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Sin Mundial, así se vive en Estados Unidos

Sin Mundial, así se vive en Estados Unidos
Miércoles 25 de Junio de 2014
Aterricé en Miami. Tierra de latinos. Nadie habla inglés, y pocos de fútbol. Aunque comparándolo con los otros lugares que les contaré después, era Rio de Janeiro. Luego de unas horas, directamente a Ohio.
Rodeado de unos amigos colombianos pude combatir el hermetismo que planteaba ese estado para con el Mundial. Nadie, absolutamente nadie, se mostraba interesado por lo que sucedía en Brasil. Salvo nosotros. Que refugiados en el cuarto del hotel, pudimos ver algo de la inauguración.

De vuelta en Rio de…digo Miami, pude ver el debut contra Bosnia con amigos. Lo que fue mi última bocanada de aire futbolero.

De allí, a recorrer parte de la costa de la Florida. Pompano Beach, Palm Beach, y Daytona Beach, si todos lugares con playa, ninguno con fútbol. Cada paso que me alejaba de la “tierra de latinos”, sentía que me alejaba del Mundial. Fox News, en todas las pantallas, ESPN o Fox Sports, solo en mi computadora o Tablet.
Llegado a Tallahassee –extremo norte de Florida-, concluí definitivamente que la FIFA nos había mentido. Según informó el máximo organismo del fútbol, Estados Unidos fue el segundo país –después de Brasil-, que más entradas recibió para el Mundial, con 154.412 tickets. Pero es imposible, si acá a nadie le interesa el Mundial. Miran baseball, básquet, noticias, cualquier cosa, menos el Mundial.

La situación se va poniendo peor cuando mi estadía tiene un punto en Mississippi. Especialmente, me tomé el trabajo de recorrer diferentes lugares para comer. Todos tenían pantallas planas muy grandes. Ninguno el Mundial.
Segundo partido: Argentina-Irán. Lo vi solo en el cuarto del hotel. Mi gritó de gol fue tan inesperado que se acercaron a preguntarme si pasaba algo. “Claro, gol de Messi en el minuto noventa”, les respondí. “¿Messi? ¿Minuto 90?”, con incredulidad me dejaron ser.

Arkansas me abrió sus puertas, esas que no les abrió a Brasil 2014, y me invitó a disfrutar de su verde, de su gente, pero no del Mundial.

Aunque para ser honesto, les confieso que finalmente encontré un lugar donde mirar los partidos, “Applebee’s”. Mis mayores respetos para los managers de ese lugar. Aquí sí, “se respira fútbol”.

Todas las pantallas del restaurant pasando los partidos del Mundial, y curiosamente, ninguna persona prestando atención. O una sola, yo. Golazo de Holanda, miró a los costados, ni enterados. Despedida digna la de España ante el rotundo fracaso de la eliminación. Mira a los costados, nada. Mordisco de Suárez, y gol de Godín. Ahora sí, los agarré. Pero no, nada.

Llega un nuevo partido de la Argentina, y mi ilusión se renueva. Ojalá esta vez, nos les llame la atención mi grito de gol.