Lunes 16 de Marzo de 2026
La marca china BYD estudia seriamente su ingreso a la Fórmula 1 y evalúa la compra de un equipo existente como el camino más directo hacia la máxima categoría del automovilismo. Alpine y Aston Martin son los candidatos que analiza el fabricante, que encuentra en los cambios técnicos del campeonato —con foco creciente en la electrificación de las unidades de potencia— una ventana estratégica ideal para su perfil como empresa especializada en vehículos eléctricos e híbridos.
BYD observa con atención la fragilidad deportiva y estructural de ambos equipos. Alpine atraviesa una etapa de incertidumbre ligada a las decisiones de su casa matriz, Renault, cuyo CEO François Provost no prioriza el automovilismo dentro de la estrategia corporativa. El equipo ya abandonó el desarrollo de sus propios motores, y en los últimos días Toto Wolff y Christian Horner se sumaron a la disputa por una participación minoritaria en la escudería francesa.

Aston Martin, por su parte, arrancó la temporada 2026 con serios tropiezos técnicos vinculados al nuevo motor Honda: en Melbourne, ninguno de sus autos completó la carrera. Sin embargo, el equipo aseguró su continuidad en la grilla mediante un acuerdo de derechos de denominación que garantiza la permanencia de la marca en la Fórmula 1, lo que mantiene abierta la puerta para eventuales negociaciones.
El escenario se completa con una señal política de peso: Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, declaró al diario Le Figaro que la presencia de un equipo chino en la parrilla sería un paso natural en la expansión global del campeonato, especialmente tras la incorporación de Cadillac y Audi. Una declaración que, leída en contexto, funciona casi como una invitación directa a BYD.
BYD observa con atención la fragilidad deportiva y estructural de ambos equipos. Alpine atraviesa una etapa de incertidumbre ligada a las decisiones de su casa matriz, Renault, cuyo CEO François Provost no prioriza el automovilismo dentro de la estrategia corporativa. El equipo ya abandonó el desarrollo de sus propios motores, y en los últimos días Toto Wolff y Christian Horner se sumaron a la disputa por una participación minoritaria en la escudería francesa.

Aston Martin, por su parte, arrancó la temporada 2026 con serios tropiezos técnicos vinculados al nuevo motor Honda: en Melbourne, ninguno de sus autos completó la carrera. Sin embargo, el equipo aseguró su continuidad en la grilla mediante un acuerdo de derechos de denominación que garantiza la permanencia de la marca en la Fórmula 1, lo que mantiene abierta la puerta para eventuales negociaciones.
El escenario se completa con una señal política de peso: Mohammed Ben Sulayem, presidente de la FIA, declaró al diario Le Figaro que la presencia de un equipo chino en la parrilla sería un paso natural en la expansión global del campeonato, especialmente tras la incorporación de Cadillac y Audi. Una declaración que, leída en contexto, funciona casi como una invitación directa a BYD.

