La historia de Gabriel Massei es la de muchos jóvenes argentinos que tuvieron que participar de la Guerra de las Malvinas cuando todavía eran chicos. Oriundo de la ciudad cordobesa de Marcos Juárez, recibió el llamado para ir a combatir cuando sólo tenía 18 años.
Todo comenzó antes de que se desatara la guerra cuando él estaba cumpliendo con el Servicio Militar en Comodoro Rivadavia. “Nos ordenaron preparar todo para zarpar. Salimos al día siguiente, pero no nos dijeron a dónde íbamos ni cuál era nuestra misión. En el barco nos dijeron en realidad dónde estábamos: llegando a las Islas Malvinas”, le contó Massei al sitio web de Infobae.
Tras dos meses de combate, en los que tuvo que presenciar el hundimiento del Crucero ARA General Belgrano, un hecho que lo marcó para toda la vida, fue detenido por los ingleses y enviado de regreso al continente.
Una vez de regreso en su casa Massei recibió la contención de sus familiares, algo que le permitió poder rehacer su vida. Su padre, por ejemplo, lo puso a trabajar en el campo de la familia con el fin de que tuviera la cabeza ocupada en otras cosas, pero además Massei encontró en el automovilismo, una pasión de todos en su familia, una buena salida.
“En el automovilismo encontré una nueva razón para continuar con mi vida. Me enganché en la Fórmula 2 Nacional, en aquellos años esos autos tenían la velocidad promedio más alta de la Argentina. Poder manejar un coche fabricado por Oreste Berta fue espectacular, él me enseñó mucho junto con Guillermo Maldonado”, cuenta Massei.
En esa categoría logró imponerse con seis títulos, pero también llegó a competir en el Turismo Nacional hasta el año 2008. Una vez que se alejó de las categorías de primer nivel del automovilismo, comenzó a disputar algunas categorías de las provincias argentinas, ya con autos más chicos quizás.
Hoy, con 55 años continúa participando de carreras de autos, una actividad en la cual seguirá compitiendo hasta que “el físico le responda”. “El automovilismo me llena el alma y me da vida” confiesa.


