En mi carrera deportiva comprobé algo que siempre se decía. Es verdad que la mayor deserción en el deporte se da entre los 17 y los 23 años. A los 17 la decisión de entrar en la Universidad lleva a muchos a dejar el deporte. Seguramente los que sobresalen, los atletas de alto rendimiento que están en una selección o se perfilan como talentos deportivos, intentan desde ese momento entrenar doble turno y estudiar en la facultad lo cual no es tarea fácil. Menos aún lo era en la Universidad Pública donde la cantidad de alumnos es muy grande y necesariamente el trato es menos personalizado.
A los 23 o 24 años aun los atletas destacados volvemos a enfrentarnos al hecho de que nuestros amigos están avanzados o terminando ya sus estudios, son profesionales... Los padres, con razón, se ponen impacientes entonces las presiones son muchas. Y la deserción de los deportistas a los 22 o 23 años es también muy importante.
Cuando me preguntaban porqué hay tanta deserción en el deporte siempre decía y me decía a mi misma que esto tiene que ver con eso, con la decisión que se plantea una y otra vez entre estudiar o ser un atleta de alto rendimiento entrenando doble turno y con un calendario de competencias que no manejamos nosotros sino que viene hecho desde las confederaciones de cada deporte, necesariamente. Por otro lado, hablo desde mi experiencia en la Universidad pública, en mi caso la UBA, también me encontraba con la obligatoriedad de realizar trámites personales en horario de entrenamiento, fechas de exámenes contrapuestas a competencias importantes o viajes. También ocurría que cuando recién había llegado de un campeonato, un sudamericano, un mundial o de un entrenamiento en altura tenía que rendir parciales o finales.
Charlando con mis padres obviamente en relación a estos obstáculos, dificultades que se me estaban presentando y me hacían sentir mal por ambos lados, les dije que mi idea era que la universidad pública no tenía un plan especial para los atletas y junto con ellos relatamos un anteproyecto con algunas ideas tomadas de otros países para facilitar seguir adelante, no claudicar, en esto de hacer deporte de alto rendimiento y estudiar.
El anteproyecto fue llevado por nosotros a la Secretaría de Deporte de la Nación y fue muy bien recibida por el entonces Director Sr. Claudio Morresi. Ese anteproyecto, esas ideas escritas se convirtieron en el punta pié inicial de lo que hoy es el Convenio UBA-Secretaría de Deporte que se firmó el día 04-12-2012
Adjuntar el convenio
Este convenio firmado por la Secretaría de Deportes y la UBA nos da un lugar diferenciado como “estudiantes atletas”, funciona muy bien y facilita muchas cosas, no son privilegios sino algunas facilidades para que se pueda seguir cumpliendo tanto en la facultad como, en mi caso, la pileta .
Creo que sería muy bueno que pueda hacerse extensivo a todas la Universidades Públicas del país o al menos, en aquellas donde los atletas muestren la necesidad y lo pidan ya que es una gran herramienta para que el deportista pueda seguir estudiando y entrenando, como también lo es el apoyo económico que por ejemplo en este momento recibo de Weber, el cual me ayuda a tener una cierta tranquilidad y poder llevar a cabo ambos proyectos de vida.
En este momento he realizado junto a la Lic Victoria Rivera, algunas Jornadas solidarias de natación Llamadas Respirar-soltar y nadar, organizadas por la Dirección Nacional de Deporte Social desde mi lugar de estudiante atleta intento transmitir a los jóvenes deportistas que sigan adelante con el deporte pero también con el estudio. no es fácil pero se puede y en ese sentido quiero agradecer a la empresa weber Saint Gobain por ser una empresa que demuestra día a día su compromiso social y espíritu deportivo.
Es un privilegio poder ser parte de esta gran familia, de poder dejar mi “Huella Weber” y ser partícipe de acciones que perduraran para siempre ayudando a una mejor inclusión social.
Por otro lado también resaltar la importancia que tiene para mí y para los embajadores deportivos la ayuda que recibimos de Weber Saint-Gobain, para poder continuar haciendo el deporte que tanto amamos a un nivel de alto rendimiento y a su vez también poder continuar con nuestros estudios universitarios que son una herramienta para nuestras vidas después de caducada la carrera deportiva.
Gracias por darme la oportunidad de dejar mi “Huella Weber”

