Miércoles 18 de Junio de 2014
Hace una semana, y por los próximas tres, el mundo deportivo en su totalidad habla, y hablará del Mundial de Fútbol que se está disputando en Brasil. Candidatos, sorpresas, lesiones, apariciones. Todo gira y girará en torno a eso.
Pero, este domingo vimos cómo una vez más San Antonio Spurs, lograba hacer más fuerte un mensaje que vienen predicando hace muchos años ya, pero que lamentablemente, a veces hace falta ganar para fortificarlo.
El equipo. Tan simple, y tan complejo como eso. Una necesidad básica del ser humano aplicada a un deporte. Vivimos en sociedad. Cada familia, cada lugar de trabajo, cada grupo de amigos, todo es un equipo. Todo funciona mejor en armonía, con confianza, y buena predisposición. Pero, imagínense lo difícil que es aplicarlo al deporte, que muchas veces en las mismas familias no puede ponerse en práctica.
Lo primero que se debe lograr es el sentido de pertenencia. Es decir, que cada uno sienta que esta defendiendo “su” lugar en el mundo. Los invito, aplíquenlo en sus empresas. Luego, hay que establecer reglas de convivencia que todos y cada uno de ellos respeten, sin importar el “valor” de cada uno. Obviamente, que hablando de deporte hay ciertas excepciones que hacer. Julio Velasco, por ejemplo, aclara que en un equipo es imposible tratar a todos por igual, porque no son todos iguales. Lo que no quita, que todos convivan bajo las mismas reglas.
Con esas dos premisas, gran parte del trabajo está hecho. Eso, Gregg Popovich lo sabía, y por eso convenció a sus jugadores de aplicarlo a la perfección. Para esto, eligió a Tim Duncan, Tony Parker, y Manu Ginobili como principales embajadores de su idea. Las estrellas iban a dar el ejemplo.
Popovich, está en los Spurs desde el año 1996 como entrenador principal, y desde eso momento a hoy, ya cosechó 5 anillos de la NBA. Este último, luego de perder el año pasado en el séptimo juego frente a los Miami Heat. Todo eso, lo hizo bajo el mismo concepto: el equipo por sobre todas las cosas.
Para entender, este concepto, Diego Morini en canchallena, explicó: “Las estrellas de los Spurs aceptan cobrar menos para mantener el bloque. Tim Duncan renovó en el 2012 por tres temporadas a cambio de 30 millones de dólares en total. Es posible que su edad en ese momento (36 años) haya colaborado en la negociación para la reducción, pero no deja de ser significativa la baja en el salario: cobró, desde la temporada 2007-2008, unos 20 millones por temporada. Ginóbili, también es un buen ejemplo, porque rebajó el sueldo a la mitad (de 14 millones por temporada a 14 por dos años). Estas rebajas permitieron renovarle sus contratos a Green, Diaw y Splitter, y mantener el nivel del equipo.”
Pero, sin dudas, esto va más allá de lo económico. La insaciable sed de ganar, combinada con la humildad y el sacrifico, logran que estas estrellas comprendan y apliquen el sentido del equipo.
En la ceremonia, con el título en la mano, cuando Manu Ginobili, tuvo el micrófono dijo, entre otras cosas: “Somos un equipo. No importa quien juegue o anote, somos un equipo”.
Así se puede ganar. Así se debe ganar. No solo en la cancha, también en tu casa, en la oficina, o con tus amigos. Siendo un equipo…
Pero, este domingo vimos cómo una vez más San Antonio Spurs, lograba hacer más fuerte un mensaje que vienen predicando hace muchos años ya, pero que lamentablemente, a veces hace falta ganar para fortificarlo.
El equipo. Tan simple, y tan complejo como eso. Una necesidad básica del ser humano aplicada a un deporte. Vivimos en sociedad. Cada familia, cada lugar de trabajo, cada grupo de amigos, todo es un equipo. Todo funciona mejor en armonía, con confianza, y buena predisposición. Pero, imagínense lo difícil que es aplicarlo al deporte, que muchas veces en las mismas familias no puede ponerse en práctica.
Lo primero que se debe lograr es el sentido de pertenencia. Es decir, que cada uno sienta que esta defendiendo “su” lugar en el mundo. Los invito, aplíquenlo en sus empresas. Luego, hay que establecer reglas de convivencia que todos y cada uno de ellos respeten, sin importar el “valor” de cada uno. Obviamente, que hablando de deporte hay ciertas excepciones que hacer. Julio Velasco, por ejemplo, aclara que en un equipo es imposible tratar a todos por igual, porque no son todos iguales. Lo que no quita, que todos convivan bajo las mismas reglas.
Con esas dos premisas, gran parte del trabajo está hecho. Eso, Gregg Popovich lo sabía, y por eso convenció a sus jugadores de aplicarlo a la perfección. Para esto, eligió a Tim Duncan, Tony Parker, y Manu Ginobili como principales embajadores de su idea. Las estrellas iban a dar el ejemplo.
Popovich, está en los Spurs desde el año 1996 como entrenador principal, y desde eso momento a hoy, ya cosechó 5 anillos de la NBA. Este último, luego de perder el año pasado en el séptimo juego frente a los Miami Heat. Todo eso, lo hizo bajo el mismo concepto: el equipo por sobre todas las cosas.
Para entender, este concepto, Diego Morini en canchallena, explicó: “Las estrellas de los Spurs aceptan cobrar menos para mantener el bloque. Tim Duncan renovó en el 2012 por tres temporadas a cambio de 30 millones de dólares en total. Es posible que su edad en ese momento (36 años) haya colaborado en la negociación para la reducción, pero no deja de ser significativa la baja en el salario: cobró, desde la temporada 2007-2008, unos 20 millones por temporada. Ginóbili, también es un buen ejemplo, porque rebajó el sueldo a la mitad (de 14 millones por temporada a 14 por dos años). Estas rebajas permitieron renovarle sus contratos a Green, Diaw y Splitter, y mantener el nivel del equipo.”
Pero, sin dudas, esto va más allá de lo económico. La insaciable sed de ganar, combinada con la humildad y el sacrifico, logran que estas estrellas comprendan y apliquen el sentido del equipo.
En la ceremonia, con el título en la mano, cuando Manu Ginobili, tuvo el micrófono dijo, entre otras cosas: “Somos un equipo. No importa quien juegue o anote, somos un equipo”.
Así se puede ganar. Así se debe ganar. No solo en la cancha, también en tu casa, en la oficina, o con tus amigos. Siendo un equipo…

