Lunes 5 de Mayo de 2014
Se hablaba mucho en la semana, si CUBA, sería o no, local en su cancha para enfrentar a Duendes en el torneo Nacional de Clubes. Derecho que tenía lícitamente adquirido, y posibilidad que no debería dejar pasar.
¿Cuál era el punto? ¿Cuál era la situación?
Como es de público conocimiento, CUBA sostiene reglas rígidas (cada vez más flexibles) respecto al dinero y a la profesionalización del rugby. Y al ser el Nacional de Clubes, un torneo organizado por la Unión Argentina de Rugby, obligatoriamente debía haber carteles de publicidad en la cancha, y publicidades pintadas en el campo de juego.
Increíble, no? Que en pleno proceso de profesionalización del deporte, de profesionalización de las estructuras deportivas, de evolución constante de la industria del deporte, se discutan o haya clubes que todavía pongan objeciones a cosas tan obvias y necesarias como la presencia de carteles y marcas que son los que subvencionan o acompañan el desarrollo del deporte.
CUBA es así. Y estemos de acuerdo o no, es su filosofía de club.
El tema, fue que se generó un gran debate interno. Porque más allá de las reglas y los estatutos, había una competencia en el medio, y nadie quería resignar la localía. Es más, todos querían jugar en casa. Los jugadores, y los hinchas querían darse el gran gusto de recibir la final de un torneo tan importante en su club.
Y entonces, ¿porque en el título de esta columna puse “La madurez de CUBA”?
Porque hay un conjunto de decisiones que definitivamente demuestran porque hoy es referencia en el rugby, y porque como institución, prácticamente no hay mucho que objetar.
Básicamente, porque en los tiempos modernos del deporte, que corren hoy día, los dirigentes se van “aggiornando”y ya no son tan extremistas. Le van abriendo la puerta a un rugby moderno, con todo lo que ello implica, y se trasluce en el juego.
Y por más que parezca una tontería, tomaron la sabia decisión de permitir que la final, se juegue en Villa de Mayo, aunque haya carteles de publicidad. Con Todo lo que implica jugar una final de local.
El sábado se vivió una verdadera fiesta en toda su dimensión. Y encima hubo un partidazo de rugby. Emotivo, que se definió sobre el final.
CUBA, hoy es referencia del rugby moderno de la Argentina. Ganó el torneo de la URBA, y ahora el Nacional de Clubes. Tiene jugadores jóvenes, y un cuerpo técnico altamente capacitado. Sin dudas, el rugby cada vez es más competitivo. Pero CUBA ha sabido encontrar su camino, con el apoyo de decisiones maduras por parte de los dirigentes también.
Y hablé del SUPER RUGBY. Tema que no es menor, y que también tiene que veré con decisiones maduras.
Porque se oficializó la entrada de un equipo argentino, al torneo de rugby de clubes más importante y competitivo del mundo. Además del ingreso de la UAR, como socia de la SANZAR.
Un paso enorme. Gigante, para el rugby Argentino. Tan grande, que los dirigentes, también deben estar a la altura de las circunstancias.
Es el momento de crecer. Es el momento de dejar las vanidades y los intereses personales de lado, y unirse para realmente estar a la altura.
Siempre se pidió estar y competir con los mejores. Llegó el momento. No hay más excusas. Depende de la Argentina y nadie más.
¿Cuál era el punto? ¿Cuál era la situación?
Como es de público conocimiento, CUBA sostiene reglas rígidas (cada vez más flexibles) respecto al dinero y a la profesionalización del rugby. Y al ser el Nacional de Clubes, un torneo organizado por la Unión Argentina de Rugby, obligatoriamente debía haber carteles de publicidad en la cancha, y publicidades pintadas en el campo de juego.
Increíble, no? Que en pleno proceso de profesionalización del deporte, de profesionalización de las estructuras deportivas, de evolución constante de la industria del deporte, se discutan o haya clubes que todavía pongan objeciones a cosas tan obvias y necesarias como la presencia de carteles y marcas que son los que subvencionan o acompañan el desarrollo del deporte.
CUBA es así. Y estemos de acuerdo o no, es su filosofía de club.
El tema, fue que se generó un gran debate interno. Porque más allá de las reglas y los estatutos, había una competencia en el medio, y nadie quería resignar la localía. Es más, todos querían jugar en casa. Los jugadores, y los hinchas querían darse el gran gusto de recibir la final de un torneo tan importante en su club.
Y entonces, ¿porque en el título de esta columna puse “La madurez de CUBA”?
Porque hay un conjunto de decisiones que definitivamente demuestran porque hoy es referencia en el rugby, y porque como institución, prácticamente no hay mucho que objetar.
Básicamente, porque en los tiempos modernos del deporte, que corren hoy día, los dirigentes se van “aggiornando”y ya no son tan extremistas. Le van abriendo la puerta a un rugby moderno, con todo lo que ello implica, y se trasluce en el juego.
Y por más que parezca una tontería, tomaron la sabia decisión de permitir que la final, se juegue en Villa de Mayo, aunque haya carteles de publicidad. Con Todo lo que implica jugar una final de local.
El sábado se vivió una verdadera fiesta en toda su dimensión. Y encima hubo un partidazo de rugby. Emotivo, que se definió sobre el final.
CUBA, hoy es referencia del rugby moderno de la Argentina. Ganó el torneo de la URBA, y ahora el Nacional de Clubes. Tiene jugadores jóvenes, y un cuerpo técnico altamente capacitado. Sin dudas, el rugby cada vez es más competitivo. Pero CUBA ha sabido encontrar su camino, con el apoyo de decisiones maduras por parte de los dirigentes también.
Y hablé del SUPER RUGBY. Tema que no es menor, y que también tiene que veré con decisiones maduras.
Porque se oficializó la entrada de un equipo argentino, al torneo de rugby de clubes más importante y competitivo del mundo. Además del ingreso de la UAR, como socia de la SANZAR.
Un paso enorme. Gigante, para el rugby Argentino. Tan grande, que los dirigentes, también deben estar a la altura de las circunstancias.
Es el momento de crecer. Es el momento de dejar las vanidades y los intereses personales de lado, y unirse para realmente estar a la altura.
Siempre se pidió estar y competir con los mejores. Llegó el momento. No hay más excusas. Depende de la Argentina y nadie más.

