El Super Bowl LX, programado para el 8 de febrero de 2026, llega a esta edición en un contexto de máxima valorización comercial. Las negociaciones publicitarias comenzaron en marzo de 2025, con NBCUniversal, titular de los derechos de transmisión en Estados Unidos, cerrando acuerdos anticipados con grandes anunciantes. Desde el inicio, el mercado mostró una fuerte competencia por asegurar presencia en el evento televisivo de mayor audiencia del país.
La tarifa estándar para un anuncio nacional de 30 segundos partió en torno a los US$7 millones, pero el aumento sostenido de la demanda llevó rápidamente los valores a otro nivel. Actualmente, NBC trabaja con cifras cercanas a los US$9 millones por spot, según fuentes del mercado citadas por AdAge. Esto posiciona al Super Bowl 2026 como la edición más cara de la historia en términos de publicidad televisiva.

Más allá del costo de transmisión, la estrategia comercial de NBCUniversal incorporó paquetes integrados dentro de su ecosistema de medios. Bajo este modelo, las marcas interesadas en anunciarse durante el Super Bowl deben igualar la inversión inicial con una segunda compra destinada a los Juegos Olímpicos de Invierno 2026, elevando el compromiso total a cerca de US$18 millones por anunciante.
La evolución de precios confirma una tendencia alcista sostenida: de US$5,6 millones por spot en 2020 a una proyección de US$9 millones en 2026, lo que equivale a unos US$300.000 por segundo de exposición. Todos los espacios publicitarios se agotaron en septiembre de 2025, reflejando no solo la escasez del inventario, sino también el peso del Super Bowl como motor comercial que impulsa inversiones en televisión, digital y en toda la temporada regular de la NFL.

