, entrenadores, dirigentes y allegados) y, por ejemplo, se dispondrá de 17,760 mil pelotas de tenis. En total, se calcula que trabajarán 45 mil voluntarios (hoy se pueden seguir anotando en la página oficial de Río, www.rio2016.com), ocho mil quinientos contratistas y ocho mil empleados.

La llegada de la Antorcha Olímpica y el paseo de la misma por 250 pueblos de Brasil, será el primer gran evento de estos Juegos. La misma recorrerá alrededor de 20 mil kilómetros, acompañada por 10 mil personas que la transportarán, mientras tres sponsors principales (Coca Cola, Nissan y Bradesco) conformaron una movida mediática para que todo el trayecto de este viaje sea de interés mundial a través de su consecuente cobertura. En total, unos 25 mil periodistas ya han sido acreditados para la competencia la cual mediante su comunicación, según cálculos del COB, llegará a 4,8 mil millones de personas en todo el planeta.

Gente
Existe un tema polémico relacionado con el turismo. Los detractores de los Juegos aseguran que Río de Janeiro no necesita nada para ser una ciudad maravillosa. Y tienen razón. Pero desde el Ministerio de Turismo se suben a la chance de que el evento se convierta en una excusa más para visitarla. Incluso es una posibilidad que sea relanzado el “Brasil Pass”, un pase aéreo con bonos anticipados de pasajes, que le permitirá a los turistas visitar otras regiones locales con tarifas bajas. Algo utilizado durante la Copa América de fútbol que Brasil organizó en 1989 y que no se puso en práctica en el Mundial anterior.

Simplemente, Río. No hay forma de evitar la tentación para estar allí. Si el Mundial tuvo lo suyo para miles de turistas, lo mismo sucederá (quizá potenciado), con los futuros Juegos Olímpicos. Con Vinicius, un gato, y Tom, un vegetal, como las mascotas símbolo, todo se está conformando para que semejante ciudad reciba a sus turistas, pero ahora con Bolt, Messi, Neymar, Briant, Nadal caminando por sus calles.
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