Martes 12 de Noviembre de 2013
La reflexión, el arte de decir lo prudente a tiempo y la conversión de un deportista en referente de sus compañeros y del público consumidor, sugieren los perfiles de la madurez de un atleta. Alegre, desenfadado en la misma proporción que usa su agudeza para el concepto, Patricio Albacete (32, 9.2.1981) recorrió su relación con el rugby en una charla con S&E tan singular como lo es su momento deportivo. La emoción por el reconocimiento a su trayectoria que formalizó hace días la Legislatura Porteña, declarándolo “Personalidad Destacada del Deporte” en medio de un salón completo y enfervorizado que lo acompaño a recibir la distinción, confiesa la admiración que contagia y, también, expuso la fibra del Pato cuando el vicepresidente primero, Cristian Ritondo, aseguró que, “Albacete sintetiza los valores que da el rugby" y subrayó la dedicación de Patricio para entrenar a los chicos que se forman en su club de origen, el Manuel Belgrano. Después, la ovación para el segunda línea de Los Pumas, aún conmovido y gratificado.
Ahora, el presente
-¿Cuáles son los primeros recuerdos de la experiencia francesa?
-Llegué en 2003 y siempre me tocó jugar en equipos del sur, donde el rugby es más popular que en el norte. El primer club fue Colomiers, que está una ciudad chiquita, perteneciente a Toulouse. En ese momento tenía un equipo que estaba en primera división y que hoy milita en segunda. Es un club chico, familiar. A mí me interesaba estar ahí, a pesar de que tenía propuestas de otros clubes. Siendo joven, preferí sumar minutos de juego para ganar experiencia sabiendo que en un club más grande vas a ser más suplente que titular.
-¿Fuiste de los primeros en jugar en el exterior?
-Sí, porque hubo una primera camada que viajó, la del 99, integrada por Gonzalo Quesada, Gonzalo Longo, Pichot y Rolando Martín. Yo participé de la segunda, cuando todavía no se iban muchos jugadores afuera. Fue algo nuevo que me abríó las puertas a un montón de cosas. Tenía 21 años y generaba miedo irse hacia algo desconocido. Fue espectacular, no me arrepiento de nada porque viví una experiencia hermosa. Firmé por dos años porque en Europa no se negocia tanto y es muy raro que se firme un vínculo de una sola temporada. Es posible que al final de la carrera se cierren contratos de un año para ver cómo va respondiendo el jugador. Pensé en irme aceptando que, si no me sentía bien, al cabo de un año volvía. De todos modos, volverme era como un fracaso personal. Me fui diciéndome que si lo hacía, era para tratar de triunfar, de seguir avanzado para desarrollarme como jugador. Mi día era así: teníamos dos entrenamientos por día. A la mañana iba al club, entrenaba y luego almorzábamos con el grupo, lo que me permitió conocer a los demás jugadores. Después, descansábamos un poco y a la tarde, otro entrenamiento. Me dieron un departamento y un auto, como lo habíamos acordado en el contrato. Estaba bueno porque te permitía moverte, conocer la ciudad, relacionarte”.
-El camino te llevó del desencanto al éxito…
-Es que justo ese año (2003), el club tuvo una crisis financiera. El presidente falleció y, supuestamente, quien lo suplantó iba a aportar €2 millones al presupuesto, pero no lo hizo. Así, el equipo descendió a tercera división. Yo tenía una cláusula liberatoria en mi contrato, la cual decía que si la institución dejaba la primera o la segunda categoría, quedaba libre. Me llegaron otras propuestas y me decidí por el Section Paloise (2004-2006), que es otra entidad de primera, llena de historia, ubicada a 200 kilómetros de Toulouse. Ahí jugué dos años y, al principio de mi primera temporada, me vino a buscar el Stade Toulousain, que es una institución grande de Europa, el que más títulos consiguió en Francia y en el continente. Es como el Barsa del rugby. Era 2004 cuando me contactaron pero tuve que esperar mis dos años de contrato en Paloise. Finalmente, fui a Toulousain en 2006 y allí sigo hasta hoy”.
-¿Cómo es el contrato con Toulousain?
-El primero fue de tres años. Pero a las dos temporadas, me ofrecieron renegociar y firme por tres más. Y después de esos tres años, firmé un vínculo por cuatro años, por lo que me quedan, todavía, dos de esas cuatro temporadas. Toulousain es un equipo donde viví experiencias increíbles. En siete años ganamos tres veces el campeonato de Francia (2008, 2011, 2012) y una vez la copa de Europa (2010). Todos los años luchamos por esos títulos con un grupo compuesto por jugadores internacionales de primera línea. En Toulouse es mucho más importante el rugby que el fútbol, se vive con una pasión increíble. En algún momento tuve ganas de probar jugar en el rugby inglés pero ha decaído y hoy el campeonato más interesante es el francés. No sólo por el nivel económico sino porque atrae a todas las estrellas, a los mejores jugadores y es el más exigente. Dura diez meses y, a su vez, jugás la Copa de Europa más los partidos con el seleccionado. Entonces, es un campeonato largo y hay equipos que, por momentos, están muy bien y después muy débiles. Hay que ser muy constante para tener buenos resultados. Hay mucho desgaste.
-¿La relación con las de marcas es similar a la que existe en el fútbol europeo?
-Hay que entender que en el tema patrocinio, el rugby está a años luz de distancia del fútbol. Allá se sigue mucho nuestro deporte, el cual es profesional desde 1995. Hay situaciones que se están modificando pero no se manejan las mismas sumas de dinero que en el esponsoreo del fútbol. Las empresas se interesan mucho en el rugby y cada vez hay más marcas ligadas. Toulouse, por ejemplo, es uno de los equipos que más patrocinios tiene, con Peugeot, que esta hace años, y Nike como los más reconocidos. Después hay muchísimos sponsors más pequeños que aportan para hacer posible la estabilidad del club. En otros equipos, existen sponsors mayoritarios que destinan mucho dinero, lo que genera un riesgo porque si esa empresa decide retirarse, la institución se cae. Toulouse, al tener muchísimos patrocinios pequeños, no sufre el retiro de alguna marca, logrando tener estabilidad permanente.
Tiempo de selección
-¿Las camada de jugadores internacionales hicieron crecer a Los Pumas?
-Sí, nos hizo muy bien ir a probar al rugby profesional. No sólo por el tema cultural y luego por descubrir otro sistema de entrenamiento. Estás jugando en el primer nivel y eso te hace crecer mucho como jugador y no me cabe duda que en 2007, cuando se junto ese grupo de chicos jóvenes con otros jugadores de experiencia, el resultado que se obtuvo fue debido a nuestro desarrollo en el rugby profesional. De todos modos, sigue existiendo grandes diferencias con equipos como Nueva Zelanda aunque no podemos olvidar que hace dos años que los All Blacks no pierden un partido. Pero esta bueno jugar contra ellos porque vas aprendiendo y eso te marca los puntos sobre los que tenés que progresar.
-¿Cuál es tu balance del segundo Rugby Championship?
-Fue complicado, raro. Sabíamos que iba a tornarse más duro que el primero porque los adversarios nos conocían más. Como el año pasado nos fue mejor de lo que la gente pensaba, para este se generó más presión para ganar. Allí estuvo más complejo. En el primer partido, en Sudáfrica, arrancamos con el pie izquierdo. Fue un mal encuentro y el equipo tuvo que dejar muchas energías para levantar lo que vino después que, entiendo, se resolvió bien. Estábamos creciendo hasta los partidos con los All Blacks, donde se jugó bien e, incluso, durante un tramo largo lo íbamos ganando. Creo que, lamentablemente, terminamos mal ante Australia, que era una oportunidad para estar más cerca.
-¿Lo mejor que realizaron Los Pumas estuvo en el medio de la competencia?
-Sí, estoy completamente de acuerdo. Es algo que a nosotros nos deja un gusto amargo, porque nos hubiese gustado terminar mejor.
-¿Al equipo lo ves parecido al de 2007?
-Es difícil comprar equipos. En 2007 hubo una camada de jugadores grandes con mucha experiencia y jóvenes que veníamos con un determinado roce porque la mayoría hacia cuatro años que jugábamos en Francia. Así se mezclaron todas las ganas de los más chicos junto a la experiencia de los mayores, que supieron cómo llevarnos. Ahora es más difícil, hay más espacio entre las generaciones de jugadores, las cosas cambiaron. A lo mejor falta, también, que vayan surgiendo rugbiers en algunos puestos. Es el segundo año que jugamos el Rugby Championship. Las tres mejores selecciones del mundo están acostumbradas a hacerlo y tenemos que aprender para acomodarnos a ese ritmo. Nosotros jugamos con equipos del hemisferio norte y esta clase de competencia nos cuesta.
-¿Cómo es la relación con la UAR?
-Creo que mejoró la relación porque la UAR escucha más sobre las necesidades de los jugadores. De todos modos, falta mucho por hacer, en especial si queremos estar al nivel de los equipos que mencionamos. A nosotros se nos exige llegar a ese nivel y cuando no lo estamos, se nos critica. Pero si queremos alcanzar el objetivo de igualar a los mejores, tenemos que hacerlo en todos los aspectos y contextos: dirigenciales, entrenadores y demás. No sólo los jugadores, todo el resto tiene que acompañar más.
Paso seguro.
Patricio Albacete hizo su debut en Los Pumas en el Campeonato Sudamericano de 2003, en Montevideo. Luego, fue parte del equipo mayor que venció a Francia en Buenos Aires y también participó de los seleccionados argentinos M19 y M21, siendo capitán en ambos conjuntos. El Pato jugó tres mundiales con Los Pumas (2003, 2007 y 2011), logrando en 2007 la medalla de bronce luego del triunfo sobre los franceses, que eran locales, en el histórico partido donde se dirimió el tercer puesto. En la Argentina, estuvo en Manuel Belgrano, en 2003 y, posteriormente, emigró a Francia para jugar, primero, en Colomiers; luego en Section Paolise y, en la actualidad, en el Stade Tolousain de Tolouse, donde se consagró campeón de Francia en 2008, 2011 y 2012, consiguiendo la Copa de Europa en 2010.
Los 125 kilos de Patricio, que parecen conformes en sus dos metros de altura, guardan historias que definen al jugador de rugby y también informan sobre la coherencia, el pensamiento del atleta, su capacidad docente y la advertencia de su felicidad por lo que ha logrado. El Pato Albacete, entonces, en cinco definiciones.
Uno, el capitán.
“He tenido la suerte de ser capitán en los seleccionados juveniles y ahora en el seleccionado mayor, en algunos partidos amistosos. La elección me excede, la hacen los entrenadores. Creo que el capitán que hay ahora (Corcho Fernández Lobbe) está haciendo muy bien las cosas. A veces hay seleccionados con subcapitanes oficiales pero entiendo que en los últimos dos años, no se nombraron subcapitanes oficialmente, así que es el entrenador quien decide al que ocupará ese puesto”.
Dos, el retiro de Tati Phelan.
“Veremos quién vendrá. A mi me gustaría que se mantenga la línea porque a dos años del Mundial, cambiar todo sería muy brusco. Es importante mantener a gente capacitada que está hoy en el equipo. Cambiar todo de cero puede llegar a ser contraproducente. Es raro que un entrenador se vaya a los dos años debido a que, generalmente, se firman contratos de Mundial a Mundial”.
Tres, el Mundial que viene
“La verdad es que me gustaría apuntar al próximo Mundial. Y después, seguramente, jugaría, quizá, un año más pero creo que también que hay que dar un paso al costado para cederle el lugar a chicos jóvenes que vienen y se tienen que foguear y prepararse.”
Cuatro, el estudio
“Me queda un año de la carrera de Licenciatura en Administración de Empresas y me gustaría terminarla por una promesa que le hice a mi papá y no porque me vea en una oficina, haciendo horario de 9 a 18. Tengo varios proyectos afuera del rugby como el de invertir en empresas de tecnología y software. Formé una sociedad con un amigo y son cosas interesantes que el día de mañana me gustaría desarrollar.”
Cinco, el final
“Uno quiere terminar donde empezó. Porque creo que el jugador argentino, al irse afuera, se queda con el gustito de haberse perdido algo, de jugar durante su carrera con sus amigos, con los de su club, y es lindo volver a las raíces y poder aportarle al club que te formó. Es una especie de agradecimiento”.
Ahora, el presente
-¿Cuáles son los primeros recuerdos de la experiencia francesa?
-Llegué en 2003 y siempre me tocó jugar en equipos del sur, donde el rugby es más popular que en el norte. El primer club fue Colomiers, que está una ciudad chiquita, perteneciente a Toulouse. En ese momento tenía un equipo que estaba en primera división y que hoy milita en segunda. Es un club chico, familiar. A mí me interesaba estar ahí, a pesar de que tenía propuestas de otros clubes. Siendo joven, preferí sumar minutos de juego para ganar experiencia sabiendo que en un club más grande vas a ser más suplente que titular.
-¿Fuiste de los primeros en jugar en el exterior?
-Sí, porque hubo una primera camada que viajó, la del 99, integrada por Gonzalo Quesada, Gonzalo Longo, Pichot y Rolando Martín. Yo participé de la segunda, cuando todavía no se iban muchos jugadores afuera. Fue algo nuevo que me abríó las puertas a un montón de cosas. Tenía 21 años y generaba miedo irse hacia algo desconocido. Fue espectacular, no me arrepiento de nada porque viví una experiencia hermosa. Firmé por dos años porque en Europa no se negocia tanto y es muy raro que se firme un vínculo de una sola temporada. Es posible que al final de la carrera se cierren contratos de un año para ver cómo va respondiendo el jugador. Pensé en irme aceptando que, si no me sentía bien, al cabo de un año volvía. De todos modos, volverme era como un fracaso personal. Me fui diciéndome que si lo hacía, era para tratar de triunfar, de seguir avanzado para desarrollarme como jugador. Mi día era así: teníamos dos entrenamientos por día. A la mañana iba al club, entrenaba y luego almorzábamos con el grupo, lo que me permitió conocer a los demás jugadores. Después, descansábamos un poco y a la tarde, otro entrenamiento. Me dieron un departamento y un auto, como lo habíamos acordado en el contrato. Estaba bueno porque te permitía moverte, conocer la ciudad, relacionarte”.
-El camino te llevó del desencanto al éxito…
-Es que justo ese año (2003), el club tuvo una crisis financiera. El presidente falleció y, supuestamente, quien lo suplantó iba a aportar €2 millones al presupuesto, pero no lo hizo. Así, el equipo descendió a tercera división. Yo tenía una cláusula liberatoria en mi contrato, la cual decía que si la institución dejaba la primera o la segunda categoría, quedaba libre. Me llegaron otras propuestas y me decidí por el Section Paloise (2004-2006), que es otra entidad de primera, llena de historia, ubicada a 200 kilómetros de Toulouse. Ahí jugué dos años y, al principio de mi primera temporada, me vino a buscar el Stade Toulousain, que es una institución grande de Europa, el que más títulos consiguió en Francia y en el continente. Es como el Barsa del rugby. Era 2004 cuando me contactaron pero tuve que esperar mis dos años de contrato en Paloise. Finalmente, fui a Toulousain en 2006 y allí sigo hasta hoy”.
-¿Cómo es el contrato con Toulousain?
-El primero fue de tres años. Pero a las dos temporadas, me ofrecieron renegociar y firme por tres más. Y después de esos tres años, firmé un vínculo por cuatro años, por lo que me quedan, todavía, dos de esas cuatro temporadas. Toulousain es un equipo donde viví experiencias increíbles. En siete años ganamos tres veces el campeonato de Francia (2008, 2011, 2012) y una vez la copa de Europa (2010). Todos los años luchamos por esos títulos con un grupo compuesto por jugadores internacionales de primera línea. En Toulouse es mucho más importante el rugby que el fútbol, se vive con una pasión increíble. En algún momento tuve ganas de probar jugar en el rugby inglés pero ha decaído y hoy el campeonato más interesante es el francés. No sólo por el nivel económico sino porque atrae a todas las estrellas, a los mejores jugadores y es el más exigente. Dura diez meses y, a su vez, jugás la Copa de Europa más los partidos con el seleccionado. Entonces, es un campeonato largo y hay equipos que, por momentos, están muy bien y después muy débiles. Hay que ser muy constante para tener buenos resultados. Hay mucho desgaste.
-¿La relación con las de marcas es similar a la que existe en el fútbol europeo?
-Hay que entender que en el tema patrocinio, el rugby está a años luz de distancia del fútbol. Allá se sigue mucho nuestro deporte, el cual es profesional desde 1995. Hay situaciones que se están modificando pero no se manejan las mismas sumas de dinero que en el esponsoreo del fútbol. Las empresas se interesan mucho en el rugby y cada vez hay más marcas ligadas. Toulouse, por ejemplo, es uno de los equipos que más patrocinios tiene, con Peugeot, que esta hace años, y Nike como los más reconocidos. Después hay muchísimos sponsors más pequeños que aportan para hacer posible la estabilidad del club. En otros equipos, existen sponsors mayoritarios que destinan mucho dinero, lo que genera un riesgo porque si esa empresa decide retirarse, la institución se cae. Toulouse, al tener muchísimos patrocinios pequeños, no sufre el retiro de alguna marca, logrando tener estabilidad permanente.
Tiempo de selección
-¿Las camada de jugadores internacionales hicieron crecer a Los Pumas?
-Sí, nos hizo muy bien ir a probar al rugby profesional. No sólo por el tema cultural y luego por descubrir otro sistema de entrenamiento. Estás jugando en el primer nivel y eso te hace crecer mucho como jugador y no me cabe duda que en 2007, cuando se junto ese grupo de chicos jóvenes con otros jugadores de experiencia, el resultado que se obtuvo fue debido a nuestro desarrollo en el rugby profesional. De todos modos, sigue existiendo grandes diferencias con equipos como Nueva Zelanda aunque no podemos olvidar que hace dos años que los All Blacks no pierden un partido. Pero esta bueno jugar contra ellos porque vas aprendiendo y eso te marca los puntos sobre los que tenés que progresar.
-¿Cuál es tu balance del segundo Rugby Championship?
-Fue complicado, raro. Sabíamos que iba a tornarse más duro que el primero porque los adversarios nos conocían más. Como el año pasado nos fue mejor de lo que la gente pensaba, para este se generó más presión para ganar. Allí estuvo más complejo. En el primer partido, en Sudáfrica, arrancamos con el pie izquierdo. Fue un mal encuentro y el equipo tuvo que dejar muchas energías para levantar lo que vino después que, entiendo, se resolvió bien. Estábamos creciendo hasta los partidos con los All Blacks, donde se jugó bien e, incluso, durante un tramo largo lo íbamos ganando. Creo que, lamentablemente, terminamos mal ante Australia, que era una oportunidad para estar más cerca.
-¿Lo mejor que realizaron Los Pumas estuvo en el medio de la competencia?
-Sí, estoy completamente de acuerdo. Es algo que a nosotros nos deja un gusto amargo, porque nos hubiese gustado terminar mejor.
-¿Al equipo lo ves parecido al de 2007?
-Es difícil comprar equipos. En 2007 hubo una camada de jugadores grandes con mucha experiencia y jóvenes que veníamos con un determinado roce porque la mayoría hacia cuatro años que jugábamos en Francia. Así se mezclaron todas las ganas de los más chicos junto a la experiencia de los mayores, que supieron cómo llevarnos. Ahora es más difícil, hay más espacio entre las generaciones de jugadores, las cosas cambiaron. A lo mejor falta, también, que vayan surgiendo rugbiers en algunos puestos. Es el segundo año que jugamos el Rugby Championship. Las tres mejores selecciones del mundo están acostumbradas a hacerlo y tenemos que aprender para acomodarnos a ese ritmo. Nosotros jugamos con equipos del hemisferio norte y esta clase de competencia nos cuesta.
-¿Cómo es la relación con la UAR?
-Creo que mejoró la relación porque la UAR escucha más sobre las necesidades de los jugadores. De todos modos, falta mucho por hacer, en especial si queremos estar al nivel de los equipos que mencionamos. A nosotros se nos exige llegar a ese nivel y cuando no lo estamos, se nos critica. Pero si queremos alcanzar el objetivo de igualar a los mejores, tenemos que hacerlo en todos los aspectos y contextos: dirigenciales, entrenadores y demás. No sólo los jugadores, todo el resto tiene que acompañar más.
Paso seguro.
Patricio Albacete hizo su debut en Los Pumas en el Campeonato Sudamericano de 2003, en Montevideo. Luego, fue parte del equipo mayor que venció a Francia en Buenos Aires y también participó de los seleccionados argentinos M19 y M21, siendo capitán en ambos conjuntos. El Pato jugó tres mundiales con Los Pumas (2003, 2007 y 2011), logrando en 2007 la medalla de bronce luego del triunfo sobre los franceses, que eran locales, en el histórico partido donde se dirimió el tercer puesto. En la Argentina, estuvo en Manuel Belgrano, en 2003 y, posteriormente, emigró a Francia para jugar, primero, en Colomiers; luego en Section Paolise y, en la actualidad, en el Stade Tolousain de Tolouse, donde se consagró campeón de Francia en 2008, 2011 y 2012, consiguiendo la Copa de Europa en 2010.
Los 125 kilos de Patricio, que parecen conformes en sus dos metros de altura, guardan historias que definen al jugador de rugby y también informan sobre la coherencia, el pensamiento del atleta, su capacidad docente y la advertencia de su felicidad por lo que ha logrado. El Pato Albacete, entonces, en cinco definiciones.
Uno, el capitán.
“He tenido la suerte de ser capitán en los seleccionados juveniles y ahora en el seleccionado mayor, en algunos partidos amistosos. La elección me excede, la hacen los entrenadores. Creo que el capitán que hay ahora (Corcho Fernández Lobbe) está haciendo muy bien las cosas. A veces hay seleccionados con subcapitanes oficiales pero entiendo que en los últimos dos años, no se nombraron subcapitanes oficialmente, así que es el entrenador quien decide al que ocupará ese puesto”.
Dos, el retiro de Tati Phelan.
“Veremos quién vendrá. A mi me gustaría que se mantenga la línea porque a dos años del Mundial, cambiar todo sería muy brusco. Es importante mantener a gente capacitada que está hoy en el equipo. Cambiar todo de cero puede llegar a ser contraproducente. Es raro que un entrenador se vaya a los dos años debido a que, generalmente, se firman contratos de Mundial a Mundial”.
Tres, el Mundial que viene
“La verdad es que me gustaría apuntar al próximo Mundial. Y después, seguramente, jugaría, quizá, un año más pero creo que también que hay que dar un paso al costado para cederle el lugar a chicos jóvenes que vienen y se tienen que foguear y prepararse.”
Cuatro, el estudio
“Me queda un año de la carrera de Licenciatura en Administración de Empresas y me gustaría terminarla por una promesa que le hice a mi papá y no porque me vea en una oficina, haciendo horario de 9 a 18. Tengo varios proyectos afuera del rugby como el de invertir en empresas de tecnología y software. Formé una sociedad con un amigo y son cosas interesantes que el día de mañana me gustaría desarrollar.”
Cinco, el final
“Uno quiere terminar donde empezó. Porque creo que el jugador argentino, al irse afuera, se queda con el gustito de haberse perdido algo, de jugar durante su carrera con sus amigos, con los de su club, y es lindo volver a las raíces y poder aportarle al club que te formó. Es una especie de agradecimiento”.

