Columnistas

El post medalla

El post medalla
Martes 11 de Agosto de 2015
Resulta difícil poder describir la felicidad que genera ganar una medalla de Juegos Panamericanos representando a tu país. Recibir felicitaciones y saludos de todos lados. Compartirlo con las personas que uno más quiere y disfrutar de alcanzar lo más alto de ese podio.

Después de sentir que uno toca el cielo con las manos, debemos poner en marcha el plan para bajar desde allá arriba y volver a tierra, porque todo sigue.

Coincido totalmente con los que dicen que es importantísimo poder darle un gran festejo y disfrutar ese logro. Pero más tiempo pasa uno festejando y emocionado de la victoria más tiempo tarda en después volver a ponerse a tono con la realidad.

La realidad de volver a entrenar cada día dejando todo, de buscar errores, limpiar asperezas, poner el físico en condiciones, preparar la cabeza para volver a salir a competir después de semejante momento y semejante gasto de energía.

Todo el mundo me había comentando de la diferencia que tiene competir y salir victorioso de una semana normal del circuito ATP y lo de una semana representando a tu país. Realmente son dos cosas totalmente diferentes. La energía que conlleva jugar con los colores de Argentina no se compara con nada, sin duda que se necesitan varios tanques de oxígeno para recuperarse de semejante momento.

Es hoy donde estoy atravesando esto que les cuento, donde gracias a mi equipo y mis queridos me resulta bastante más llevadero el proceso de volver de a poco a ponerme el chip del jugador ATP que continua su calendario en la recta final del año.

Para mí es un envión de confianza gigante pero también es un desafío para poder seguir en mi objetivo de ser cada vez mejor jugador de tenis profesional.