Por estas horas parecería que hablar de otra cosa que no sea el mundial de fútbol, es un sacrilegio.
Todo parece indicar, que todo empieza y termina en las fronteras de Brasil, al menos por los próximos 35 dias. Y la verdad, desde aquí, me ocupare de desmitificar esta teoría.
Porque afuera de Brasil, hay otro mundial. En realidad, otros mundiales. Y no necesariamente hablando de una Copa del Mundo, aunque en algunos casos sí.
Y aunque crean que estoy loco, aquí va la explicación.
Es cierto. Los muchachos de Sabella están en Brasil, y en el debut frente a Bosnia, había 100.000 argentinos que coparon Rio de Janeiro. Y seguramente asi serán las presentaciones sucesivas de la Selección argentina de fútbol.
Pero a miles de kilómetros de distancia, en La Haya, Holanda, LAS LEONAS conseguían un nuevo podio en un Mundial. Algo que las distingue desde el año 2000 cuando con Cachito Vigil conseguían su primer medalla Olímpica. No había ni 1000 argentinos allí, pero, sí muchos en silencio aquí.
En el “otro Mundial” Las Leonas ratifican que son potencia mundial. Que son referencia absoluta en este deporte, no bajando de un podio en un Mundial o un Juego Olímpico, como dije anteriormente, desde el año 2000.
Y lo más sobresaliente de esta historia es que el fuego sagrado se mantiene, y el juego también, ante rivales que tienen recursos infinitamente superiores a ellas.
El párrafo aparte es LUCIANA AYMAR, el MESSI del hockey femenino. Que se retiró del seleccionado dejando una huella estelar, muy difícil de reemplazar, al menos por los próximos años.
En el “otro mundial" los hombres también marcaron la historia. Porque su mejor actuación en un Mundial de hockey masculino, había sido un sexto puesto en el año 2002. Y ahora terminaron terceros. Ganándole a los mejores y animándose a soñar a lo grande. Animándose a salir de la sombra de las Leonas, y empezar a marcar su propio camino, independiente de ellas.
En el “otro Mundial" este fin de semana cosechó dos podios, en dos mundiales, y eso vale. Aunque para muchos, el deporte solo pase por Brasil.
En el “otro mundial” hace una semana Maravilla Mártinez, nos tuvo en vilo, preocupados, angustiados y hasta tristes, con la cantidad de trompadas que recibía del puertorriqueño Cotto.
Perdió el título del mundo. Pero le tenemos que agradecer su carrera. Silenciosa y exitosa. En silencio, ante la ignorancia del público, que recién lo descubrió en aquel combate memorable contra Chavez Jr.
Lo de Maravilla Mártinez es extraordinario. Implacable. Majestuso. Y el tiempo se encargará de ponerlo en su lugar.
Pero en este “otro mundial” Maravilla, peleó en le meca del boxeo, en el Madison Square Garden en Nueva York repleto de gente que pagó fortunas para verlo, y millones que lo admiraron, pese a su traspié, por televisión. Gracias Maravilla.
Ni hablar de Ginobili. ¿Qué se puede decir de él? Todos hablan de Messi. ¿Y él?
Cuatro anillos de NBA. Pura humildad. Puro sacrificio. Gran jugador. Hoy más lector del juego que otra cosa. El técnico de los Spurs adentro de la cancha. Lider, adentro y afuera del vestuario. Ejemplo de deportista y de persona.
En este “otro partido” Ginobili también ocupa esta columna. Cómo no lo va a ocupar. Cómo no vamos a hablar de el.
Se le frustró la temporada pasada. Lejos de bajar los brazos, duplicó esfuerzos y sumó. Incluso con una sonrisa, cuando Popovich le dijo que arrancaba la temporada como suplente. Majestuso, Manu. Genio. Gracias
Y en el “otro mundial” también podemos hablar del equipo argentino de vóley, que con el gran Julio Velasco pelea en la World League tratando de volver a los primeros planos del Vóley Mundial.
Hay para hablar y mucho para escribir. Tomé casos emblemáticos de estos días, donde el deporte argentino es referencia y súper protagonista. Para valorar y disfrutar.
Para entender que, más allá del Mundial de Fútbol, hay otros gladiadores, que al igual que los de Sabella, con menos marketing, también se codean con los mejores.
Gracias.

