Jueves 19 de Junio de 2014
Para mí es un enorme placer compartir este momento con ustedes y contarles esta experiencia con mi hijo en conjunto con Weber en pro de lo deportivo y social.
Esta unión en común de los Weber tiene un denominador común que se llama VÓLEY O VOLEIBOL, como se quiera llamarlo.
El vóley es una pasión desde chico, con la tira de inferiores, con el alfajor y coca en la confitería del club (RIVER PLATE) para después quedarte a ver la primera, todos los sábados eran parecidos y también se fue pasando de generación en generación, el vóley sabe mucho de PADRE A HIJO de vivir estos momentos y disfrutarlos con nuestros hijos.
A través de los años nuestro deporte, como muchos, fue tomando otra dimensión sobre todo en lo profesional, pero nunca fue perdiendo su esencia que es la familia y el traspaso a la siguiente generación.
Hoy el vóley está en un gran momento con la selección entre las mejores y una gran liga nacional, con muchísimos chicos y chicas jugando a este deporte increíble .
Hoy después de muchos años en el vóley profesional y de recibir mucho, ¡llegó el momento de dar! Y todo gracias a empresa fantástica que se llama weber que me dio la posibilidad, junto con mi hijo, de ayudar a quienes lo necesitan. Trabajando con los clubes de barrio. Algo tan viejo pero necesario como los clubes de barrio, que en los tiempos que corren son los más necesitados ya que ayudan y albergan a muchísimos chicos y chicas en pro del deporte .
En conjunto con mi hijo Martín estamos en este proyecto fantástico que va a dejar una Huella increíble de donde se lo mire.
Si todos ponemos nuestro granito como lo está haciendo Weber, ¡podemos ser un país espectacular!
¡Qué lindo es ayudar!
¡Abrazo grande!
Javier y Martín Weber
Esta unión en común de los Weber tiene un denominador común que se llama VÓLEY O VOLEIBOL, como se quiera llamarlo.
El vóley es una pasión desde chico, con la tira de inferiores, con el alfajor y coca en la confitería del club (RIVER PLATE) para después quedarte a ver la primera, todos los sábados eran parecidos y también se fue pasando de generación en generación, el vóley sabe mucho de PADRE A HIJO de vivir estos momentos y disfrutarlos con nuestros hijos.
A través de los años nuestro deporte, como muchos, fue tomando otra dimensión sobre todo en lo profesional, pero nunca fue perdiendo su esencia que es la familia y el traspaso a la siguiente generación.
Hoy el vóley está en un gran momento con la selección entre las mejores y una gran liga nacional, con muchísimos chicos y chicas jugando a este deporte increíble .
Hoy después de muchos años en el vóley profesional y de recibir mucho, ¡llegó el momento de dar! Y todo gracias a empresa fantástica que se llama weber que me dio la posibilidad, junto con mi hijo, de ayudar a quienes lo necesitan. Trabajando con los clubes de barrio. Algo tan viejo pero necesario como los clubes de barrio, que en los tiempos que corren son los más necesitados ya que ayudan y albergan a muchísimos chicos y chicas en pro del deporte .
En conjunto con mi hijo Martín estamos en este proyecto fantástico que va a dejar una Huella increíble de donde se lo mire.
Si todos ponemos nuestro granito como lo está haciendo Weber, ¡podemos ser un país espectacular!
¡Qué lindo es ayudar!
¡Abrazo grande!
Javier y Martín Weber

