Martes 18 de Noviembre de 2014
Hay quienes sostienen que en las crisis es donde aparecen las mejores oportunidades. Quizá, a raíz de esto, muchos inversores y hombres de negocios vieron en la depresión económica europea de hace un lustro, un buen momento para apostar en un negocio seductor como lo es el deporte, en general, y el fútbol, en particular.
La práctica que ya era habitual en Sudamérica, comenzó a tomar forma en el viejo continente tras ser habitual que la propiedad de los derechos comerciales de los jugadores pasen a manos de hombres de negocios y/o fondos de inversión. Luego, fue el tiempo de los temores: por un lado, previendo que la tentación de los dirigentes por contar con figuras relevantes podría conducir a la liquidez proveniente del lavado de dinero. Y por el otro, advirtiendo que esto, sumado al presente de algunos dueños de equipos europeos, condicionaría a los capitales correspondientes, históricamente, al circuito del fútbol, ya que perderían su fuerza ante el nuevo escenario.
Varios clubes de Europa comenzaron a entrar en bancarrota y la tentadora “solución” que se planteó, se convirtió en una amenaza.
Fin
Es por esta razón que en la reunión del 6 de diciembre de 2012, el Comité Ejecutivo de la Unión Europea de Fútbol (UEFA), decidió prohibir que la propiedad de los futbolistas correspondan a terceros diferentes al club en el cual los jugadores presten sus servicios. Dicho acuerdo va dirigido, principalmente, contra los fondos de inversión que proliferan en la actualidad y que son los auténticos propietarios de futbolistas, los cuales son cedidos posteriormente a numerosos clubes. En esa reunión, se decidió buscar soluciones paulatinas para terminar con el hecho de que los jugadores se transformen en meros activos financieros y solicitarle a la Federación Internacional (FIFA) que avale esa decisión para llevarla, luego, al plano mundial. La UEFA, en aquel entonces, contemplaba un periodo de tres años de transición hasta terminar con la propiedad total o parcial de inversores privados.
Según un estudio realizado por la consultora KPMG, las arcas de estos fondos llegan a embolsar un 50% del dinero que se mueve en todo el mercado de traspasos y es en España, Portugal y Europa del Este donde este tipo de prácticas ha proliferado, desde su llegada procedente de América del Sur.
Los defensores de los fondos de inversión sostienen que, gracias a ellos, equipos con problemas en sus arcas pueden contar en sus planteles con jugadores que, de otra manera, sería imposible que pudieran pagar. Los estudios económicos concluyen que lo único que fomentan es un "ciclo de deuda y dependencia", y la dinámica del negocio impone otra serie de problemas tales como la falta de transparencia, posibles presiones hacia los entrenadores, a los propietarios de los clubes o al propio futbolista para que consiga los objetivos marcados y, lo que es más grave aún, el amaño de partidos.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, se había comprometido en 2007 para tomar medidas sobre la propiedad de los jugadores, luego de que la Premier League investigara el pase de Carlos Tévez y desde la casa madre del fútbol, se sostuviera que "había sido un reto enorme obtener una imagen real y dimensionada del alcance de los fondos de inversión". También se designó al ex presidente de la Liga Inglesa (FA), Geoff Thompson, para encabezar un grupo de trabajo con la finalidad de evaluar el problema y proponer soluciones. Asimismo, el Comité Ejecutivo de la entidad decía hace siete años que estaba "plenamente comprometido a alcanzar una solución que proteja al fútbol y lo que lo rodea". Recién en estos días, se hizo un anuncio oficial del compromiso.
A un año
Tras la reunión del Comité Ejecutivo de la FIFA de fines de septiembre, Blatter se expidió mediante un comunicado, donde habla de la “firme decisión” de prohibir el control de futbolistas por parte de empresas y fondos de inversión. Si bien su aplicación no se producirá "de manera inmediata sino que será el resultado de un proceso de transición", el tema lo evaluará una Comisión que, tras un estudio del grupo de trabajo, redactará primero el reglamento técnico, después lo presentará ante la Comisión del Estatuto del jugador y, finalmente, lo hará llegar al Comité Ejecutivo para su aprobación.
"El objetivo es proteger la integridad del juego y de los jugadores", dice el comunicado de la FIFA. En este punto, quienes atacan la propiedad de futbolistas por parte de empresas también consideran que hay una línea delgada con una “nueva forma de esclavitud”.
Esta firme determinación que llega después del pedido del presidente de la UEFA, Michel Platini, sucede a menos de un año de las elecciones que se celebrarán el 29 de mayo próximo, donde se elegirá al titular de la FIFA por los próximos cuatro años. Si bien muchos son los que juegan al misterio, hasta ahora el que se mostró como candidato a suceder a Blatter es el francés Jerome Champagne, ex Director de Relaciones Internacionales de la FIFA hasta 2010, cuando presentó su dimisión.
El francés, de 56 años, propone, entre otras cosas, que se lleven a cabo debates televisados por cadenas internacionales entre los candidatos a presidir la FIFA. Su compatriota Platini se bajó de la postulación, mientras que todo indica que Blatter irá por su quinto mandato, más allá de perder a Julio Grondona, su gran operador político.
Sospechas
Muchos especulan que la decisión de terminar con los fondos de inversión en el fútbol y acceder a la solicitud de Platini, está vinculada con el escenario político que desactiva a varios de los opositores europeos. Este continente es el que más fuerza le hace al suizo de 78 años. Así es como días atrás, Michael van Praag, presidente de la Federación Holandesa, reclamó que Blatter abandone el cargo al terminar su mandato. “La imagen de la FIFA se ha visto dañada en los últimos años”, explicó el dirigente holandés.
“Necesitamos cambiar la imagen, sobre todo con estas sospechas de corrupción en la elección de Qatar como sede del Mundial 2022″, le dijo a los periodistas Karen Espelund, la dirigente de la Federación Noruega, en el Congreso de la FIFA que se desarrolló en San Pablo.
Lo cierto es que la medida le haría replantear a España, Portugal y Europa del Este el modelo de gestión. En la Premier League, sostienen que las reglas de la competencia prohíben los fondos de inversión porque consideran que es una amenaza para la integridad de torneo, ya que reduce el flujo de ingresos en los fichajes y tiene el potencial de ejercer influencias externas en las decisiones deportivas.
Lo cierto es que este debate ya está en el hemisferio norte. En España, el director del Observatorio Económico del Deporte, Plácido Rodríguez, acerca de la decisión tomada por la FIFA y la UEFA le dijo al diario As: “Lo que la FIFA y la UEFA quieren, o lo que no están dispuestos a tolerar, es ceder una parte del control del fútbol. Ellos controlan bien a los clubes, dentro de lo que cabe, a través de la ECA o de las Federaciones, y en cambio los fondos de inversión son un mundo aparte. Ahí se va a producir la batalla, porque la prohibición de los fondos es legalmente casi imposible. Los fondos van a mover grandes cantidades de dinero, van a tener muchos jugadores y de alguna manera pueden hacer que la FIFA y la UEFA pierdan poder. Hay un tema preocupante si los fondos de inversión se hacen muy potentes.”
La práctica que ya era habitual en Sudamérica, comenzó a tomar forma en el viejo continente tras ser habitual que la propiedad de los derechos comerciales de los jugadores pasen a manos de hombres de negocios y/o fondos de inversión. Luego, fue el tiempo de los temores: por un lado, previendo que la tentación de los dirigentes por contar con figuras relevantes podría conducir a la liquidez proveniente del lavado de dinero. Y por el otro, advirtiendo que esto, sumado al presente de algunos dueños de equipos europeos, condicionaría a los capitales correspondientes, históricamente, al circuito del fútbol, ya que perderían su fuerza ante el nuevo escenario.
Varios clubes de Europa comenzaron a entrar en bancarrota y la tentadora “solución” que se planteó, se convirtió en una amenaza.
Fin
Es por esta razón que en la reunión del 6 de diciembre de 2012, el Comité Ejecutivo de la Unión Europea de Fútbol (UEFA), decidió prohibir que la propiedad de los futbolistas correspondan a terceros diferentes al club en el cual los jugadores presten sus servicios. Dicho acuerdo va dirigido, principalmente, contra los fondos de inversión que proliferan en la actualidad y que son los auténticos propietarios de futbolistas, los cuales son cedidos posteriormente a numerosos clubes. En esa reunión, se decidió buscar soluciones paulatinas para terminar con el hecho de que los jugadores se transformen en meros activos financieros y solicitarle a la Federación Internacional (FIFA) que avale esa decisión para llevarla, luego, al plano mundial. La UEFA, en aquel entonces, contemplaba un periodo de tres años de transición hasta terminar con la propiedad total o parcial de inversores privados.
Según un estudio realizado por la consultora KPMG, las arcas de estos fondos llegan a embolsar un 50% del dinero que se mueve en todo el mercado de traspasos y es en España, Portugal y Europa del Este donde este tipo de prácticas ha proliferado, desde su llegada procedente de América del Sur.
Los defensores de los fondos de inversión sostienen que, gracias a ellos, equipos con problemas en sus arcas pueden contar en sus planteles con jugadores que, de otra manera, sería imposible que pudieran pagar. Los estudios económicos concluyen que lo único que fomentan es un "ciclo de deuda y dependencia", y la dinámica del negocio impone otra serie de problemas tales como la falta de transparencia, posibles presiones hacia los entrenadores, a los propietarios de los clubes o al propio futbolista para que consiga los objetivos marcados y, lo que es más grave aún, el amaño de partidos.
El presidente de la FIFA, Joseph Blatter, se había comprometido en 2007 para tomar medidas sobre la propiedad de los jugadores, luego de que la Premier League investigara el pase de Carlos Tévez y desde la casa madre del fútbol, se sostuviera que "había sido un reto enorme obtener una imagen real y dimensionada del alcance de los fondos de inversión". También se designó al ex presidente de la Liga Inglesa (FA), Geoff Thompson, para encabezar un grupo de trabajo con la finalidad de evaluar el problema y proponer soluciones. Asimismo, el Comité Ejecutivo de la entidad decía hace siete años que estaba "plenamente comprometido a alcanzar una solución que proteja al fútbol y lo que lo rodea". Recién en estos días, se hizo un anuncio oficial del compromiso.
A un año
Tras la reunión del Comité Ejecutivo de la FIFA de fines de septiembre, Blatter se expidió mediante un comunicado, donde habla de la “firme decisión” de prohibir el control de futbolistas por parte de empresas y fondos de inversión. Si bien su aplicación no se producirá "de manera inmediata sino que será el resultado de un proceso de transición", el tema lo evaluará una Comisión que, tras un estudio del grupo de trabajo, redactará primero el reglamento técnico, después lo presentará ante la Comisión del Estatuto del jugador y, finalmente, lo hará llegar al Comité Ejecutivo para su aprobación.
"El objetivo es proteger la integridad del juego y de los jugadores", dice el comunicado de la FIFA. En este punto, quienes atacan la propiedad de futbolistas por parte de empresas también consideran que hay una línea delgada con una “nueva forma de esclavitud”.
Esta firme determinación que llega después del pedido del presidente de la UEFA, Michel Platini, sucede a menos de un año de las elecciones que se celebrarán el 29 de mayo próximo, donde se elegirá al titular de la FIFA por los próximos cuatro años. Si bien muchos son los que juegan al misterio, hasta ahora el que se mostró como candidato a suceder a Blatter es el francés Jerome Champagne, ex Director de Relaciones Internacionales de la FIFA hasta 2010, cuando presentó su dimisión.
El francés, de 56 años, propone, entre otras cosas, que se lleven a cabo debates televisados por cadenas internacionales entre los candidatos a presidir la FIFA. Su compatriota Platini se bajó de la postulación, mientras que todo indica que Blatter irá por su quinto mandato, más allá de perder a Julio Grondona, su gran operador político.
Sospechas
Muchos especulan que la decisión de terminar con los fondos de inversión en el fútbol y acceder a la solicitud de Platini, está vinculada con el escenario político que desactiva a varios de los opositores europeos. Este continente es el que más fuerza le hace al suizo de 78 años. Así es como días atrás, Michael van Praag, presidente de la Federación Holandesa, reclamó que Blatter abandone el cargo al terminar su mandato. “La imagen de la FIFA se ha visto dañada en los últimos años”, explicó el dirigente holandés.
“Necesitamos cambiar la imagen, sobre todo con estas sospechas de corrupción en la elección de Qatar como sede del Mundial 2022″, le dijo a los periodistas Karen Espelund, la dirigente de la Federación Noruega, en el Congreso de la FIFA que se desarrolló en San Pablo.
Lo cierto es que la medida le haría replantear a España, Portugal y Europa del Este el modelo de gestión. En la Premier League, sostienen que las reglas de la competencia prohíben los fondos de inversión porque consideran que es una amenaza para la integridad de torneo, ya que reduce el flujo de ingresos en los fichajes y tiene el potencial de ejercer influencias externas en las decisiones deportivas.
Lo cierto es que este debate ya está en el hemisferio norte. En España, el director del Observatorio Económico del Deporte, Plácido Rodríguez, acerca de la decisión tomada por la FIFA y la UEFA le dijo al diario As: “Lo que la FIFA y la UEFA quieren, o lo que no están dispuestos a tolerar, es ceder una parte del control del fútbol. Ellos controlan bien a los clubes, dentro de lo que cabe, a través de la ECA o de las Federaciones, y en cambio los fondos de inversión son un mundo aparte. Ahí se va a producir la batalla, porque la prohibición de los fondos es legalmente casi imposible. Los fondos van a mover grandes cantidades de dinero, van a tener muchos jugadores y de alguna manera pueden hacer que la FIFA y la UEFA pierdan poder. Hay un tema preocupante si los fondos de inversión se hacen muy potentes.”
.jpg)
