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Desaciertos dirigenciales

Desaciertos dirigenciales
Lunes 30 de Septiembre de 2013
Cuando hablamos de Marketing Deportivo, en líneas generales, estamos hablando de confianza, hablamos de seriedad. Hablamos de poder ofrecerle a una marca, la tranquilidad de que su dinero invertido, bien invertido está, y que siempre, desde nuestro lugar, haremos todo lo posible para ayudar a potenciar y maximizar esa inversión.

Por supuesto, que después vendrá la evaluación pertinente de las compañías, si tal deporte, tal evento, o tal institución van acordes con los presupuestos o las estrategias de marketing y comunicación de las mismas.

El fútbol en la Argentina es un hecho paradigmático, porque da la sensación, que quienes lo dirigen y administran, hacen todo lo posible para ahuyentar a los sponsors, con sus conductas y sus decisiones desacertadas.

La violencia, es un capitulo aparte. Pero es un eje central de por qué el fútbol deja de ser atractivo para los patrocinadores. Nadie quiere tener un cartel con su marca, en medio de una batalla campal. A la vez, la falta de propuestas para solucionar este flagelo, hace que los dirigentes también muestren su incapacidad, lo que lo hace mas grave aún.

Es cierto. El deporte es popular, masivo, y a muchas marcas no les importa los factores externos, y solo quieren estar para llegar a la mayor cantidad de personas posibles. Son decisiones. Aceptables, lógico. Pero si todo fuera más profesional y serio, sin lugar a dudas, los patrocinios y los valores de los mismos aumentarían.

Y vuelvo a los desaciertos dirigenciales y sus comportamientos bipolares, donde hacen de las administraciones de sus clubes un verdadero carnaval. Si bien es muy difícil, y hasta inapropiado generalizar, lo ocurrido en Racing Club de Avellaneda, confirma esta teoría.

Un club, que hasta hace 2 años, había reencontrado su camino. Después de haber sido gerenciado tanto tiempo, volvió a ser administrado por los socios, quienes, encabezados por Rodolfo Molina, tenían un proyecto serio y a largo plazo.

Creció la masa societaria, se mejoraron considerablemente los sponsors, en calidad y en cantidad de inversión, se desarrolló profesionalmente el área de Marketing y Comunicación, se jerarquizó el plantel profesional de fútbol, creció y se invirtió en infraestructura, en fin. Un crecimiento y desarrollo que no dejaba de asombrar, hasta que otra vez, las peleas y las vanidades, hicieron del Racing modelo, al cual todos admiraban, al papelón de los últimos días.

Y que será de Racing, no lo sabemos. Pero quedo claro, que el castillo que habían construido, era de naipes, porque bastó sacar una carta de abajo, para que todo se desmorone.

Independiente merodeando en la B Nacional, tratando de resurgir de las cenizas.

San Lorenzo, hace un año, sufrió lo mismo que Racing. Una salida poco clara de su presidente Carlos Abdo, para la llegada de Matías Lamenns y el ¨ mecenas ¨ Marcelo Tinelli, que organizò el club, pero poniendo y adelantando mucho dinero de su bolsillo.

Boca Juniors tiene serios inconvenientes con la barra brava, y encima, su presidente Angelici, se pidió una licencia, con razones que dejan varias dudas, para viajar a Europa, a ver estadios, pensando en la remodelación de la Bombonera.

Y River, pobre River. Después de su excursión por la segunda división del fútbol argentino, ahora con un presidente que usa anteojeras y que parece tiene una negación absoluta de la realidad, ingresa en pleno periodo electoral, con dos proyectos bien diferentes de club por parte de los candidatos que se presentan, Rodolfo Donofrio y Antonio Caselli.

Es injusto generalizar, pero es bueno, tomar como referencia a los grandes, que a juzgar por sus pésimas administraciones y performance deportiva ya no lo son.

Habrá que pegar un golpe de timón urgente.

El fútbol en Argentina es el más popular de los deportes, y nada lo hará tambalear. Los años, así lo demuestran.
Lo que si estoy seguro, es que con estas situaciones anteriormente enumeradas, no va a crecer, no se va a modernizar, no va a madurar, y es ultra necesario que ello ocurra….

La pregunta es: quienes lo dirigen, ¿De verdad querrán?