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Las marcas de palos que dominan el Ránking Mundial de Golf

Las marcas de palos que dominan el Ránking Mundial de Golf
Martes 5 de Mayo de 2020
El crecimiento tecnológico del nuevo milenio ha sido exponencial, en todos los rubros de la actividad industrial. Dentro de este marco, es sabido que la tecnología de los clubs crece año tras año, venciendo las barreras de un área muy compleja desde la técnica y que puede marcar diferencia a la hora de la competición entre los golfistas.

Podemos coincidir en que la última palabra la tiene el talento y no el club que se esté usando. No obstante, es interesante analizar el protagonismo de las principales marcas de palos de golf en las bolsas de los golfistas, para determinar a continuación ciertos indicios del comportamiento de las compañías a nivel mundial. Fueron analizados los 100 primeros golfistas del Ránking Mundial, para determinar que empresa se lleva los mayores patrocinios, bajo el siguiente supuesto.

En ciertos casos, los golfistas no tienen un acuerdo de sponsoreo unilateral y suelen mezclar palos de diferentes marcas. Así, se tomó como decisivo que empresa figuraba en mayor cantidad según los diversos tipos de palos (Driver, Fairway Woods, Hierros, y así). Por último, en el caso de ciertos jugadores, dicho análisis no pudo ser realizado ya que fue imposible determinar una compañía que dominara sobre las otras, por la gran aleatoriedad en el equipamiento.

Los resultados arrojados fueron:



Las compañías americanas Titleist y TaylorMade encabezan el escalafón, con apenas un contrato de diferencia. Lo más llamativo del gráfico se basa en dos aspectos:
  1. Las dos primeras comparten todos los patrocinios del Top Ten
  2. Junto con Callaway y PING, se llevan el 86% aproximadamente de los contratos del Top - 100
En primer lugar, está claro que los jugadores de élite adoptan garantía de confianza. 88 años de historia respaldan a Titleist, que también es propietaria de la marca Scotty Cameron, fabricante del irrefutable putter que reúne en su palmarés un total de 41 torneos majors. En resumen, la marca de Fairhaven se traduce en tradición. Por el lado de TaylorMade, su slogan #1 Driver in Golf no es puro marketing: casualmente en ella confían los primeros cuatro rankeados de la orden de mérito mundial. Rory McIlroy, Jon Rahm, Brooks Koepka y Dustin Johnson pertenecen al grupo de ‘pegadores largos’ con un promedio de driving que supera las 300 yardas, según estadísticas oficiales del PGA Tour.

El segundo aspecto es tal vez el más atractivo para analizar, ya que el resultado parece de una lógica irrefutable: la dedicación exclusiva. Desde Srixon hasta Yamaha, ninguna de las compañías se enfoca únicamente en el golf, mientras que las cuatro primeras han dedicado su vida al negocio de la pequeña bola blanca, dirigiendo todos sus recursos a la técnica y mejora del equipamiento en esta disciplina.

Está claro que no es un negocio para todos. El ejemplo que da justo en el Fairway son los casos de dos gigantes de la indumentaria deportiva, Nike y Adidas, ambas con pasado y ¿presente? en el mundo del Golf.

Nike Golf revolucionó el mercado cuando decidió erigir en los ‘90 toda su división de golf en torno a un tal Tiger Woods, con la fabricación no solo de indumentaria y calzado sino también de bolsas, pelotas y clubs. Pero diversos factores hicieron que no sea sostenible a largo plazo. Según un artículo publicado por Bloomberg, la división entera había tenido ventas por U$S 706 millones durante el año fiscal que terminó en mayo de 2016, convirtiéndola, con una caída del 8,2% con respecto al período anterior, en la categoría con la peor performance de toda la compañía. Sumado a esto, los escándalos mediáticos y las lesiones del oriundo de Florida a partir de 2009, tal vez jugaron su parte.

Por último, el caso de la marca alemana también dio que hablar. Ex propietaria de TaylorMade, Adams y Ashworth, el trinomio trabajaba a la par para la fabricación de clubs, indumentaria y calzado. En octubre de 2017, la empresa de las tres tiras vendió sus división por U$S 425 millones al grupo privado KPS Capital Partners, en un arreglo con casi nulos comentarios de ambas partes. Solo podemos decir que para 2012, la división de golf trajo U$S 1.7 billones en regalías, número que cayó considerablemente cuatro años después, marcando un total apenas por encima de los U$S 500 millones, cayendo un 70%. Según ESPN, el conflicto del negocio de la venta de palos tiene sus raíces en la Gran Recesión de 2008, que dio lugar a que las empresas y los minoristas discontinuaran la producción de clubs para lograr un aumento en la demanda, decisión lógica teniendo en cuenta que la rotación de productos cumple un rol fundamental para el éxito del negocio.

Por Federico Wiersba

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