Lunes 23 de Febrero de 2026
El Tottenham recibió un golpe significativo fuera de la cancha al perder a uno de sus patrocinadores más importantes en un momento especialmente delicado. Según el Telegraph Sport, la empresa —cuyo nombre se mantiene bajo cláusulas de confidencialidad— confirmó que no renovará su vínculo con el club al final de la temporada, sin importar si el equipo logra mantenerse en la Premier League. El contrato, valuado en millones de libras a lo largo de varios años, había sido notificado formalmente como rescindido a fines del año pasado, y los expertos estiman que el impacto total en los acuerdos comerciales del club podría alcanzar decenas de millones de libras, con riesgo de agravarse si otros socios siguen el mismo camino.
Las razones detrás de la decisión combinan factores deportivos, institucionales y de gestión. La percepción de que el club "sacrificó" la Premier League para priorizar la UEFA Europa League resultó especialmente dañina: si bien esa apuesta les dio un título tras 17 años y un lugar en la Champions League, los patrocinadores valoran la liga inglesa por encima de todo debido a su alcance global. El 17.º puesto en la tabla fue considerado inaceptable por socios que asocian sus marcas al rendimiento y la visibilidad. A esto se sumó la frustración con la gestión deportiva de Ange Postecoglou, criticada por la falta de explicaciones claras sobre los resultados nacionales y por una comunicación institucional centrada casi
exclusivamente en Europa.
El debilitamiento del club en el mercado de fichajes también erosionó su atractivo comercial. La partida de figuras como Harry Kane y Heung-min Son, sin reemplazos de impacto comparable, y los intentos fallidos de incorporar jugadores como Morgan Gibbs-White, Eberechi Eze y Antoine Semenyo, consolidaron la imagen de un club en declive. En paralelo, la salida del expresidente Daniel Levy —quien, pese a su impopularidad entre los hinchas, mantenía vínculos estrechos con los patrocinadores— dejó un vacío en la relación institucional. Desde entonces, los reportes señalan una comunicación deficiente por parte de la cúpula directiva, lo que habría generado malestar entre los socios estratégicos.
El panorama de cara al futuro es sombrío. Al menos otro contrato importante vence al final de la temporada sin acuerdo de renovación, y se reporta que un tercer patrocinador está reevaluando su participación. Varios acuerdos incluyen además cláusulas de bonificación atadas a la clasificación europea —objetivos que el club difícilmente alcanzará— e incluso cláusulas de renegociación o rescisión en caso de descenso. Con el equipo a apenas cinco puntos de la zona roja y el estadio mostrando butacas vacías en partidos importantes, el clima de insatisfacción también afecta la percepción del valor de las marcas exhibidas. Como resumió una fuente al periódico: "Nadie quiere asociar su empresa con un entorno hostil y empobrecido."
Las razones detrás de la decisión combinan factores deportivos, institucionales y de gestión. La percepción de que el club "sacrificó" la Premier League para priorizar la UEFA Europa League resultó especialmente dañina: si bien esa apuesta les dio un título tras 17 años y un lugar en la Champions League, los patrocinadores valoran la liga inglesa por encima de todo debido a su alcance global. El 17.º puesto en la tabla fue considerado inaceptable por socios que asocian sus marcas al rendimiento y la visibilidad. A esto se sumó la frustración con la gestión deportiva de Ange Postecoglou, criticada por la falta de explicaciones claras sobre los resultados nacionales y por una comunicación institucional centrada casi
exclusivamente en Europa.
El debilitamiento del club en el mercado de fichajes también erosionó su atractivo comercial. La partida de figuras como Harry Kane y Heung-min Son, sin reemplazos de impacto comparable, y los intentos fallidos de incorporar jugadores como Morgan Gibbs-White, Eberechi Eze y Antoine Semenyo, consolidaron la imagen de un club en declive. En paralelo, la salida del expresidente Daniel Levy —quien, pese a su impopularidad entre los hinchas, mantenía vínculos estrechos con los patrocinadores— dejó un vacío en la relación institucional. Desde entonces, los reportes señalan una comunicación deficiente por parte de la cúpula directiva, lo que habría generado malestar entre los socios estratégicos.
El panorama de cara al futuro es sombrío. Al menos otro contrato importante vence al final de la temporada sin acuerdo de renovación, y se reporta que un tercer patrocinador está reevaluando su participación. Varios acuerdos incluyen además cláusulas de bonificación atadas a la clasificación europea —objetivos que el club difícilmente alcanzará— e incluso cláusulas de renegociación o rescisión en caso de descenso. Con el equipo a apenas cinco puntos de la zona roja y el estadio mostrando butacas vacías en partidos importantes, el clima de insatisfacción también afecta la percepción del valor de las marcas exhibidas. Como resumió una fuente al periódico: "Nadie quiere asociar su empresa con un entorno hostil y empobrecido."
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