Sabemos que gran parte de los amantes de la actividad física han estado expuestos a altas temperaturas en alguna ocasión. En verano los días son más largos por lo que muchos corredores y deportistas aprovechan ésta época del año para salir a entrenar al aire libre, aunque a veces esto les lleve a hacerlo expuestos a temperaturas superiores a 30 grados o con mucha humedad.
Pero,... ¿Que sucede con nuestra fisiología cuando entrenamos con altas temperaturas?
Aumento de la frecuencia cardíaca: El incremento de la temperatura de la piel provoca el ascenso de la frecuencia cardíaca.
Mayor sudoración: favoreciendo la pérdida de sodio, potasio y otros minerales.
Aumento de la producción de ácido láctico.
Mayor producción de adrenalina y noradrenalina.
Además, el cuerpo de todos los que practican deporte en verano expuestos a altas temperaturas experimenta procesos como:
Sensación extrema de sed: Boca pastosa.
Calambres: en los músculos y problemas digestivos.
Aumenta la sensación de fatiga: Incapacidad para mantener el ritmo.
‘Abrigo de piel’: La piel se calienta y nos provoca un calor extremo.
Dolor de cabeza y desorientación: asociada a la deshidratación.
Algunos estudios recientes han encontrado relación directa entre la hipertermia (aumento de la temperatura corporal) y el sistema nervioso central, demostrando que el cerebro tiene un alto impacto en la sensación de fatiga en condiciones climáticas de mucho calor.
Sin embargo, existen formas de prevenir los efectos negativos del calor para los que no tengan más opciòn que salir a entrenar en horas sofocantes:
Hidratarse antes de salir: Muy importante la ingesta de líquidos y minerales (incluido sodio).
Reducir el ritmo: A menos velocidad, el cuerpo percibirá una sensación de fatiga menor, por lo que el entrenamiento seguirá siendo útil.
Mojarse: Si existe la posibilidad, puede ser útil reducir la temperatura corporal refrescando con agua ligeramente la piel.
Usar ropa transpirable: gorras y todo tipo de indumentaria que pueda favorecer la termo-regulación.
Buscar rutas que te brinden la posibilidad de reponer líquidos: fuentes, bares y si no es posible, salir con compañeros y evitar recorridos solitarios, recomendable por si sufres algún golpe de calor.
Hidratación posterior imprescindible: Reponer líquidos post-esfuerzo provoca una sensación de recuperación agradable. Compruébalo y notarás la diferencia.
Puedes ir entrenando al cuerpo a salir con calor de forma progresiva y siempre correctamente asesorado por un entrenador idòneo.
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