Jueves 31 de Julio de 2014
Existe un vínculo estrecho entre el universo del deporte y el de la cultura. Tal es así que podríamos trazar varias analogías a modo de puentes entre ambos: entrenamiento del cuerpo/entrenamiento del pensamiento; el desafío de lograr una buena performance física/el desafío de lograr una obra elocuente; el vértigo de una competencia que se aproxima/el vértigo de una página en blanco.
Así como es importante el deporte para la integridad física de una persona, también lo es el desarrollo de sus matrices de pensamiento. Y los libros son las herramientas ideales para darles forma.
Pero además de amplificadores cognitivos, los libros son naves espaciales que nos llevan de visita por lugares y tiempos donde jamás podríamos llegar sin ellos, parques de diversiones donde expandir nuestras capacidades sensibles y pasarla bien durante el viaje. En definitiva, el objetivo del arte -en particular- y de la cultura -en general- es ensanchar las posibilidades del sentido.
Como autor, busco escribir historias de ficción que puedan romper moldes, alejarme de la alienación y el automatismo, acercarme a la libertad.
En mi trabajo como editor y productor cultural, junto a mis coequipers de Editorial Clase Turista (www.edclaseturista.com.ar) buscamos ampliar el mercado de lectores, hacer que cada vez más personas se acerquen a la lectura, mediante libros-objeto singulares (https://edclaseturista.com.ar/esp/?cat=6), películas imáginarias (https://edclaseturista.com.ar/esp/?cat=7), un radar de tendencias en el evento cultural más masivo de Iberoamérica (https://www.zonafuturo.com.ar/2014/?page_id=21), un programa de promoción de la lectura donde músicos reversionan clásicos de la literatura argentina (https://literaturaquesuena.bandcamp.com/releases), entre otros proyectos realizados en la Argentina, México, España y Bélgica.
En mi rol de comunicador, junto a mi equipo de la agencia Argumento, acompañamos a Weber desde el año 2003, actualmente brindando soporte estratégico en la difusión de sus acciones de RSE.
Esta nueva etapa como Embajador Cultural, trae nuevos desafíos que requieren profundizar la confianza en las ideas de transformación y -una vez más- vincular universos: el compromiso social, la sensibilidad artística y el espíritu deportivo. De eso, al fin y al cabo, se trata Huella Weber.
Así como es importante el deporte para la integridad física de una persona, también lo es el desarrollo de sus matrices de pensamiento. Y los libros son las herramientas ideales para darles forma.
Pero además de amplificadores cognitivos, los libros son naves espaciales que nos llevan de visita por lugares y tiempos donde jamás podríamos llegar sin ellos, parques de diversiones donde expandir nuestras capacidades sensibles y pasarla bien durante el viaje. En definitiva, el objetivo del arte -en particular- y de la cultura -en general- es ensanchar las posibilidades del sentido.
Como autor, busco escribir historias de ficción que puedan romper moldes, alejarme de la alienación y el automatismo, acercarme a la libertad.
En mi trabajo como editor y productor cultural, junto a mis coequipers de Editorial Clase Turista (www.edclaseturista.com.ar) buscamos ampliar el mercado de lectores, hacer que cada vez más personas se acerquen a la lectura, mediante libros-objeto singulares (https://edclaseturista.com.ar/esp/?cat=6), películas imáginarias (https://edclaseturista.com.ar/esp/?cat=7), un radar de tendencias en el evento cultural más masivo de Iberoamérica (https://www.zonafuturo.com.ar/2014/?page_id=21), un programa de promoción de la lectura donde músicos reversionan clásicos de la literatura argentina (https://literaturaquesuena.bandcamp.com/releases), entre otros proyectos realizados en la Argentina, México, España y Bélgica.
En mi rol de comunicador, junto a mi equipo de la agencia Argumento, acompañamos a Weber desde el año 2003, actualmente brindando soporte estratégico en la difusión de sus acciones de RSE.
Esta nueva etapa como Embajador Cultural, trae nuevos desafíos que requieren profundizar la confianza en las ideas de transformación y -una vez más- vincular universos: el compromiso social, la sensibilidad artística y el espíritu deportivo. De eso, al fin y al cabo, se trata Huella Weber.

