Lejos de competir en el mercado de las firmas deportivas más grandes, Klabu, que literalmente significa “club” en swahili, se encarga de donar el 100% de sus ingresos al crecimiento y desarrollo de clubes deportivos entre las personas que se encuentran como refugiados.
En la actualidad se estima que hay 25,9 millones de refugiados en todo el mundo, de los cuales casi la mitad son niños menores de 18 años, por este motivo es que la firma deportiva se encarga de mejorar la calidad de vida de ellos al destinar sus ingresos a la construcción y armado de clubes desde la infraestructura hasta la logística y capacitaciones necesarias para su conformación.
Considerando la vital importancia del deporte y de un club como sentido de pertenencia en su proceso de crecimiento y desarrollo, además del aprendizaje de valores que eso conlleva, Klabu combate de frente una de las mayores problemáticas latentes en el planeta, entendiendo cada una de las diferentes situaciones que llevan hacia la situación de huída de un país.
Su modelo de negocio se vuelve sostenible mediante la venta de ropa deportiva de calidad en países de África y Europa y su objetivo principal es el de poder establecer al menos 10 clubes en los próximos 5 años, brindando la oportunidad del deporte para al menos 100 mil jóvenes refugiados.
“Queremos ayudarlos a reconstruir sus vidas a través del deporte. Para que puedan hacer frente y conectarse en su camino hacia un futuro mejor”, explican con un comunicado desde la compañía.
La primera colección de la marca ya viste al club deportivo en el asentamiento Kalobeyei en el norte de Kenia, en donde ya hay 8.000 miembros activos aproximadamente. "Queremos ayudarlos a reconstruir sus vidas a través del deporte. Para que puedan hacer frente y conectarse en su camino hacia un futuro mejor".

