Pablo Prigioni es una palabra autorizada a la hora de hablar de básquet en Argentina. El cordobés fue parte de la “Generación dorada” y actualmente es uno de los asistentes de los Minessota Timberwolves de la NBA.
Pero además de su fanatismo por el básquet, Prigioni tiene un gusto bastante particular por los autos antiguos, heredado de su padre. Su lado B nació en Río Tercero y lo acompaña a cada lugar donde le toca vivir.
“Cuando era chico, mi viejo tenia autos de época. Cuando yo tenía 16 ó 17 años teníamos una Estanciera del año ‘60, o por ahí. La estanciera tenía 20 ó 30 años. Me acuerdo que mi viejo le cambió un montón de piezas, la tuvimos desmontada un tiempo. Le pusimos cosas más actualizadas, y yo lo ayudé en todo ese proceso. En España, cuando comencé a tener algo de plata, quise tener un coche antiguo, como mi viejo. Me compré un Escarabajo y luego mi mujer me regaló una camioneta del año ‘53, que la fui arreglando y modificando. Cada vez que puedo, los saco a pasear un poco”, le dijo el exbase de Houston Rockets y New York Knicks a Infobae.
Actualmente Prigioni tiene cuatro autos: Una camioneta Chevrolet del ‘53, un Ford Mustang del ‘65, un Chevrolet Rally Sport y un Dodge coupe Gtx. Dos de ellos están en Argentina, mientras que otro quedó en España y otro en Estados Unidos. Justamente la camioneta es la que lo acompañó en su aventura por Minessota, aunque mientras el clima es frio no la utiliza para cuidarla. En España mantiene el Ford Mustang, que es descapotable, debido a que tiene una casa cerca de la playa.
Pero como si fuera poco, además de autos, Prigioni también colecciona motos. En su colección tiene una Vespa de 1982 y dos Lambrettas, una del 57 y otra del 54.
“La camioneta es la que mejor está. La restauré toda y le puse cosas nuevas. Quedó muy bien. El Mustang está original completamente, los otros dos también. Pero la camioneta es la mejor de los cuatro te diría”, explica Prigioni.
Entre sus joyas, también tiene un Jeep que fue utilizado para la guerra. Debido al mal estado en que lo encontró en un taller, Prigioni decidió conservar la trompa y uno de los laterales y transformarlo en una barra para tragos de su casa.





