Lunes 19 de Agosto de 2013
Me resulta muy difícil escribir la columna de esta semana, porque se trata del deporte que me formó, y del seleccionado que me hizo crecer como periodista.
Me resulta difícil, todavía digerir la derrota, como seguramente a ellos, y seguramente a ustedes, si es que son, tan fanáticos de Los Pumas, como lo soy yo.
No es fácil hablar de catástrofe, cuando te une tanta admiración, y una larga historia en común, con un seleccionado y muchos de los jugadores, que el sábado estuvieron en la cancha, en la derrota 73 a 13 frente al seleccionado de Sudáfrica, en el debut en el Rugby Championship.
Catástrofe. Esa es una de las palabras que utilizo el capitán del equipo, Felipe Contepomi, para graficar lo que ocurrió el sábado pasado en Soweto.
Una palabra dura, dentro de una frase, dentro de una conferencia de prensa, y donde alguno podrá decir, que se sacó de contexto lo que el capitán argentino quiso decir.
Pero fue una catástrofe. Desde todo punto de vista.
Desde el rugbistico, porque es una derrota que duele, abultada, y de las que casi no hay, hoy día en el contexto internacional. Sobretodo, si Los Pumas quieren acortar distancias y quieren estar a la altura de los mejores.
Sudáfrica borró a los argentinos de la cancha. El partido duró 28 minutos. Y después, ni siquiera se pudo aguantar.
9 tries en contra es una bestialidad para el rugby de hoy, y para lo que pretenden Los Pumas. Lesionados, varios. Bajas sensibles. Dudas para lo que viene.
Y esto, recién empieza.
Es la segunda participación de Los Pumas en este torneo. Su presencia, siempre estará observada, analizada bajo la lupa. Mucho costó que los acepten en algún torneo internacional. Y siempre serán evaluados para ver, si realmente están a la altura de las circunstancias. Lo del sábado en Johanesburgo es una señal de alarma. Para todos.
Cuando digo todos. Hablo de todos.
Aunque quieran emparchar algunas cosas con el tiempo. No me olvido aquella nota del Pato Albacete en el diario, La Nación, de Argentina, cuando terminaba el Rugby Championship pasado, quejándose de muchas cosas, y generando un conflicto interno en el plantel y con la dirigencia.
No creo que haya cambiado tanto, en tan poco tiempo. Lo que pasa, es que a veces en el rugby, muchos, miran fácil para otro lado.
El rugby argentino debe crecer. Debe seguir madurando y aprendiendo. No puede relajarse. No puede dar ventaja. No puede parar ni un minuto, porque por cada paso que el rugby argentino da, las potencias dan cinco.
Y acá no es un tema de incapacidad, que creo a veces la hay. Sino, porque las potencias, justamente son potencias, porque tiene infraestructura, dinero, jugadores y gente profesional que hace del rugby, el negocio que es.
En la Argentina sigue habiendo discusiones banales, sobre tal o cual tema. Los dirigentes, se siguen peleando por poder. En la UAR, faltó dinero, se fue su gerente general, y a veces da la sensación que todo esto les queda grande. Hay gente muy valiosa trabajando allí, y muy buena, pero a veces, en este contexto, no alcanza.
Hay nuevos sponsors. Entra dinero por parte de la IRB, hay más entrenadores y centro de entrenamiento. Hay mas ganas que nunca.
Pero falta. Y hay que seguir trabajando.
¿Una catástrofe fue lo del sábado? Sí!
El mundo del rugby mira a Los Pumas, y a la UAR. Su eventual evolución, su eventual crecimiento. Si crece en función de los planes y parámetros establecidos.
En fin.
Los partidos, en este nivel. Se juegan, adentro y afuera de cancha.
En Mendoza, habrá revancha. Los partidos se juegan, y ahora hay 80 minutos por delante.
A nivel dirigencial, los partidos no duran 80 minutos. Duran mandatos. Son más largos, hay mas tiempos, pero también más responsabilidades. Y a diferencia de los jugadores, una vez que termina su partido, tiene que rendir cuentas.
Momento de crisis. Momento, también, para demostrar la fortaleza y el temple.
No hay mal, que por bien no venga.
Me resulta difícil, todavía digerir la derrota, como seguramente a ellos, y seguramente a ustedes, si es que son, tan fanáticos de Los Pumas, como lo soy yo.
No es fácil hablar de catástrofe, cuando te une tanta admiración, y una larga historia en común, con un seleccionado y muchos de los jugadores, que el sábado estuvieron en la cancha, en la derrota 73 a 13 frente al seleccionado de Sudáfrica, en el debut en el Rugby Championship.
Catástrofe. Esa es una de las palabras que utilizo el capitán del equipo, Felipe Contepomi, para graficar lo que ocurrió el sábado pasado en Soweto.
Una palabra dura, dentro de una frase, dentro de una conferencia de prensa, y donde alguno podrá decir, que se sacó de contexto lo que el capitán argentino quiso decir.
Pero fue una catástrofe. Desde todo punto de vista.
Desde el rugbistico, porque es una derrota que duele, abultada, y de las que casi no hay, hoy día en el contexto internacional. Sobretodo, si Los Pumas quieren acortar distancias y quieren estar a la altura de los mejores.
Sudáfrica borró a los argentinos de la cancha. El partido duró 28 minutos. Y después, ni siquiera se pudo aguantar.
9 tries en contra es una bestialidad para el rugby de hoy, y para lo que pretenden Los Pumas. Lesionados, varios. Bajas sensibles. Dudas para lo que viene.
Y esto, recién empieza.
Es la segunda participación de Los Pumas en este torneo. Su presencia, siempre estará observada, analizada bajo la lupa. Mucho costó que los acepten en algún torneo internacional. Y siempre serán evaluados para ver, si realmente están a la altura de las circunstancias. Lo del sábado en Johanesburgo es una señal de alarma. Para todos.
Cuando digo todos. Hablo de todos.
Aunque quieran emparchar algunas cosas con el tiempo. No me olvido aquella nota del Pato Albacete en el diario, La Nación, de Argentina, cuando terminaba el Rugby Championship pasado, quejándose de muchas cosas, y generando un conflicto interno en el plantel y con la dirigencia.
No creo que haya cambiado tanto, en tan poco tiempo. Lo que pasa, es que a veces en el rugby, muchos, miran fácil para otro lado.
El rugby argentino debe crecer. Debe seguir madurando y aprendiendo. No puede relajarse. No puede dar ventaja. No puede parar ni un minuto, porque por cada paso que el rugby argentino da, las potencias dan cinco.
Y acá no es un tema de incapacidad, que creo a veces la hay. Sino, porque las potencias, justamente son potencias, porque tiene infraestructura, dinero, jugadores y gente profesional que hace del rugby, el negocio que es.
En la Argentina sigue habiendo discusiones banales, sobre tal o cual tema. Los dirigentes, se siguen peleando por poder. En la UAR, faltó dinero, se fue su gerente general, y a veces da la sensación que todo esto les queda grande. Hay gente muy valiosa trabajando allí, y muy buena, pero a veces, en este contexto, no alcanza.
Hay nuevos sponsors. Entra dinero por parte de la IRB, hay más entrenadores y centro de entrenamiento. Hay mas ganas que nunca.
Pero falta. Y hay que seguir trabajando.
¿Una catástrofe fue lo del sábado? Sí!
El mundo del rugby mira a Los Pumas, y a la UAR. Su eventual evolución, su eventual crecimiento. Si crece en función de los planes y parámetros establecidos.
En fin.
Los partidos, en este nivel. Se juegan, adentro y afuera de cancha.
En Mendoza, habrá revancha. Los partidos se juegan, y ahora hay 80 minutos por delante.
A nivel dirigencial, los partidos no duran 80 minutos. Duran mandatos. Son más largos, hay mas tiempos, pero también más responsabilidades. Y a diferencia de los jugadores, una vez que termina su partido, tiene que rendir cuentas.
Momento de crisis. Momento, también, para demostrar la fortaleza y el temple.
No hay mal, que por bien no venga.

