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Ser mucho más que jugadores

Ser mucho más que jugadores
Miércoles 12 de Marzo de 2014
Muchos de ellos son estrellas. Otros no llegan a serlo, pero son futbolistas que se destacan. Mientras que hay varios que son simples trabajadores que se ha dedicado al fútbol. Lo que une a todos ellos, sea cual sea la división, y el equipo donde jueguen, es que representan a una Institución.

Allí no importa cuánta plata cobren, que tan bien jueguen, o quien sea la estrella, todos tienen que moverse bajo la órbita de los valores y las reglas del club.

Porque una Institución deportiva, en este caso, es trasmisora de valores. Miles de personas se ven representadas en ellas. Además, con esos argumentos las empresas se sienten atraídas y deciden vincularse con tal o cual club. Pero, si quienes forman parte de la Institución no llevan a la práctica los valores que se dicen pregonar, esto se pierde. Se tira por la borda.

Sin dudas, lo que sucedió en Boca Juniors estos últimos días, es una clara demostración de cómo los principales protagonistas, que son los jugadores, quienes se deberían preocupar por jugar y hacer que el deporte sea cada vez más popular, pueden perjudicar al club en general, y al funcionamiento de diferentes áreas o específicamente de los Departamentos de Marketing y Comunicación.

Un problema de vestuario jamás debe salir de allí. Negar que existan es imposible. Suceden en una familia, en un grupo de amigos, o en cualquier oficina. Son problemas de convivencia que pueden suceder en cualquier grupo. Pero ellos, los futbolistas, tienen una responsabilidad mayor, por eso deben cuidarse al extremo. Y aquí no nos quedamos en problemas de vestuario simplemente, los jugadores deben comprender como es el negocio para saber que deben tratar bien a la prensa, ser respetuosos con los hinchas, y patrocinadores del club. En fin, colaborar permanentemente para esa industria del fútbol, y del entretenimiento.

Por ejemplo, el mismo día que explotó la bomba sobre la pelea entre Agustín Orion, y Pablo Ledesma, Boca Juniors presentaba su escuela en New York, Estados Unidos. Adivinen que noticia se destacó más.

Daniel Angelici, presidente de Boca Juniors, fue claro y conciso: "Se daña la imagen del club". Luego de esto, nada más hay que aclarar. Los futbolistas deben ser conscientes del lugar que ocupan, en caso que no lo sean, los clubes deben capacitarlos para que lo entiendan. Y si aun así, continúan fallando, se los debe sancionar.

Lo vemos en la NBA, como se cuida allí el comportamiento de todos los jugadores, sean estrellas o novatos, y en paralelo, como se castiga cada desviación de las normas. Pero claro, allá las normas son claras. Los jugadores firman contratos que se respetan de la primera a la última letra. Con las reglas claras, la situación es más fácil de manejar. Y allá también son concientes de que cada uno de los integrantes que componen esta industria es responsable de que la misma se mantenga integra.

Lo que sucedió en Boca debe sentar un precedente no solo para la Institución xeneize, todos los dirigentes deben tomar nota de esto. Porque hoy le pasó a Boca, pero si no hacen nada, mañana puede ser cualquier club…