Miércoles 2 de Abril de 2014
Exactamente faltan 70 días para que la pelota comience a rodar en el estadio Arena Do Sao Paulo, con Brasil de un lado, y Croacia del otro. Allí, el mundo entero posará sus ojos en las tierras cariocas. Todos hablarán de futbol. Candidatos, sorpresas, decepciones. La clásica historia que se repite cada 4 años, pero que edición a edición llega y convoca a más gente.
Ahora bien, si nos focalizamos en el Mundial de las marcas. Ese Mundial, que al igual que el deportivo, también crece en público, y trascendencia, tenemos que decir que ya comenzó. Prácticamente todas las compañías vinculadas de una u otra manera con el Mundial, han dado comienzo a sus campañas. Pero, ¿Cuáles serán los desafíos que afrontarán?
Aquí tenemos que dividir a las empresas en dos categorías: las que son sponsor FIFA, y las que no lo son. Las primeras tienen la enorme responsabilidad y la gran ventaja de poder/tener que capitalizar dicho patrocinio. Mientras que las otras, deberán ser lo más ingeniosas posibles para apegar su nombre a una competencia a la cual no están vinculados contractualmente.
A su vez, el desafío en común que enfrentan las empresas será buscar y encontrar la mejor conexión posible con sus consumidores. Convencerlos con sus mensajes de vivir las diferentes experiencias que proponen a través de sus campañas. El famoso y repetido premio de “viajar a al Mundial”, al que nadie discute como algo inolvidable, exigió en su momento ser reformulado y completado. Hoy, ese cambio se profundiza.
Estar cerca, conectar, sorprender, compartir, hacerles vivir lo inesperado, que se sientan protagonistas, de eso se trata.
Ahora bien, si nos focalizamos en el Mundial de las marcas. Ese Mundial, que al igual que el deportivo, también crece en público, y trascendencia, tenemos que decir que ya comenzó. Prácticamente todas las compañías vinculadas de una u otra manera con el Mundial, han dado comienzo a sus campañas. Pero, ¿Cuáles serán los desafíos que afrontarán?
Aquí tenemos que dividir a las empresas en dos categorías: las que son sponsor FIFA, y las que no lo son. Las primeras tienen la enorme responsabilidad y la gran ventaja de poder/tener que capitalizar dicho patrocinio. Mientras que las otras, deberán ser lo más ingeniosas posibles para apegar su nombre a una competencia a la cual no están vinculados contractualmente.
A su vez, el desafío en común que enfrentan las empresas será buscar y encontrar la mejor conexión posible con sus consumidores. Convencerlos con sus mensajes de vivir las diferentes experiencias que proponen a través de sus campañas. El famoso y repetido premio de “viajar a al Mundial”, al que nadie discute como algo inolvidable, exigió en su momento ser reformulado y completado. Hoy, ese cambio se profundiza.
Estar cerca, conectar, sorprender, compartir, hacerles vivir lo inesperado, que se sientan protagonistas, de eso se trata.

