Miércoles 28 de Agosto de 2013
Días pasados, tuve el placer de volver al estadio Malvinas Argentinas de la Provincia de Mendoza, Argentina. Si bien es un estadio conocido por mi, la última vez que había estado allí actuando en un evento deportivo, fue en el año 2005, con motivo del Mundial de Rugby para jugadores menores de 21 años.
Ese día, y con motivo de la etapa final del evento, se realizo una doble jornada ( Final y 3er. Puesto ), que lleno la capacidad del recinto, marcando un hito histórico para el rugby argentino y mundial.
En esta ocasión, el Rugby y los eventos deportivos, volvieron a ser la excusa para estar nuevamente en un mundialista y renovado estadio, que en el año 2011 y con motivo de la Copa América, fue objeto de una interesante mejora.
El Rugby Championship es hoy, el evento del Rugby Argentino por excelencia. Anteriormente llamado Tri Nations o Tres Naciones, los seleccionados más fuertes del mundo, y con ello Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia, desde hace un año, le han dado la bienvenida a Los Pumas para integrar este nuevo y prestigioso formato.
Con una rigurosa reglamentación, un excelente equipo de trabajo integrado mayoritariamente por el staff de la UAR, en conjunto con entidades externas, gestiona un evento con los máximos estándares internacionales.
Tengo la suerte de ser pieza fundamental, de un engranaje aún mayor, donde todas las partes amalgamadas, hacen al mismo fin: La excelencia
Podría trasladar esto a un equipo de Rugby, o de Fútbol; o de una empresa también, donde uno solo por más roles y responsabilidades que tenga, difícilmente llegará al resultado deseado, si no es más bien con un equipo de trabajo, donde primen objetivos claros, líderes positivos y una solidaridad en pos del bien común.
El desafío esta planteado; el 1er. Objetivo se cumplió con creces, y 25 mil personas aproximadamente disfrutaron de un estadio, que no solo recibió a uno de los eventos más importantes del deporte en Sudamérica, sino también, alojo una carpa de hospitalidad para 1.500 personas al mejor estilo europeo; y un patio de sponsors, donde las marcas, bajo las reglas claras del rights holder, pudo explotar al máximo, sus programas de patrocinio y de interacción con los consumidores.
El resultado deportivo fue una anécdota, aunque bien cerca estuvo de ser una hazaña. Sin embargo nos deja una gran enseñanza: En el deporte, como en la vida, se puede tocar fondo y volver a empezar. Como alguna vez mencione que toda crisis es una gran oportunidad, quien tuvo la suerte de seguir los dos partidos que en solo 7 días, disputaron los seleccionados de Sudáfrica y Argentina, puede dar fe de lo que estoy diciendo.
La reacción del equipo Argentino de un partido a otro, fue una muestra más de que los límites y los imposibles están en la mente. Tuvo en jaque a uno de los mejores equipos del mundo durante casi 70 minutos, cuando una semana antes, perdía por 60 puntos.
Así es la vida. Hoy estamos arriba, y mañana podemos estar abajo. Hoy ganamos y mañana podemos perder. Destaco la importancia de no soltar la brújula en los momentos más difíciles. Teniendo en claro el norte, y no siendo cualquier medio, nuestra forma de gestionar el logro, difícilmente salga de foco nuestro objetivo.
A veces siento que todos los caminos conducen a Roma; en este caso, la Roma de la gestión deportiva se llama Planificar.
Un cálido abrazo para todo el continente,
Christian Sujoy
@chsujoy
Ese día, y con motivo de la etapa final del evento, se realizo una doble jornada ( Final y 3er. Puesto ), que lleno la capacidad del recinto, marcando un hito histórico para el rugby argentino y mundial.
En esta ocasión, el Rugby y los eventos deportivos, volvieron a ser la excusa para estar nuevamente en un mundialista y renovado estadio, que en el año 2011 y con motivo de la Copa América, fue objeto de una interesante mejora.
El Rugby Championship es hoy, el evento del Rugby Argentino por excelencia. Anteriormente llamado Tri Nations o Tres Naciones, los seleccionados más fuertes del mundo, y con ello Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia, desde hace un año, le han dado la bienvenida a Los Pumas para integrar este nuevo y prestigioso formato.
Con una rigurosa reglamentación, un excelente equipo de trabajo integrado mayoritariamente por el staff de la UAR, en conjunto con entidades externas, gestiona un evento con los máximos estándares internacionales.
Tengo la suerte de ser pieza fundamental, de un engranaje aún mayor, donde todas las partes amalgamadas, hacen al mismo fin: La excelencia
Podría trasladar esto a un equipo de Rugby, o de Fútbol; o de una empresa también, donde uno solo por más roles y responsabilidades que tenga, difícilmente llegará al resultado deseado, si no es más bien con un equipo de trabajo, donde primen objetivos claros, líderes positivos y una solidaridad en pos del bien común.
El desafío esta planteado; el 1er. Objetivo se cumplió con creces, y 25 mil personas aproximadamente disfrutaron de un estadio, que no solo recibió a uno de los eventos más importantes del deporte en Sudamérica, sino también, alojo una carpa de hospitalidad para 1.500 personas al mejor estilo europeo; y un patio de sponsors, donde las marcas, bajo las reglas claras del rights holder, pudo explotar al máximo, sus programas de patrocinio y de interacción con los consumidores.
El resultado deportivo fue una anécdota, aunque bien cerca estuvo de ser una hazaña. Sin embargo nos deja una gran enseñanza: En el deporte, como en la vida, se puede tocar fondo y volver a empezar. Como alguna vez mencione que toda crisis es una gran oportunidad, quien tuvo la suerte de seguir los dos partidos que en solo 7 días, disputaron los seleccionados de Sudáfrica y Argentina, puede dar fe de lo que estoy diciendo.
La reacción del equipo Argentino de un partido a otro, fue una muestra más de que los límites y los imposibles están en la mente. Tuvo en jaque a uno de los mejores equipos del mundo durante casi 70 minutos, cuando una semana antes, perdía por 60 puntos.
Así es la vida. Hoy estamos arriba, y mañana podemos estar abajo. Hoy ganamos y mañana podemos perder. Destaco la importancia de no soltar la brújula en los momentos más difíciles. Teniendo en claro el norte, y no siendo cualquier medio, nuestra forma de gestionar el logro, difícilmente salga de foco nuestro objetivo.
A veces siento que todos los caminos conducen a Roma; en este caso, la Roma de la gestión deportiva se llama Planificar.
Un cálido abrazo para todo el continente,
Christian Sujoy
@chsujoy

